Una Navidad con el virus

Cuando hace unos años los miserables dirigentes del Sistema decidieron eliminar la tumba de Rudolf Hess debieron creer que nuestro recuerdo, respeto y actos en su honor se hacían solo dónde estaban sus restos funerarios. No comprendían que en cualquier sitio tenemos el recuerdo de nuestro Héroe. Cada agosto celebramos un acto por Hess, sean cuales sean las circunstancias.

De la misma forma que la histeria actual con el Coronavirus permita una actuación más del sistema para tratar de eliminar, o al menos cambiar, la idea de Navidad no va a servir de nada. Para nosotros la Navidad no es la ‘fiesta del Sistema comercial’ ni va a depender de que podamos salir más o menos, de las actividades que el sistema promueve para esas fechas y que ahora quizás muchas estén limitadas por las restricciones de la pandemia.

Hace unos años el sionismo logró que el Tribunal Supremo de USA prohibiera toda manifestación navideña en lugar público, con la excusa del laicismo oficial. Pero eso no ha eliminado en absoluto la Navidad en los hogares y corazones de millones de personas.

Aquí en España se quiere prohibir toda referencia navideña en colegios para no ‘ofender’ a los musulmanes, es solo una actuación más de un sistema que aborrece la religiosidad.

Ni decir tiene que toda referencia al Solsticio está totalmente censurada en prensa, televisión o cualquier medio de masas.

A cambio de la ‘Navidad’, se desean establecer ‘La Fiesta’, o sea ‘vacaciones’ con una paga extra para fomentar el consumo, viajar y salir de juerga con amigos, donde beber o drogarse.

Grandes luces para fomentar las compras en tiendas, los Black Friday que son la ‘Navidad del sistema’ por excelencia, hacen todo lo posible para censurar cualquier referencia al verdadero espíritu de la Navidad y del Solsticio.

Así pues, las medidas de restricciones provocadas por la histeria del virus no deben tener efecto alguno en ‘nuestra’ forma de hacer en Navidad.

Para nosotros la esencia de la Navidad es doble:

– Una visión de base Cristiana: el amor como base y el recuerdo del nacimiento de Jesús (Natividad), que nace para redimir a la humanidad del pecado, o sea de la maldad. Se sea o no cristiano, esta idea es sublime y refleja la idea de luchar y sacrificarse por los demás, por la comunidad.

– Festiva en la espiritualidad ligada al Solsticio: la esperanza de un año nuevo, de la vuelta de la Luz tras la noche invernal. Un recuerdo que se une al ‘Año Nuevo’, el deseo de un mundo mejor que siempre se renueva en la esperanza.

Y para celebrar esta espiritualidad navideña tenemos mil posibilidades de nuestra cultura indoeuropea que no están impedidas por las restricciones del virus que indique el Sistema ni obedecen a sus intentos de deformar la Navidad.

Veamos algunas:

1- Escuchar canciones navideñas populares. Cada país tiene infinidad de cantos populares, aquí en Cataluña son los llamados ‘Nadalas’, en otras zonas se llaman Villancicos.

Hay en internet preciosos videos de canciones navideñas alemanas, e incluso clásicas como ‘Adeste Fideles’ (Todos los fieles) con letra en latín.

Imprescindible cantarlas en familia y ante un Belén si es posible.

En el Solsticio es muy adecuado escuchar o cantar música celta popular.

2- Ver la película ‘Cuento de Navidad’ de Dikens (Ebenezer Scrooge) que es una maravilla llena de valores.

Pero además hay muchas películas navideñas, la más famosa es ‘Que bello es vivir’, pero otras como ‘Milagro en la calle 34’ es menos conocida pero muy buena, y muchas más.

Además, se puede ver en DVD y por internet “El Cascanueces” de Tchaikowsky.

3- Escuchar música clásica adecuada, casi imprescindible:

El Mesías de Haendel, el Oratorio de Navidad de Bach, Vivaldi, 4 Estaciones, el invierno, la Cantata, BWV 147: Jesu, joy of man’s desiring (Jesús, la alegría que desea el hombre) de Johann Sebastian Bach.

4- En vez de viajar, hay que reunirse en familia, esto es esencial. La estupidez esa de no reunirse más de 6 o 10 que hay en España, no tiene sentido si es de la propia familia, primos, abuelos, tíos…

5- Hacer regalos a los demás, en vez de para uno mismo que es lo que se hace todo el año. Ayudar a algún necesitado que se conozca, no solo con dinero o alimentos, sino con algo de compañía.

6- Visitar o felicitar a amigos, camaradas, enfermos, ancianos…

Un consejo, no politizar las Navidades ni los Solsticios, hay que sentirlos, no usarlos para fines políticos.

Me alegro de que el virus dificulte los actos ‘culturales’ actuales, en un 99% son pura basura, aunque es una lástima que alguno como las Ferias de Belenes si se vean afectadas. Pero en general las restricciones del sistema no afectan a estos temas nuestros, que son precisamente los importantes para celebrar una buena Navidad y Solsticio.

Ramón Bau

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