Rudolf Hess, el hombre que pasó a la eternidad

¿QUIÉN FUE RUDOLF HESS?

Rudolf Walter Richard Heß como muchos grandes dirigentes alemanes nació fuera de territorio alemán. Por motivos laborales de la familia Hess, nacería en Alejandría, Egipto, el 26 de abril de 1894. Desde joven muy estudioso y recto, de carácter solitario y en cierto modo retraído, fue educado estrictamente por un padre alemán muy disciplinado y una madre inglesa de origen griego. En su más temprana edad fue instruido con tutores privados, para más tarde pasar al colegio alemán de su ciudad natal, hasta que cumplió los 14 años, edad a la que ingresó en el centro juvenil de Bad Godesberg.

Recibió formación en el ámbito de los negocios, profesión que su padre escogió para su hijo; para más tarde completarlo con estudios en Ciencias Políticas. Posteriormente asistió a la Escuela Superior de Comercio de Neuchâtel en Suiza, a fin de adquirir los conocimientos necesarios para hacerse cargo de la empresa familiar. Hess, en el fondo no se sentía muy atraído por el futuro comercial que le diseño su padre.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, a punto de ingresar en la Universidad, sintió una fuerte vocación patriótica y se alistó en el ejército alemán como voluntario. Se encuadró en el 7° Batallón de artillería bávaro y en sus primeros combates se le concedió la Cruz de Hierro por dos heridas.

Al finalizar la guerra pasaba a ser un experto piloto y se inscribió en la Universidad de Múnich para estudiar economía, donde acostumbraba a asistir a reuniones y convocatorias políticas nacionalistas y antisionistas*. El 1 de mayo de 1919, día de los trabajadores, participó junto a los Freikorps en la lucha violenta contra la efímera República de los Soviets de Baviera, siendo herido en una de sus piernas.

Rudolf Hess junto al profesor de Geopolítica Karl Haushofer en 1920

HESS CONOCE A HITLER 

En 1919, durante un mitin publico que acabo en baño de sangre, Hess conoció a Adolf Hitler quedando tremendamente impresionado y unido a él para siempre. Por su parte, Hess le presentaría al geopolítico Karl Haushofer con el que tenía gran amistad.

El 1 de julio de 1920 se incorporó al Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), siendo uno de los más destacados. En 1923 tomaría parte en el fracasado Putsch de Múnich, ingresando posteriormente en prisión y compartiendo celda con Haushofer y Hitler. Durante su estancia colaboraría con Hitler en la redacción del libro Mein Kampf (Mi Lucha).

Una de las pocas imagenes en prisión

Una vez cumplida la condena, fue nombrado secretario y ayudante de Hitler. Hess dejó cualquier plan familiar y deseo propio para seguir al que fue su nuevo jefe.  En este punto comienza un espiral de trabajo y militancia extremo.

En 1927 contrae matrimonio con Ilse Pröhl. Camarada y esposa compartirían lucha y fidelidad. De este enlace nacería su único hijo Wolf Rüdiguer Hess.

En 1932, sería designado como Presidente del Comité Central del NSDAP y en la toma del poder en el año 1933, elegido como parlamentario para el Reichstag. Más tarde nombrado lugarteniente del Führer (Stellvertreter des Führers) y como miembro del gabinete con cargo de ministro sin cartera. Se encargaba de diversos departamentos como Asuntos Exteriores, Finanzas, Salud, Educación y Asuntos Jurídicos. En el plano militante organizaba las manifestaciones anuales de Nüremberg, donde realizaba la tradicional apertura y presentación del Führer. Eran habituales sus discursos en concentraciones del Partido como en la radio. Como representante del Führer lidiaba en las negociaciones con burgueses e industriales. También pasó a supervisar la estructura que tenía el Partido en el exterior de Alemania. Allí donde habían colonias de alemanes se organizaban células nacionalsocialistas. Esta sección pasó a llamarse NSDAP/AO (Auslands-Organization, Organización del Exterior). Por su buena labor y desarrollo, en 1934 obtuvo el rango de Obergruppenführer en las SS.

Plana mayor

A diferencia de otros jerarcas, Hess no construyó ni desarrolló camarilla ni publicación paralela al Partido. Su absoluta lealtad a Hitler fue su única divisa.  

Continuó muy  interesado en la aviación. Participando e incluso ganando en diferentes carreras.​ Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1939, Hess pidió a Hitler que le permitiera unirse al frente aéreo pero éste se le prohibió tajantemente. Incluso se le pidió que limitara todos sus vuelos como prevención de posibles accidentes.

HESS VUELA A ESCOCIA

El 10 de mayo, día que Hess realizaría su vuelo, almorzó con el Reichsleiter, Alfred Rosenberg. El personal de servicio de Hess, tal como indican algunos libros autorizados, indican que este se encontraba absolutamente tranquilo y que tras dormir una breve siesta visito a su esposa y a su hijo.

Dejemos que sea el propio hijo Wolf Rüdiguer Hess quien nos relate los detalles técnicos del vuelo:

«El hecho cierto es que Hess voló en un Messerschmitt Bf 110 desde Augsburgo a Escocia el 10 de mayo de 1941, despegando a las 17.45 desde Augsburgo en dirección noroeste, para superar la línea costera holandesa a las 19.28 a la altura de Texel, allí giró 90° a la derecha y voló en esa dirección unos 30 min para volver a virar 90° al norte en el mismo sentido que traía inicialmente a baja altura sobre el Mar del Norte, completamente de noche en ese momento.

«A las 20.50 aprox. interceptó líneas de radionavegación provenientes de radio faros emplazados en Dinamarca con el receptor Lorenz y realizó un vuelo de zig-zag cubriendo trayectos paralelos de 20 minutos de vuelo hasta finalmente tomar rumbo a Escocia a eso de las 21.52, para traspasar la línea costera a eso de las 22.12 sobre Embleton, Escocia, solo le restaban 30 minutos de combustible.

«Fue detectado por un puesto de Observadores Reales (ROC) en Ashirck y despegaron aviones de la R.A.F para interceptarlo, pero el Me-110 era mucho más veloz que los aviones enviados y ni remotamente estuvieron cerca de su trayectoria.

«Después de la llegada a Escocia, lo cierto es que esperaba aterrizar en la propiedad llamada Casa Dungavel, del Duque de Hamilton, quien tenía una pista privada que, según testigos cualificados, estuvo iluminada esa misma noche misteriosamente, sobre todo si se tiene en cuenta que eran tiempos de guerra, y contaba además en sus hangares con cajas de repuestos y dos tanques de combustible del mismo tipo del avión en el que Hess volaba.

«Hess voló muy cerca de esa propiedad (con su pista iluminada, pero según testigos fidedignos se apagaron cerca de las 22.30) buscando la supuesta pista que esta propiedad tenía. Cerca de las 22.45, el combustible sólo le daba unos 5-7 minutos de vuelo más, pero por algún motivo sobrevoló dicha propiedad sin encontrar la pista (estaba con sus luces apagadas) y pasó de largo en dirección a la costa oeste de Escocia, al llegar al mar nuevamente, se deshizo de los tanques adicionales de combustible) y viró en 180° y volvió a buscar la Casa Dungavel, para pasar nuevamente sobre ella a eso de las 22.45, pero las luces no estaban encendidas.

«El vuelo que realizó Hess se ha discutido ampliamente en círculos de aviación, ya que se necesita ser un expertísimo piloto para realizar la singladura que él hizo. 

«A eso de las 22.50, al acabarse el combustibles, se vio obligado a saltar en paracaídas en Eaglesham, cerca de Glasgow, invirtiendo el avión para zafarse de la cabina del Me-110.

«Al llegar a tierra, Hess se dañó un tobillo y un campesino escocés, de manera cautelosa, le auxilió y lo llevó a una guarnición militar, en donde intentó convencer de que era amigo del duque de Hamilton con un nombre falso (Alfred Horn)”»

Casco del Messerschmitt ME-110 con el que volo Hess

LA PETICIÓN DE PAZ 

En este punto, las versiones son diferentes y difieren enormemente unas de otras. El hijo sostiene que fue detenido inmediatamente. Otros historiadores indican que tuvo una primera audiencia con el Duque de Hamilton, pero este hizo oídos sordos. Hess voló con la intención de lanzar un mensaje de paz y que el enemigo inglés lo aceptara para ahorrar la continuación de una cruenta guerra. Él que conocía a la perfección el horror de la trinchera, seguramente pensó que podría convencerles y evitar así una guerra entre hermanos europeos; Y enfocar la mira contra la Unión Soviética y contra el enemigo del mundo, aquel que entre bambalinas de oscuras logias, movían los hilos del futuro de Europa. Pero no quisieron escucharle. Desde ese momento en adelante, Hess únicamente conocería el presidio.  

PRISIÓN Y ASESINATO

Después de su reclusión en el Reino Unido, Hess fue devuelto a su país en calidad criminal de guerra. Gravemente deteriorado y visiblemente muy delgado fue juzgado junto con sus camaradas más cercanos en los ignominiosos juicios de Núremberg. Fue condenado a cadena perpetua el 1 de octubre de 1946 y recluido en la prisión de Spandau, en la zona ocupada por los aliados de Berlín.  

Instantánea durante los juicios de Núremberg. Nótese que Hess no lleva auriculares para la traducción simultánea, no quiere seguir el juicio farsa

Una vez escuchado su veredicto, tomo por última vez la palabra, para dejar testimonio firme de su compromiso, y pasar a la historia sagrada como un hombre para la eternidad: “Por muchos años de mi vida pude trabajar bajo el mayor hijo que haya producido mi pueblo en su historia de mil años. Ni siquiera, si lo quisiera, podría borrar este período de mi existencia. Me siento feliz de saber que he cumplido con mi deber para con mi pueblo; mi deber como alemán; como NS y como leal seguidor de mi Führer. No me arrepiento de nada. Si tuviera que comenzar de nuevo, actuaría tal como he actuado, inclusive si supiera que al final me estuviese esperando una feroz muerte en la hoguera. No importa lo que me hagan los hombres, algún día estaré ante el trono del Juez Eterno. Ante él me responsabilizaré y sé que él me declarará inocente”

Cuando Rudolf Hess fue asesinado (oficialmente fue un suicidio), tal día como hoy pero de 1987, era ya el único prisionero desde hacía aproximadamente veinte años de la antigua prisión de Spandaun en Berlín.  

Un cambio de guardia en las puertas de la Prisión de Spandau, en cuyo interior sólo se custodiaba a un preso: Rudolph Hess

Cuando llega esta fecha, muchos de nosotros guardamos un merecido recuerdo al que después de la derrota y pasados muchos años, seguía siendo el último representante en lucha III Reich. Hubieron otros muchos antiguos militantes que al igual que él pasaron ciertos años de presidio. Algunos con un poco más de suerte quedaron esparcidos por la diáspora del exilio. Cada cierto tiempo nos informaban los medios, de detenciones en diferentes puntos del mundo, de alguno de estos proscritos. Muy sonado fue el caso de Adolf Eichmann, secuestrado por un comando israelí en territorio argentino el 11 de mayo de 1960. Vulnerando todas las convenciones y leyes internacionales. Argentina por supuesto se quejo por la grave violación de su soberanía ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. No sirvió para mucho. Eichmann, narcotizado fue obligado a firmar una carta de entrega y con pasaporte falso salió del país dirección a Israel. Tras un juicio farsa, fue ahorcado el 31 de mayo de 1962. Tenía 56 años. Este caso fue muy mediático, pero como él muchos otros fueron ajusticiados o  ejecutados, legalmente o no, desde el 45. Recientemente tenemos el caso del guardia del campo de Stutthof, el nonagenario Bruno D., que ha sido condenado a dos años de cárcel en Alemania el pasado 23 de julio. Con tan solo estos dos ejemplos, podemos verificar el odio e inquina que tienen los vencedores, incluso 75 años después, contra aquellos que aun estén vivos. Una vez comprendido esto se entiende a la perfección, que Hess pasara 46 años de su vida encarcelado. Es más, cuando ya se veía su posible libertad, fue estrangulado por dos agentes británicos cuando éste contaba con 93 años de edad.

¿Por qué no fue excarcelado por motivos humanitarios como tantos y tantos pidieron?

Que esta breve aportación anime a los más jóvenes a estudiar la historia y hacerse tres preguntas. ¿Era necesario mantener a un anciano de 93 años en una prisión de máxima seguridad custodiado por las fuerzas militares vencedoras? en segundo lugar, si estaba demenciado y optó por el suicido, tal y como sostienen sus carceleros ¿Por qué no fue excarcelado por motivos humanitarios como tantos y tantos pidieron? Y tercera y última pregunta, en caso de ser liberado, ¿qué temían tanto los aliados que tuvieron que darle muerte?  

El Oso Blindado


Nota: Datos extraídos del libro “Cartas desde la celda 7”

Un comentario en “Rudolf Hess, el hombre que pasó a la eternidad

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