El hambre (Jueves cultural)

Hay un viejo rumor que recorre los anales de la historia.

Un hombre incapaz de comer, pero que nunca sentía hambre…

Un esqueleto en vida que se alimentaba del aire, la desesperación y la tristeza, propias más que ajenas.

Unos huesos articulados por un divino capricho del destino que deseaban sentir las garras del hambre, pues al menos querían sentir algo. 

Bebía lágrimas que derramaba en su inmundo vacío, con una lengua voraz de algo que degustar. Retorciéndose truculentamente para recoger el preciado néctar antes de arrojarse por el borde de la mandíbula. 

Sus zarpas lo arrastraban adentrándose en el inmisericorde abismo negro del que intentaba huir.

Un ruin monstruo que recorre la oscuridad solo, husmeando cada cacho de SU oscuridad deseando sentir el eterno deleite de gozar la alegría en su paladar. Notar como su alma recupera el cuerpo que una vez olvidó, dejando atrás.

Cuenta la leyenda que su calavera era el único público de sus largos soliloquios; traqueteaba caminando en círculos mientras recitaba sus pensamientos. 

Y aquí sigo, con mis dedos de hueso picando esos discursos; y ya hace más de un día que solo fumo, bebo y deseo sentir.

¿Llegarán algún día a escuchar la voz que pide socorro tan al fondo del pozo?

Sigo sin sentir hambre y sigo con el deseo de sentirla. 


AC

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