El Fin de un Sueño Mesiánico

El florecimiento de la idea socialista en el siglo XX y la construcción de los estados socialistas después de la revolución bolchevique de 1917 representan un episodio completamente singular en el desarrollo de la idea planetaria. Durante muchos decenios es, en efecto, principalmente el marxismo quien va a movilizar las esperanzas de los partisanos del globalismo. Aunque numerosos de sus intelectuales occidentales se hayan unido con armas y valijas al campo de la democracia liberal a medida que se daban cuenta del fracaso de la experiencia comunista, la caída del mundo soviético no fue menos repentina y brutal, y sigue siendo como el cierre de un paréntesis de la historia que algunos desean hoy en día olvidar a todo precio.

El “deber de la memoria” aquí no es de actualidad. Desde la caída del muro, los historiadores han vuelto a tomar sus plumas, se volvió de buen sentido hablar de los crímenes comunistas desde la desaparición del régimen, aunque en la hora en que se ejercía su dictadura estas opiniones eran consideradas como reaccionarias incluso odiosas. Los horrores que fueron cometidos son bien conocidos hoy en día después de haber sido durante mucho tiempo escondidos por la intelligentsia occidental.

Es que el mundo y las mentalidades evolucionan. Pronto quizá será también posible hablar libremente del rol de ciertos financieros* en la revolución comunista. Solzhenitsyn, para nuestro conocimiento, fue el primero en publicar en Occidente un libro que trata globalmente de este tema.

Aleksandr Isáyevich Solzhenitsyn.

Antes de él los historiadores más bien tenían por costumbre, o bien eludir totalmente estas informaciones, o bien revelarlas de manera muy parcial para constituir los hechos en factor explicativo. El análisis de algunas de estas obras históricas revela sin embargo que la cosa era conocida pero que era de buen gusto no hablar nada de ello. Si nosotros hemos tomado la partida de analizar este aspecto de la historia del comunismo es que nos pareció ser un episodio esencial en el encaminamiento de las esperanzas planetarias, que no solamente están compuestas de visiones idílicas y fraternales salidas de una imaginación de los oráculos.

Hervé Ryssen (Francia)

Capítulo titulado “Le fin d’un rêve messianique” (El fin de un sueño mesiánico) del libro “Les Espérances Planétariennes” de 2005.

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