Los populismos sin pueblo, pero con votos

Leí hace un tiempo un debate entre Alain de Benoist y Chantal Mouffe sobre el ‘populismo’. Uno desde un populismo identitario, pues no acepta el apellido de ‘derechas’ y otra de ‘izquierdas’, que si acepta ese apellido.

El populismo de izquierdas se descartaba claramente al ser partidarios de un ‘pueblo’ de pasaporte, donde caben todos los inmigrantes habidos y por llegar. Y sus valores éticos son progresistas, aunque moderados si los comparamos con las neurosis actuales. El populismo de izquierdas es asimilable fácilmente por el sistema porque no pone en duda ninguno de sus valores, solo disiente en temas económicos.

Discusión en torno al Populismo de Chantal Mouffe y Alain de Benoist en el programa “Prohibido prohibir” de RT Francia

Sobre los populismos identitarios, primero dejemos claro que no hablamos de los partidos o dirigentes a los que se acusa de ‘populistas’ pero que son absolutamente parte integrante del sistema, como Trump, el Brexit, Salvini, Bolsonaro, Marine Le Pen y otros movimientos de la derecha llamada ‘nacional’.

Centrémonos en los movimientos de ‘alternativa populista’, o sea que, aunque forman parte oficialmente del sistema, tienen serios problemas con sus normas, y otros que no se consideran del sistema, buscan los votos de diversos colectivos descontentos, pero derivan claramente a la derecha.

Hay una tendencia entre ex ‘fascistas’ en declararse ahora antifascistas y asumir la idea de populismo, quintas vías o cosas así, con la sana intención de buscar votos, y llegar algún día a ser una derecha fachosa tipo VOX o similares.

A todos los llaman extrema derecha pero algunos son simplemente sistema mientras otros se mantienen lo máximo posible en la disidencia

Estos populismos en busca de caza de votos, para distraer la mirada acusatoria de los anti fascistas profesionales (aunque no lo logran) se esconden en un montón de palabrería intelectualista poco comprensible a nivel de ideología, pero políticamente son en cambio muy elementales, buscan votos simplemente.

Los intelectuales de esta línea tienen un arduo trabajo para presentar sus ideas sin que parezcan ‘fascistas del todo’, para lo que deben deformar las cosas puesto que, en realidad, mirando las ideas fríamente, son copia de las propuestas del fascismo. No solo deben evitar ser excesivamente catalogados de ‘fascistas’ sino evitar persecuciones o un boicot excesivo en los medios. Por ello se definen como antifascistas, aunque en realidad sus propuestas no lo sean.

Pero en cambio a nivel político los grupos no se dedican, lógicamente, a complicadas ideas sino a programas políticos que logren votos. Para ello deben recurrir a temas que sean propios e intocables por los demás pero que afecten de verdad a la gente, como combatir la inmigración, los temas de ética sexual, nacionalismo central, apoyo a la familia contra la propaganda del sistema. En los demás temas se enfrentan a la demagogia de la izquierda, difícil de superar, y absolutamente fuera de toda posibilidad de realizarse realmente.

El asunto es que cuando consiguen votos, es posible con temas puntuales como la inmigración o el separatismo, la pregunta clave es si tienen votos o pueblo.

Porque los que votan a los populismos ‘alternativos’ son realmente parte del ‘pueblo’ del sistema, no un pueblo alternativo.

Votan por algún tema politiquero, pero no viven acordes a una ‘alternativa’, sino que su vida es la normal en el sistema.

Diferentes líderes de partidos nacionalistas europeos.

Hay un intelectualismo alternativo, pero no un populismo que tenga un ‘pueblo’ detrás, solo tienen votantes. Para ese populismo lo importante es tener ‘votos’ (cargos) fuera de los partidos oficiales del sistema, pero sin pretender afectar a la forma de vida del votante ni a los medios de educación o información, al arte.

¿Hay empresas, diarios, Tv, cine, teatro, escuelas que sean populista? Solo hay partidos y montones de libros que leen solo unos pocos. ¿La gente que les vota vive de una forma anti liberal? ¿Hay un ocio distinto del que propone el sistema? No.

Veo votar a los ‘populistas’ gente que viven exactamente igual que los que votan a los ‘oficialistas’ del Sistema. Van a las mismas fiestas, ven los mismos programas de televisión o cine, no les interesa el arte ni la cultura distinta de la que presenta el sistema.

Y por ello, las ideas van cambiando acorde a la necesidad de votos, y acaban siendo una derecha nacional dentro de los parámetros del propio sistema.

Es el populismo sin pueblo, pero con votos.

Ramón Bau

Un comentario en “Los populismos sin pueblo, pero con votos

  1. En general estoy de acuerdo con este planteamiento crítico sobre los mal llamados populismos, que son centro derecha clásica con la brújula un poco desmagnetizada y con más dogmas impopulares rescatados y otros de aparente empuje vital , en el orden social y económico, por ejemplo, no aportan nada nuevo. La legislación bancaria-finanaciera de Trump o la política fiscal de VOX, son derecha liberal de hace ciento y pico años. Ahora bien yo incluso soy partidario de deconstruir los términos de centro, izquierda y derecha,…….; de reinterpretarlos y superarlos en la teoría y en el programa político práctico. Nuestro Jaime Balmes en el siglo XIX era un conservador tradicional inteligente, del que se pueden aprender cosas, pero no sirve para nuestro s. XXI a fin de cuentas eso era Derecha social-clerical y nada más. Mathhew Arnold, el gran pensador británico, en la Inglaterra admirada del siglo XIX, en su obra””Cultura y Anarquía “, traza senderos conceptuales interesantes, sugerentes, de regeneración cultural sobre el arte , la belleza y la poesía griegas pero reconocía que a Europa le “faltaba la energía moral ” para hacerlas fértiles en sus propios días.Por el contrario en William Morris ya encontramos un intento de síntesis entre belleza, trabajo y artesania ; yo hablaría ya de un socialismo puro con sus excesivas reminiscencias medievales.. Como afirmó el D’Ors joven, en catalán, en su glosa “socialismo y vida tranquila”. El gran seguidor italiano de W. Morris , el arquitecto y pintor D. Cambellotti vio como el arte se enriquecia certificando e inspirándose en la obra de un socialismo tradicional regenerador para todos desde el agro hasta el municipalismo .
    Me ha gustado la crítica.frente , completa, útil y necesaria, a los populismos de votos que nos desangran . Nosotros viviremos entre libros pero habremos encontrado muchas verdades salvíficas para la razón y para el espíritu. Si tuviésemos un gran rotativo nacional como laboratorio de ideas, como catalizador de opiniones, como abono de ideales, como expresión de anhelos, !”otro gallo nos cantaría “.

    Atentamente.

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