Juan Oliver Astorga ¡Nuestros Grandes!

Quiero recuperar del olvido a un notorio autor murciano llamado Juan Oliver Astorga, nacido en Yecla en el año 1733, y muerto un 12 de febrero de 1830 en Madrid.

Los principales instrumentos que interpretó fueron la flauta y el violín, teniendo un gran manejo y destreza de ambos.

Su música se puede encuadrar en el denominado rococó, o en el “estilo galante” predominante en las cortes europeas de la época.

Tuvo la fortuna de desempañar cargos importantes bajo los más influyentes monarcas y aristócratas de su tiempo, pudiendo ser compañero de otros grandes artistas del momento como Carl Friedrich Abel y Johann Christian Bach en su estancia londinense.

Así, conoció de primera mano las modas artísticas de la época, y las diversas corrientes que se iban formando en torno a las nuevas ideas de forma y estilo musicales, que confluyeron en el Clasicismo ( 1750-1800 aproximadamente ).

BIOGRAFÍA

Nace en Yecla, sin conocerse su fecha exacta de nacimiento pues su partida de bautismo fue destruida en las semanas anteriores a julio de 1936.

Sus primeras instrucciones musicales provienen de un sacerdote, responsable de la capilla musical de la Iglesia de su pueblo.

Comienza su formación violinística con 17 años posiblemente en Valencia, aunque no se conservan testimonios de ésta época de su vida.

Damos un salto y lo situamos en 1760, cuando se trasladó a Stuttgart para trabajar al servicio de uno de los mayores protectores de las artes en el siglo XVIII, el XII Duque de Württemberg, rival de Federico II el Grande de Prusia.

El estilo musical de Oliver se forjó en la tradición alemana de la corte de Mannheim, sin abandonar las influencias italianas y españolas adquiridas durante sus primeros años en Murcia y Nápoles ( donde fue intérprete sobre todo de la música italiana).

En 1766 Oliver se trasladó a Londres como concertista virtuoso. Su llegada coincide con el periodo de mayor pujanza musical en Gran Bretaña, donde se codea con los grandes intérpretes, cantantes, compositores y solistas de ese momento que transitan por allí.

El inicio de la Guerra de Independencia Americana en 1775 conllevó dificultades económicas para el conde de Abingdon ( su patrono ) y Oliver decide regresar a España. Contrajo matrimonio con María Antonia Rodríguez sobre 1776. En 1777 oposita en Madrid a violinista de la cámara de Carlos III y obtiene una plaza en el Palacio Real.

Oliver, mencionado como «Don Juan Oliver» en los documentos palatinos, organiza en 1785 la primera restauración del célebre quinteto de cuerda de Stradivarius ( valiosísimos instrumentos ) del Palacio Real de Madrid. Era el primer violín de facto junto a Francisco Pareja en la formación privada de Carlos III. En el apogeo de su reputación entra en contacto con Luigi Boccherini que se incorpora como violonchelista suplente a la Real Capilla. Asimismo, coincidió en palacio con Francisco de Goya.

Gozó también de la confianza de Carlos IV, con quien mantuvo una relación amistosa y respetuosa.

Durante esta época participa con frecuencia como miembro del tribunal en los ejercicios de oposición para cubrir vacantes de cuerda de la Real Capilla, para las que compone las sonatas de violín y viola destinadas a ser interpretadas a primera vista ( sin ninguna preparación, como examen ) en estas pruebas, conservadas en el Palacio Real y que suponen, junto a las de otros compositores como Corselli, Lidón o Brunetti ( entre otros ), un compendio de obras de marcado interés musical por sus elementos clásicos y folklóricos.

En 1814, Fernando VII regresó a España para ocupar legítimamente el trono. Comenzaron entonces purgas contra liberales o ilustrados, pidiéndose que su ya miserable sueldo fuese degradado, aunque finalmente no se aplica la sanción. José Lidón, músico célebre y compañero de la Cámara Real, intercede en su favor, salvándole en esta ocasión.

Su testamento está fechado el 29 de marzo de 1829 y deja entrever una extrema pobreza, viviendo casi como un indigente.  Solo conservaba cuatro sillas, la cama y un reloj de madera. No hay mención de instrumento musical alguno ni de partituras, y apenas puede ordenar unas Misas rezadas por su alma. Tras el duelo, acompañado por algunos “Hermanos de la Cofradía de San José de músicos de Palacio” y por indigentes del Hospicio portando hachones, fue enterrado en el camposanto de la Puerta de Toledo, amortajado con el hábito de San Francisco.

Viajó por los ambientes más cosmopolitas y frecuentados de la Europa de aquel entonces.

Es muy posible que conociera a Salzillo, ya que compuso un himno para la Dolorosa del imaginero murciano, y fue primer violín de la orquesta de cámara de Carlos III, de José Bonaparte y de Fernando VII en su estancia madrileña.

Uno de los CDs de sus obras, de grabación inédita, impulsada por el musicólogo que aparece nombrado en la portada (realización).

SU OBRA

Compuso numerosas sonatas para violín y viola, así como cantatas, piezas o canciones vocales numerosas y sonatas en trío, así como otras obras destinadas a la música de cámara. Su repertorio se encuentra disperso entre bibliotecas, palacios, o colecciones particulares de aristócratas.

“Su creación, sin ser genial, es lógica y ordenada, justa y diáfana en el discurso de sus pensamientos, y admirable por la sencillez de una realización noble y elegante” (Lothar Siemens Hernández, musicólogo, 2001).

Dejo para escuchar su “Sonata en trío en Fa Mayor, Op. 3 No. 4”

Abraham.

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