¿Economía colaborativa o esclavismo moderno?

“Un repartidor de Amazon le rompe por tres sitios la nariz a un conserje”1

El trabajador de la empresa amenazó y golpeó al portero tras saltar la valla de una urbanización privada. Cuando el hombre intentó contactar con Amazon para identificar al agresor, la empresa se desentendió del caso…

Nada justifica la actitud del repartidor, pero, esto demuestra la situación de presión que tienen estos trabajadores para llegar a los objetivos marcados por empresas que ni siquiera los consideran empleados, son simplemente colaboradores.

Muere atropellado un repartidor de glovo en Barcelona, Glovo se desentendio diciendo que no era uno de sus colaboradores y nadie pudo demostrar lo contrario

Otras grabaciones de cámaras de seguridad muestran como esclavos tiraban los pedidos por encima de las verjas de casas para así cumplir con los cupos de reparto… A esto hay que sumar las continuas informaciones de las malas condiciones laborales en los almacenes y centros logísticos de la empresa fundada y dirigida por Jeff Bezos.

Para el hombre masa2 de la modernidad todo son ventajas, con un simple “click” puede tener lo que quiere en 24 horas y además a un precio irrisorio, todo muy simple. Lo que nadie se para a meditar es que para que estas empresas ofrezcan gangas y repartos inmediatos de algún sitio tienen que recortar, ya sea en el país donde producen o en el que venden… Aquí es donde entra el esclavo moderno, ser infrapagado y sobreexplotado, evaluado por su esclavista a diario para así en caso de no cumplir con sus objetivos imposibles retornar al ejército industrial de reserva3. La gran diferencia entre los esclavos modernos y los de tiempos pasados es que antaño el esclavista mantenía a estos en unas condiciones más que aceptables, mientras que hoy día estos se convierten en otro objeto más del tan afamado “usar y tirar”.

Esclavos modernos

Continuando con estas empresas de economía colaborativa4 (Uber, Glovo, Cabify…) muchos son los sindicatos que denuncian la situación de los trabajadores. Como estas personas no tienen contrato de empleados, las empresas los consideran clientes de su web de intermediación, o colaboradores con una relación mercantil de arrendamiento de servicios. De esta manera el esclavista no tiene que cumplir legislación laboral de ningún tipo… Uber lo deja claro en este comunicado; “Ocupa el asiento del conductor y cobra por ello”5 no hacen falta más explicaciones. Muchos son los trabajadores de estas plataformas que cuentan como han de estar disponibles las 24 horas del día si no quieren caer en el ranking de la App, lo que supondría el que dejen de encargarles el trabajo o lo que es lo mismo, dejar de cobrar. Si uno no hace ese trabajo siempre habrá otro que pueda hacerlo. 3,5 Euros por hora es lo que suele cobrar un repartidor de Glovo, siempre dependiendo de los encargos que la propia empresa le asigne en la aplicación y si el cliente puntúa bien el servicio. Todo un chollo… ¿Qué hacen los gobiernos ante esto? ¿Defender al trabajador? ¿Luchar contra este trato? La respuesta es: NADA.

Durante el 11M los taxistas sirvieron de ambulancia para cientos de heridos… Uber/Cabify: “Se analiza la demanda en tiempo real y se aplica un porcentaje adicional al precio del viaje sólo en el caso de que la demanda generada por nuestros usuarios en una determinada zona supere la oferta de vehículos que están disponibles en ella”…

Una reciente investigación de la consultora británica Juniper Research apunta a un crecimiento significativo de la economía colaborativa para 2020, año en que, se prevé, las plataformas de consumo colaborativo habrán triplicado sus ingresos con respecto a 2015. (En 2015 fueron 28.000 millones)

Un mensajero de Deliveroo cuenta en El País: “Se nos valora por tres criterios: la disponibilidad, el porcentaje de aceptación de pedidos y la velocidad. Parece como si nos animaran a saltarnos semáforos.” Esto hace que la jornada laboral no termine “nunca” además el precio es fijado por el explotador -lo más bajo posible, para atraer a clientes, o en caso de saber que no hay competencia, el que ellos vean conveniente…- Mientras tanto el trabajador seguirá cobrando lo que la empresa quiera.

Este tipo de plataformas invaden todo lo imaginable de la vida cotidiana; limpiadoras del hogar, cuidadores de perros, recaderos… Cada vez es más frecuente el trabajo flexible, temporal e incierto, sin relación laboral de por medio, sino mercantil. Los empleados son agentes reemplazables, no especializados y desesperados. La sociedad lo demanda con su egoísmo infinito y el mercado lo ofrece… Lo gracioso de todo esto es que los defensores de estos “trabajadores” lo hacen desde sus casas a través de una red social, mientras piden comida a una de estas plataformas. Hace poco se podía ver en internet un corto en el que el propio empleado de Glovo pedía que le llevasen comida a casa de esta forma… Este mundo no tiene ni pies ni cabeza.

3,5 euros por hora no es un trabajo, ni siquiera es un donativo, es un insulto. En la foto: numerosos Riders esperan ser los elegidos para llevar la comida basura a jovenes postmodernos

Una investigación dirigida por el sociólogo Jill Rubery muestra como “las empresas se sienten libres de crear trabajo precario y fragmentado”. La inmensa mayoría de los jóvenes y no tan jóvenes no tienen elección: esclavos modernos o parados.

Como en este mundo todo gira en torno al dinero, surgen ideas como la del crowdsourcing competitivo ¿En qué consiste esto? Una empresa a través de una plataforma solicita que se haga, por ejemplo, el diseño de un logo para su marca. Dicha empresa paga a la plataforma unos 300 euros, por poner un ejemplo, y la web oferta este trabajo a todo el que quiera participar, pero solo uno será el elegido y ganara 180 euros, el resto verá su tiempo, su esfuerzo y su trabajo tirado a la basura… Los 120 euros restantes serán para la plataforma. El intermediario y la empresa son los únicos que ganan en esto, por mucho que uno haya conseguido llevarse los 180 euros. Esto ocurre también en el ámbito de la informática, la química, la física… Así las grandes multinacionales pueden aprovecharse de parados muy especializados que están dispuestos a todo por ganar algo de dinero.

Airbnb ¿Quién es el que no utiliza este tipo de alojamientos? Calidad, económico, a un simple click… Pero luego los alquileres no dejan de subir y asfixian a las familias… Esta empresa argumenta que ayudan a las personas a ganar dinero mediante el alquiler de habitaciones de sus propias viviendas -“una plataforma de la gente para la gente”- No todo es como se pinta. Grandes inversores inmobiliarios son los que tienen un gran número de viviendas que luego suben a estas plataformas para así lucrarse mientras convierten esas zonas en barrios donde la gente viene y va, los locales de “toda la vida” desaparecen y el alquiler es prácticamente imposible de pagar para cualquier familia media. -Hoy me quejo en Twitter de este tema pero mañana cojo un vuelo de bajo coste a Budapest, iré al aeropuerto con Uber, cenaré gracias a Glovo…-

Un futuro distópico que ya tenemos aquí, las relaciones humanas reducidas a “click”. Aunque hayan quejas nadie podrá escucharlas, todos somos una IP prescindible

Si estas plataformas ofrecen productos y servicios mucho más baratos que los hoteles, taxis, restaurantes tradicionales y un largo etcétera, nunca les faltarán clientes, es la ley de la oferta y la demanda en su máxima expresión. De esta manera los trabajadores de la mal llamada economía corporativa, se convierten en carne de cañón al poder ser reemplazados sin ningún problema.  “Tiempos líquidos” que diría el escritor Zygmunt Bauman son los de esta era actual, todo es volátil, nada permanece… El hombre moderno es esclavo de su tiempo.

¿SOLUCIÓN?

No pasa porque estos trabajadores luchen por sus derechos, como muchos creen. La solución está en cada persona que hace “click” para pedir comida, para coger un Uber, para contratar un Airbnb… Si esas personas tuviesen en cuenta lo que supone y no hiciesen ese “click” estas empresas pronto desaparecerían… Si no hay demanda la oferta desaparece…

El ejemplo es la mayor lucha contra este sistema actual

El Oso Blindado


NOTAS:
1-Fuente: ABC.
2- Concepto acuñado por el filosofo Ortega y Gasset en su libro “La Rebelión de las Masas”. Este “hombre” es un ser egoísta, nihilista, sin ninguna meta trascendental en la vida, que solo piensa en el mismo y en su propio beneficio.
3-Modo por el cual Marx define la cantidad relativamente sobrante de obreros en comparación con la demanda de fuerza de trabajo por parte del capital.
4-La economía colaborativa engloba todas aquellas actividades que suponen un intercambio entre particulares de bienes y servicios a cambio de una compensación pactada entre ambos.
5-Pagina web de Uber España.

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