¡El pueblo alemán se alza contra los ocupantes! Levantamiento del 17 de junio de 1953

El pasado 17 de junio se cumple el aniversario de las protestas de la población alemana de la RDA contra el régimen comunista de ocupación. En el país de la abundancia capitalista de la RFA este día fue inicialmente elevado a la categoría de fiesta nacional bajo la denominación de “Día de la unidad alemana”. Tras la caída del muro pronto pasó a ser una fecha relegada. Lo cual no es sorprendente, dado que la doctrina cambió de la noche a la mañana. En lugar de patriotas alemanes dispuestos a defenderse, se quería contar con ciudadanos del Estado que a todo dijeran sí y conformaran el rebaño electoral.

El 17 de junio es más que un hecho histórico. Es un símbolo de como el alma popular alemana, después de la II Guerra Mundial, se alza contra sus ocupantes y opresores para recuperar lo que le pertenece: ¡su libertad!

Piedras contra tanques

Una breve retrospectiva histórica: del 9 al 12 de junio tuvo lugar la 2ª Conferencia del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), en la que se acordó que “el socialismo debía ser construido de forma planificada”. Siguiendo las ideas del dirigente Stalin, debían formarse empresas estatales (VEB, Empresas Propiedad del Pueblo) y cooperativas de producción, que a la postre acabarían dañando gravemente a la población. También la separación del “oeste” debía llevarse de una forma más severa y con la ayuda del control militar.

Ya el 15 de junio comienzan los disturbios: conforme a la hipocresía de la ideología de izquierdas, la “elevación de la Norma” tuvo impacto en los puestos de trabajo repercutiendo negativamente en el salario de los trabajadores alemanes, que deben aceptar una bajada del suelo de casi un 10%. El trabajo de construcción en Berlín se detuvo.

El 17 de junio había llegado la hora: miles de manifestantes salen a las calles en la RDA con la demanda de elecciones libres, descenso de las “Normas” en el trabajo y, por supuesto, la unidad nacional.

En Berlín oriental hay enfrentamientos entre manifestantes y la policía popular (VoPo). Pero en el resto del país tampoco reina la calma. Cuando unos jóvenes retiran la bandera soviética del Puerta de Brandemburgo, la rompen y en su lugar izan la bandera alemana, ya todos lo saben: el alma alemana ha vuelto a despertar.

Tanque utilizado por las potencias de ocupación soviéticas para reprimir los disturbios en Schützenstrasse

Hacia el mediodía, la partida se torna desfavorable para los manifestantes. Tanques soviéticos aparecen para poner fin a las manifestaciones. Lo consiguen al precio de numerosos muertos y heridos. Aun cuando en algunas empresas las manifestaciones siguieron durante todo el mes de julio, era claro que la protesta perdía fuerza. El alzamiento alemán fue aplastado y el régimen rojo de ocupación pudo dar rienda suelta en los días siguientes a su propaganda contra “espías occidentales” y “agentes provocadores”. En realidad la RFA contempló el alzamiento popular con incredulidad y total pasividad. Al fin y al cabo gobernaba aun el paneuropeo de Konrad Adenauer, aquel que un día afirmara ser el único político alemán para el que era más importante ligar al occidente a una parte de Alemania que conseguir la unidad nacional. Mientras en Berlín eran fusilados los compatriotas por los soldados soviéticos, en Bonn se conformaban con pedir a los ocupantes norteamericanos que hicieran algo; unos ocupantes que naturalmente tenían poco interés en apoyar el alzamiento y en una Alemania unida.

El 17 de junio de 1953 fue un día en el que se alzó el alma alemana en contra de sus ocupantes para recuperar la libertad nacional. El acto cobarde e inhumano de enviar tanques soviéticos contra los manifestantes desmiente una vez más el mito de los supuestos “libertadores”. El 17 de junio fue un acto que no puede quedar relegado al mero relato histórico. El 17 de junio es más actual que nunca pues hoy aun se encuentran decenas de miles de soldados extranjeros en suelo alemán. Mientras que los soldados rusos hace tiempo que se fueron de sus cuarteles, desde su base aérea de Rammstein, en el Palatinado, cada día despegan aviones y drones del ejército estadounidense para conducir sus guerras imperialistas y contrarias a todo derecho. Mientras que la Stasi (policía política de la RDA) es un espectro lejano del pasado (aun cuando miembros de la ella hicieron una brillante carrera en la RFA), la RFA ha construido un sistema de vigilancia que deja a la Stasi en la sombra.

Berlín del este lanza piedras a los tanques de ocupación

Ayer como hoy, las fuerzas leales al pueblo alemán son perseguidas, vigiladas y encarceladas si se comprometen por la libertad de Alemania y contra los ocupantes y sus vasallos. 1600 compatriotas fueron condenados en la RDA a raíz del alzamiento del 17 de junio. Alrededor de 16.000 personas, nacionalistas alemanes, son juzgados cada año en la RFA por delitos de opinión. Estas cifras ya deja claro la continuidad y envergadura de la lucha por la libertad alemana. Por ello y en recuerdo de los 75 muertos del alzamiento de liberación del 17 de junio, debemos reafirmar: entonces como ahora, ¡fuera los ocupantes!

Der III Weg (Traducción exclusiva para El Oso Blindado de Carlos F.)

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