80 aniversario del vuelo de paz

Este 10 de mayo se cumplen 80 años del vuelo a Escocia que hizo Rudolf Hess como mensajero de paz en 1941.

Rudolf Hess (1894-1987) no necesita presentación, pues es por todos conocido que fue el lugarteniente de Hitler y una figura clave del Tercer Reich. Pero fue el hecho que ahora conmemoramos el que marcó su vida para siempre, nos referimos, claro está, al vuelo en solitario que hizo en un bimotor Bf 110 a Escocia el 10 de mayo de 1941, en plena guerra, burlando la vigilancia de la RAF, y lanzándose en paracaídas donde fue hecho prisionero, pese a haber ido allí con la intención de iniciar conversaciones de paz que pusieran fin a la guerra con el Reino Unido tras haber rechazado las ofertas de paz que Hitler ya había hecho con anterioridad.

Situémonos en ese momento. Después de la derrota inglesa en Creta y del victorioso contraataque de Rommel en África del norte, la URSS se encontraba vigilante de un ataque de la Wehrmacht que esperaban se produjese en ese momento. Inglaterra en ese momento no era capaz de hacer frente a los alemanes con objeto de desviarles de su objetivo, que era la URSS. Turquía, desoyendo las indicaciones de Londres y de Washington, había firmado un pacto de no agresión con Alemania, mientras Bulgaria (que participó con sus tropas en la ocupación de Macedonia, relevando en tal misión a las tropas alemanas e italianas), Rumania, Eslovaquia y Finlandia, directamente amenazadas por Moscú, se adhirieron al Pacto Tripartito, al que Croacia seguiría más tarde (en abril de 1941, bajo la presidencia del croata Ante Pavelic, se había constituido el Estado de Croacia, logrando así su independencia, y manteniéndose fiel a su alianza con el Reich hasta el final la guerra). Hungría (que ocupó el Bánato), Serbia y Eslovenia tenían gobiernos locales de tipo fascista. Suecia, Suiza, España (Hitler había planeado con el Mariscal Goering la “Operación Félix” pensada para la ocupación de Gibraltar por un Cuerpo de Ejército al mando de Von Reichenau, que atravesaría la península ibérica con el acuerdo del gobierno español, pero tal acuerdo nunca fue concedido porque Franco era un patriota para el que Gibraltar no merecía una guerra) , Portugal e Irlanda (en el caso de Irlanda resistiendo las presiones de todo tipo de su poderoso vecino inglés) habían afirmado su neutralidad. Y ya no quedaban más cipayos en Europa para morir por Inglaterra, y a la larga, por Moscú y por Wall Street. En ese momento, Roosevelt aún no había podido vencer la oposición del Senado y del Congreso norteamericanos, que eran reacios a dejarse enredar y arrastrar a una guerra ajena. Pues bien, en ese momento, siendo Alemania victoriosa en todos los frentes, y antes de decidirse a poner en marcha la Operación Barbarroja, Hitler quiso intentar una enésima tentativa para llegar a un cese de las hostilidades con Inglaterra.

Rudolf Hess durante un acto político.

Y en esa situación, Rudolf Hess, el lugarteniente del Führer, arriesgó su vida para lograr la paz pilotando un Messershmitt Bf 110, que había sido modificado especialmente por el fabricante (se trataba de un caza pesado biplaza y bimotor), cuya velocidad máxima era de 600 km/h. Las modificaciones que se hicieron en dicho avión específicamente para realizar ese vuelo en solitario consistían en un compartimento que contenía una balsa inflable completamente equipada, un receptor Lorenz, una radio adaptada para comandarla por el piloto, la envergadura de las alas estaba extendida y un fuselaje 50 centímetros más largo. No estaba armado ni contenía bombas u otros elementos defensivos ni ofensivos pues si misión era de paz.

El día se desarrolló así: El 10 de mayo de 1941, Rudolf Hess y Alfred Rosenberg almorzaron juntos en privado en Augsburgo, y desde allí Rosenberg se dirigió a entrevistarse con Hitler en Berchtesgaden con la intención evidente de mantenerle informado de los pormenores del vuelo de Hess.

El Reichsleiter Rudolf Hess se prepara en las instalaciones de la Messerschmitt en Augsburgo para subir al Bf 110 que lo llevaría a Escocia.

El personal de servicio de Hess dijo que éste se encontraba absolutamente tranquilo y que durmió una siesta, se levantó aproximadamente a las 15:00 horas para, posteriormente, ir a visitar a su esposa Ilse y a su hijo Wolf Rüdiger. Más tarde se dirigió hasta la pista de la Luftwaffe en Augsburgo, hacia las 17:00 horas.

Lo cierto es que Hess voló en un Messerschmitt Bf 110 desde Augsburgo, despegando a las 17:45 horas en dirección noroeste, para superar la línea costera de los Paises Bajos a las 19:28 a la altura de Texel; allí giró 90° a la derecha y voló en esa dirección unos 30 minutos para volver a virar 90° al norte en el mismo sentido que traía inicialmente a baja altura sobre el Mar del Norte, completamente de noche en ese momento.

A las 20:50 aproximadamente interceptó las líneas de radionavegación provenientes de radiofaros emplazados en Dinamarca con el receptor Lorenz, y realizó un vuelo de zig-zag cubriendo trayectos paralelos de 20 minutos de vuelo hasta finalmente tomar rumbo a Escocia a eso de las 21:52, para traspasar la línea costera a eso de las 22:12 sobre la localidad escocesa de Embleton. Sólo le quedaban 30 minutos de combustible.

En esta imagen de un Bf 110G-2 se observan los dos tanques auxiliares colocados bajo las alas.

Fue detectado por un puesto de Observadores Reales (ROC) en Ashirck y despegaron aviones de la RAF para interceptarlo, infructuosamente.

Después de su llegada a Escocia esperaba poder aterrizar en la Casa Dungavel, propiedad del Duque de Hamilton, quien tenía una pista privada que, según testigos calificados, estuvo iluminada esa misma noche misteriosamente, sobre todo si se tiene en cuenta que eran tiempos de guerra. Además, contaba en sus hangares con cajas de repuestos y dos tanques de combustible del mismo tipo del avión alemán en el que Hess volaba.

Hess voló muy cerca de esa propiedad (con su pista iluminada, pero según testigos fidedignos se apagaron cerca de las 22:30) buscando la supuesta pista que esta propiedad tenía. Hacia las 22:45, el combustible sólo le daba unos 5 o 7 minutos de vuelo más, pero sobrevoló dicha propiedad sin encontrar la pista y pasó de largo en dirección a la costa occidental de Escocia. Al llegar al mar nuevamente, se deshizo de los tanques adicionales de combustible, viró 180° y volvió a buscar la Casa Dungavel, para pasar nuevamente sobre ella.

El vuelo que realizó Hess se ha discutido ampliamente en círculos de aviación, ya que se necesita ser un piloto experto para realizar tal maniobra.

Cerca de las 22:50 horas, al acabarse el combustible, se vio obligado a saltar en paracaídas en Eaglesham, cerca de Glasgow, invirtiendo el avión para lanzarse desde la cabina del Bf 110.

Un oficial escocés observa los restos del fuselaje del avión de Hess.

Al llegar a tierra, Hess se dañó un tobillo y un campesino escocés, le auxilió y lo llevó a una guarnición militar, en donde Hess intentó convencer de que era amigo del Duque de Hamilton con un nombre falso (Alfred Horn). Su propósito era entrevistarse con el Duque de Hamilton, antiguo amigo suyo y muy influyente en la Corte. Hess confiaba en que el duque le ayudaría a conseguir una entrevista con Jorge VI y con Churchill para convencerles de que “el Führer no quiere continuar esta guerra insensata”, y de que “el verdadero enemigo está en Rusia” (“Prisoner of peace”, por Ilse Hess).

Hess propondría una paz-empate a condición de que se dejaran manos libres a Alemania frente a la URSS, y como garantía de las intenciones del II Reich de cumplir lo pactado, el mismo Hess se ofrecía como rehén. Y no olvidemos, es preciso recalcarlo, que en el momento en que Hess se presentó en Inglaterra en misión de paz, Alemania era entonces la vencedora indiscutible, pues entonces Inglaterra había sido batida en todos los frentes: en Francia, en Dunkerque, en Bélgica, en Noruega, en Yugoslavia, en Grecia, en Creta, en Libia…. e incluso en los mares escenarios de batallas, además todos sus cipayos europeos habían sido sucesivamente arrollados, y Roosevelt seguía sin conseguir envolver y enredar a Norteamérica en la guerra, al lado de Inglaterra.

Douglas Douglas-Hamilton, 14º Duque de Hamilton. Como Hess, Hamilton era piloto y un entusiasta de la aviación.

El Duque de Hamilton acudió a la mañana siguiente y Hess se presentó por su verdadero nombre, aunque el duque lo había reconocido porque se habían visto por primera vez en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

Hess comunicó su deseo de llegar a un acuerdo de paz con los británicos y que traía un mensaje del Führer. Pero Hess no consiguió entrevistarse con el rey ni con Churchill, que lo mandó encarcelar. Inmediatamente fue hecho prisionero, para ser recluido posteriormente en la Torre de Londres hasta el final de la guerra. En vez de considerar, al menos, la posibilidad de detener la guerra y, en caso de desacuerdo, permitirle regresar a su patria, el gobierno británico le trató como un prisionero de guerra, y más tarde, como un criminal de guerra en la farsa jurídica de Nuremberg.

Todos sus intentos de ser creído fueron infructuosos para tratar de pactar la paz con el Reino Unido y así cambiar el curso de la guerra, al poder concentrar a la Wehrmacht en un solo frente contra los soviéticos. Ese fue siempre el deseo de Hitler que quería iniciar la Operación Barbarroja habiendo echo la paz con el Reino Unido y cerrado así el frente occidental.

En el Museo Imperial de Guerra de Londres pueden apreciarse la cola y el motor del avión pilotado por Hess. Ambas partes, británicos y alemanes, hicieron publicar rápidamente su desconocimiento de contactos previos.

Una parte del fuselaje del Messerschmitt de Hess, tal como se conserva (junto a uno de los dos motores DB 601) en el Imperial War Museum.

Las razones para Hess de obrar de semejante forma han sido muy discutidas, pero la teoría más aceptada y más coherente es que Hess partió como emisario de paz secreto de Hitler para contactar a altos personajes británicos con esa intención. Hess era un experto piloto de Bf 110 y preparó su aparato particular para dicho vuelo. Además, los radiofaros guía alemanes se entramaron cuidadosamente para dirigirlo al Reino Unido.

Quizás el elemento más controvertido es el testimonio dado por una sirviente de la Casa Dungavel que precisó que, además de tener las luces de la pista encendida momentos antes de la pasada de Hess esa noche del 10 de mayo, sea el hecho de que viera en los hangares privados de la pista cajas conteniendo tanques fabricados en Augsburgo del mismo tipo que el usado por el Bf 110.

Hitler se enteró en la mañana del día 11 a través de un sobre que le entregó el secretario de Hess, Pintsch, con una larga carta en la cual decía al Führer que, en caso de que saliera mal la aventura de intentar negociar la paz con los británicos antes de invadir la URSS, podría argumentar que estaba loco. Y así se hizo. La reacción alemana no se hizo esperar, pues Goebbels, como Ministro de Propaganda del régimen, catalogó el día 12 la actuación digna de un loco. Horas después, la BBC anunciaba la captura de Hess, que sería reemplazado en el cargo por Martin Bormann. Existen pruebas que avalan que Hitler estaba al corriente del plan, y la actuación del Ministerio de Propaganda alemán quiso encubrir así el fracaso de Hess como emisario de paz.

Hitler, tal como estaba convenido en caso de fracasar la misión de Hess, hizo publicar un comunicado oficial declarando que su lugarteniente Rudolf Hess padecía una enfermedad mental. Sin embargo, Hitler reconoció tácitamente su participación en la misión de Hess cuando al dar instrucciones más adelante para establecer contactos de paz con los angloamericanos le dijo a Wolff: “Ya sabe Usted que, en caso de fracasar su misión, me veré obligado a negarle como en el caso de Hess”.

Hasta siete guardias en los preliminares del Juicios de Nuremberg durante la declaración de Hess.

Después de su estancia en la Torre de Londres, Hess fue devuelto a su país al final de la guerra, donde fue juzgado en los procesos de Nuremberg siendo condenado a cadena perpetua el 1 de octubre de 1946 y recluido en la prisión de Spandau, en la zona aliada de Berlín, donde, tras la puesta en libertad de Albert Speer en 1966, Hess quedó como el único preso de la cárcel de Spandau durante más de 20 años, hasta su muerte, asesinado el 17 de agosto de 1987.

Prisión de Spandau.

El Duque de Hamilton rompió el silencio que le había sido impuesto durante veinte años, y dijo el 25 de abril de 1962 que “ciertamente la guerra habría podido terminar en 1940, pero la mejor oportunidad la facilitó el vuelo de Hess en mayo de 1941”.

Sin embargo, como sabemos, además de la negativa de aceptar aquella propuesta de paz del que fue como emisario de Hitler, lo insólito de este caso fue la manera de proceder para con un emisario de paz que se había presentado en Inglaterra voluntariamente. Los mensajeros de paz siempre han sido respetados. El escritor inglés A.J.P. Taylor reconoció que el trato dado a Hess constituye una “negra mancha sobre nuestro honor”. Y hasta el propio Churchill manifestó en “Historia de la Segunda Guerra Mundial” estar muy contento de “no ser directamente responsable de la manera como se trató a Hess…enviado de paz que vino a estas islas por su propia voluntad”.

El anciano Hess durante uno de sus monótonos y aburridos paseos diarios entre los muros de la prisión de Sapandau.

80 años después, recordamos al prisionero de paz porque sería injusto no hacerlo. Su sacrificio no fue en vano y por eso nunca será olvidado. Rudolf Hess fue un hombre de honor, y un hombre para la eternidad.

Eduardo Núñez

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