El Oso Blindado recomienda la lectura “Un año en la antigua Roma” de Néstor F.Marques

Un año en la antigua Roma. Néstor F. Marques. Espasa, Barcelona 2008

A lo largo de mil años serpentea la historia de Roma que fue diseñando una forma de vida social convertida en civilización. El joven colaborador de los museos arqueológicos de España y Nápoles Néstor F. Marques, investigador de la técnica de Roma, nos ofrece una visión detallada de como los romanos hicieron de su calendarios civiles una obra de mitología práctica inspirada en la religión civil y moldeada por las necesidades practicas. El resultado fue una obra de arte atroz, delicada y sugerente al mismo tiempo. El sentido religioso siempre fue uno de los hilos que permitió a los antiguos romanos dar trabazón al sentido de la vida y la economía. Las kalendae, en la Roma arcaica, eran los días en que los sacerdotes al observar la luna indicaban los momentos propicios para realizar sacrificios a los dioses que dominaban el trascurso del tiempo. Plutarco en sus “cuestiones romanas”, al referirse al 1 de abril, denominado “Veneralia”, hacía referencia a como por consejo de los libros sibilinos se dio muerte, despiadadamente enterradas, al ser sagradas y no poder derramarse su sangre, a unas vestales que habían traicionado su ministerio del que dependía la continuidad del fuego sagrado del templo de Vesta: éste era el contenido terriblemente puritano que también caracterizó a la Roma pagana. El 23 de abril era la celebración de Venus Eryeina, con origen en Sicilia, la diosa protectora de las meretrices que recibía ofrendas propiciatorias en la Puerta Colina. El 15 de abril era la festividad de las fordidias, donde se conmemoraba cómo el dios fauno pidió al rey Numa, que para evitar las inundaciones y las sequias se debía “sacrificar una vaca que entregara dos vidas a la vez”, la solución era sacrificar una vaca preñada o forda, este ritual era dirigido por los pontífices en el monte Palatino. El 1 de mayo estaba dedicado a los Lares praestites encargados de vigilar perpetuamente las murallas de la ciudad, su fiel dedicación se relacionaba con los perros guardianes, en ocasiones representados con la piel de un can. La descompensación extrema entre símbolos festivos muy propia de Roma se manifestó, por ejemplo en el 4 de octubre cuando se celebra un ayuno, como contrapunto a los banquetes, el “Ieiunium Cerecis” medio de expiación ante sucesos deplorables que habían trastocado el orden social. El 13 de octubre era las fiestas de las fontinalia del Dios Fons, donde se agradecía a este personaje la llegada de agua a los pueblos y ciudades, parece ser que de aquí data la costumbre de lanzar monedas a las fuentes y a los pozos y lanzar guirnaldas a los ríos.

El filosofo Napolitano Vico considera que Plutarco se equivoca al contraponer superstición feroz y ateísmo. “pues el ateísmo no formo ninguna nación”.

Luis Fernando Torres                          

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