494 años del nacimiento de Felipe II

Felipe II de Austria (o Habsburgo), llamado “El prudente” nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527, hace ahora 494 años.

Reinó en España desde el 15 de enero de 1556 hasta su muerte, en 1598. Se ha dicho que en su Imperio no se ponía el Sol porque gobernó sobre las Coronas de Castilla y Aragón, Navarra, el Rosellón, el Franco Condado, los Países Bajos, Sicilia, Cerdeña, el Milanesado, Nápoles, Orán, Túnez, Portugal y su Imperio afroasiático, toda la América descubierta y Filipinas. De Nápoles y Sicilia desde 1554, y de Portugal y los Algarves —como Felipe I— desde 1580, realizando la tan ansiada unión dinástica que duró sesenta años. Fue asimismo rey de Inglaterra por su matrimonio con Maria I de Inglaterra, entre 1554 y 1558. Fue hijo y heredero del Emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico e Isabel de Portugal, hermano de Maria de Austria y de Juan de Austria, este último hijo de Carlos I de España y de Bárbara Blomberg.

La Casa de Habsburgo y su familia sucesora, en Austria los Habsburgo-Lorena (Habsburg-Lothringen), es una Casa real de Europa, actualmente no reinante, que gobernó a lo largo de la Historia sobre varios países. En tiempos actuales, el cabeza de la dinastía fue el príncipe Otón de Habsburgo (1912-2011), y el jefe de la Casa real, su hijo el Archiduque Carlos de Habsburgo-Lorena, desde 2007.

El reinado de Felipe II se caracterizó por la exploración global y la expansión territorial a través de los océanos Atlántico y Pacífico, llevando a la Monarquía hispánica a ser la primera potencia de Europa y alcanzando entonces el Imperio español su apogeo, convirtiéndolo en el primer imperio mundial ya que, por primera vez en la historia, un imperio integraba territorios de todos los continentes del planeta Tierra, siendo por tanto el primer imperio pentacontinental.

Felipe II murió en San Lorenzo de El Escorial el 13 de septiembre de 1598.

Desde su muerte fue presentado por sus defensores como arquetipo de virtudes, y como un monstruo fanático y despótico por sus enemigos que minimizan sus victorias hasta lo anecdótico y magnifican sus derrotas en exceso. Basta como ejemplo la pérdida de una parte de la Armada Invencible —cuya verdadera denominación era la Grande y Felicísima Armada — debido a un fuerte temporal, que fue transformada en una victoria inglesa. Esta dicotomía entre la Leyenda Blanca o Rosa y la Leyenda Negra fue favorecida por su propio accionar ya que Felipe II se negó a que se publicaran biografías suyas en vida y ordenó la destrucción de su correspondencia.

Escudo personal de Felipe como monarca de Inglaterra, España y otros estados. En la parte de la izquierda pueden observarse las armas de este último y sosteniendo el escudo la figura del Águila de San Juan, adoptada de la heráldica de los Reyes Católicos.

En este sentido, para quien le pueda interesar leer alguna biografía sobre Felipe II, la mejor es la de Geoffrey Parker. Curiosamente suelen ser historiadores hispanistas anglosajones los que han escrito las mejores biografías de los que se supone fueron sus enemigos españoles, y los que más han contribuido a desmontar la leyenda negra antiespañola.

E.N.

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