Sobre el pesimismo al juzgar la humanidad

¿Cómo podemos compaginar nuestra lucha por el pueblo con la idea, tan schopenhaueriana, de que este mundo es una miseria y la gente normalmente de una vulgaridad espantosa? Aquello que dijo Schiller “Un hombre de verdad debe estar alejado de los demás hombres”.

Es el gran dilema entre lo individual y lo colectivo, el mismo dilema que hace que muchas soluciones que individualmente son necesarias y dignas, son un desastre si se aplican colectivamente.

Ser bondadoso con todos puede ser bueno moralmente, un gobierno bondadoso en general puede ser un desastre. Ayudar a un inmigrante que llega en una patera es moralmente necesario, pero admitir a diez millones de inmigrantes es un desastre.

Podríamos pues establecer una primera distinción entre la humanidad como colectivo y por otra los individuos que la forman, como elementos aislados.

Pero hay otra distinción fundamental: Somos defensores de los Pueblos pero no de las masas. Un Pueblo es una Comunidad con conciencia de sí misma, con una tradición cultural, con una voluntad de colaboración y de objetivos, con una cierta homogeneidad étnica histórica. La Masa es solo un conjunto de individuos que únicamente están relacionados por un pasaporte o por una “estancia” común en una zona.

DE PUEBLO A MASA: EL OBJETIVO DEL SISTEMA

La destrucción de la idea de Pueblo para sustituirla por Masa, por ciudadanos apátridas, sin identidad fuera del pasaporte administrativo, es un objetivo NECESARIO para un mundo de productores y consumidores globales, en un Mercado mundial.

Elimina la idea de Comunidad por la de Mercado.

Por ello el Pensamiento Único difundido por todos los medios denigran cualquier cosa que genere Comunidad: Identidad, tradición, historia, enraizamiento en la tierra, etnia, cultura propia… y fomenta solo las relaciones económicas dentro de una masa sometida al Mercado Global.

De pie la jugadora de futbol profesional para el North Carolina Courage, Samantha Leshnak-Murphy, que se niega a arrodillarse como dicta la moda BLM.

Es en este sentido que podemos unirnos a aquella extraña campaña titulada “La Masa es culpable” que se hizo hace años.

Aunque hay unas fuerzas plutocráticas y progresistas que inducen estas ideas, la gente es culpable de no enfrentarse a ellas por cobardía, pereza, estupidez y espíritu borreguil.

Es fácil siempre echar la culpa a los demás, a los poderes fácticos y a la propaganda progre, pero hay una culpa propia de los borregos cobardes y perezosos.

Puede que esto no sea políticamente muy acertado de recordar, pero cuando no se busca el voto, se puede decir la Verdad: la Masa es también culpable.

Eso no lo hemos inventado nosotros, basta leer a Le Bon o a Paretto sobre psicología de las masas, para suscribir totalmente ese asco por la masificación popular.

Entre los nacional revolucionarios personas como Dominique Venner han denunciado esa cobardía y apatía de la masa. Su texto “Europa adormilada”, muestra esa cobardía y pereza, incapaz de librarse de su destino, escapar a la sumisión de los imperialismos políticos, económicos, mafiosos o ideológicos. Escapar a las enfermedades del alma.

LA IGUALDAD CONFORMA LA MASA

Una masa necesita la idea de igualdad como base moral, solo iguales forman masas. Los Pueblos se forman con comunidades organizadas, estructuradas, que respetan las diferencias de trabajos, de esfuerzos, de aportaciones, sin envidias. La ayuda comunitaria no pide la igualdad sino la justicia.

Creo esencial recordar aquella fabulosa frase de Goethe: “El peor envidioso del mundo es quien a todos toma por sus pares”, no acepta diferencia alguna, lo que le produce una envidia irresistible. El odio a lo diferente: “Soy igual a cualquier otro, y muera quien sea mejor”.

La Masa es también culpable.

El marxismo es la religión de la envidia, de quien no soporta diferencia alguna. Todos iguales a la fuerza, todos iguales por lo inferior pues no lo pueden ser por lo superior.

El capitalismo ha aceptado la igualdad progresista a cambio de que todos acepten la desigualdad más absoluta económica como única desigualdad respetada.

Nuestro desprecio a la masa se contrapone a nuestro deseo de conformar Pueblos, Comunidades.

PESIMISMO SOBRE LA HUMANIDAD INDIVIDUAL

Hay muchas buenas personas en el mundo pero, la mayoría de ellas, dentro de su bondad está aceptar el Pensamiento Único, respetar lo que dice la Tv, cine, prensa, ediciones, críticos de arte-basura…  ser pues dóciles es parte de esa bondad.

No es tan común encontrar a malas personas como a cobardes, pasivos, dedicados con fuerza solo a ganar dinero (legalmente, sin malicia, lo que ya es mucho) o a ‘ser felices’ en su familia y entorno.

Ser feliz es la marca de la bondad pasiva, buscar la Verdad es el enemigo de lo pasivo.

Casi nadie pone en duda los mensajes diarios, constantes, del Sistema, eso les comportaría problemas y trabajo en la búsqueda de la Verdad, enfrentarse a los demás, ser sospechoso o denunciado como extravagante por lo menos.

Para colmo si hay algún estado de presión externo surgen como setas los instintos repugnantes de la humanidad. Es entonces cuando los pacíficos se vuelven tiranos y el egoísmo surge en masa.

Es por eso por lo que no tengo ningún reparo en declarar mi poca confianza en la gente en general, en las masas ya en particular. Como decía Chamfort: “Es preferible dejar que los hombres sean lo que son, que tomarlos por lo que no son”. O sea, no nos engañemos sobre las posibilidades de que una persona actué miserablemente si gana algo con ello.

No hemos de confiar que, en los medios alternativos, donde parece que la gente ya piensa y se opone a la mediocridad mental, no encontraremos miserables. Es tiste, pero en mi vida he encontrado tal número de estafadores, ladrones, gamberros, cobardes o traidores capaces de venderse (o regalarse) que ese ambiente no mejora la media de miseria humana.

ANALFABETISMO FUNCIONAL

La eliminación del analfabetismo ha tenido diversas consecuencias pocos deseables. La principal es que se enseña a leer pero no QUÉ leer.

De esta forma nuestra época ha editado más libros que nunca, y los peores de toda la historia. Como no se leen los clásicos (lo que si pasaba antes en una buena educación) cualquier estupidez escrita que obtenga premios ‘literarios’ o ventas importantes, se considera lectura veraniega o de postureo, y se cree maravillosa puesto que no se sabe comparar con las verdaderas obras de arte.

El que las birrias de pinturas o los trastos que se presentan como esculturas sean aceptadas es debido a que no se han leído ni se han observado las obras de arte auténticas. Solo una estulticia enorme permite que cualquier idiotez sea aceptada como ‘arte actual’.

Hoy los ruidos bailables son la música de los analfabetos musicales de la masa. No es de extrañar pues, nunca se les ha educado en música de verdad.

Así mientras antes, no hace mucho, la formación era humanística y basada en el estudio de las artes de toda la historia, ahora la educación es técnica, destinada a buscar trabajo como mucho, así informática o idiomas sustituyen a artes y cultura, una educación mala siempre, y sobre todo superficial. La filosofía, literatura, música o el arte plástico son lujos y todo lo más se dan solo en nociones superficiales para leer revistas semanales y escuchar bailables.

La televisión es de una zafiedad tan enorme que debería considerarse peligrosa para la mente, e internet se basa en Instagram, tik tok, foros y postureos de lo más ruin.

La masa traga todo lo que los dirigentes del basurero actual les lanza, y se creen que eso es lo ‘bueno’`, pues ni conocen otra cosa, ni están educados en buscar nada que no salga de la vulgaridad y lo ‘aceptado’.

Así pues, ser socialista no es aceptar la basura de la masa sino luchar por convertir de nuevo la masa en Pueblo, y educar a la gente en elevación cultural, en vez de rebajarla a la vulgaridad cuando no al estercolero.

Lo malo es que todos estamos contagiados de ese nivel bajo, incluso luchando por evitarlo, el ambiente y la educación nos hace rebajar las posibilidades de elevación, aunque pretendamos lo contrario.

Es la decadencia global.

Ramón Bau

Un comentario en “Sobre el pesimismo al juzgar la humanidad

  1. La visión de Schopenhauer es la más cercana a nuestro concepto de lo que es y lo que ha de ser. No es el mundo, sino la “Humanidad” la decadente. Vivimos un ciclo que definiticamente ha de terminar.

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