Otto Skorzeny: el héroe que vivió peligrosamente

Este 12 de junio se cumplen 113 años del nacimiento de Otto Skorzeny.

Skorzeny nació en Viena el 12 de junio de 1908 en el seno de una familia vienesa de clase media. Su padre era Anton Skorzeny y su madre Flora Sieber. Tuvo un hermano, Alfred, que pasó muchos años prisionero de los soviéticos. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, su familia sufrió las consecuencias del Tratado de Versalles y sobrevivió gracias a la ayuda de la Cruz Roja, sin embargo, las penurias que sufrió no impidieron que Otto creciera hasta medir un metro noventa de estatura.

A los 18 años se inscribió en la Universidad de Viena para estudiar ingeniería. Era de carácter deportista y aventurero y amante de los desafíos, por lo que a menudo estaba en medio de reyertas, y así se unió en la universidad a una de las muchas Schlagende Verbindungen o sociedades de duelo que existían por entonces en Austria y en Alemania. Libró catorce duelos en total, y en el décimo, llevado a cabo en 1928, recibió la Schmisse o cicatriz de honor que llevó con orgullo toda su vida. Por ello sería más tarde apodado por los americanos como “cara cortada” debido a la gran cicatriz que surcaba su mejilla.

 “Cara cortada”.

Simpatizó con el NSDAP, al que se afilió. Unas fuentes dicen que se afilió en 1932, lo cual él negó diciendo que fue en 1934, tenía una cierta amistad e impronta con el Dr. Ersnt Kaltebrunner, lo cual le sería muy útil más adelante, en 1942. En 1938, durante el Anschluss intervino por petición de un amigo suyo, Bruno Weiss, miembro del nuevo gobierno nacionalsocialista, para proteger al depuesto presidente Wilhelm Miklas en un encuentro entre la policía y la guardia de Miklas, debido al desconcierto del momento.

En 1939, Skorzeny trabajaba como ingeniero de profesión cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, e inmediatamente se ofreció como piloto a la Luftwaffe ya que tenía experiencia con avionetas, pero fue asignado a operaciones de tierra porque ya era mayor de 30 años. Empezó como Alférez (Unterbahnführer), pero luego encadenó una fulgurante carrera militar muy loable, teniendo en cuenta que no era oficial de carrera, sino ingeniero. Estuvo en la campaña de Francia, pero con funciones de logística, por sus estudios de ingeniería. Promovido al empleo de Teniente, se cuenta una anécdota de que mató a un tigre en Francia, que se había escapado de un circo. Llegó al equivalente de Coronel. Fue propuesto para unirse a las Waffen SS, concretamente a la selecta División SS Leibstandarte Adolf Hitler, conocida popularmente como la guardia personal de Hitler. En esta división destacó y luego fue enviado a la División SS Das Reich. Entre 1940 y 1941, participó en las campañas de Francia, Holanda y los Balcanes. Fue en la campaña de Rusia de 1941, la Operación Barbarroja, donde le otorgaron la Cruz de Hierro, tras lo cual cayó enfermo y fue enviado de vuelta a Viena en diciembre de 1941. En Rusia combatió enrolado en la división Das Reich, donde luego fue reenviado a Alemania por una enfermedad hepática, y se pasó todo 1942 en blanco, recuperándose de dicha enfermedad. Al regresar a Alemania fue ascendido a Capitán de la Reserva y destinado a los Servicios de Inteligencia, posiblemente por su amistad que databa de 1929 con Ernst Kaltenbrunner. Tras este destino fue ascendido a jefe de comandos y se le encargó la tarea de entrenar tropas especiales para labores de guerra de guerrillas, sabotajes, secuestros, etc. Es decir, que fue un especialista en operaciones especiales y un experto en acciones de espionaje y sabotaje. Después de pasar un tiempo organizando comandos, se encontraba en Berlín el 25 de julio de 1943 almorzando con un amigo de juventud cuando se le comunicó que Hitler en persona quería hablar con él. Hitler consideraba a Otto Skorzeny un hombre muy efectivo y de confianza para el logro de complicados objetivos. La confianza no estaba mal depositada. Y de ahí se hizo famoso por organizar el rescate del líder italiano Benito Mussolini ese año, como veremos a continuación….

Ernst Kaltenbrunner.

Skorzeny se dirigió rápidamente al Cuartel General del Este, la Wolfsschanze o “Guarida del lobo”, donde Hitler le seleccionó de entre seis jefes de la SS para que llevara a cabo el rescate de Mussolini, que acababa de ser traicionado por algunos integrantes de su partido y arrestado, siendo desconocido su paradero. Se le puso bajo las órdenes del jefe de paracaidistas alemanes, el General Kurt Studente. Y desde entonces comenzó a buscar a Mussolini. El gobierno traidor del Mariscal Pietro Badoglio supo de la operación y trato de evitar su ubicación. Skorzeny estuvo entonces exponiéndose en territorio enemigo, llegando a ser atacado por unos cazas británicos que derribaron su Heinkel He 111, por lo que se rompió tres costillas.

Como no quería perder la misión, no guardó reposo y siguió buscando al líder italiano, hasta que descubrió que estaba en el Hotel Campo Imperatore en el pico más alto de los Apeninos, el Gran Sasso. Y en efecto, Mussolini estaba prisionero en ese hotel y los carabinieri que lo custodiaban tenían órdenes de ejecutarlo ante el primer intento de rescate o de fuga. Skorzeny pudo percatarse que la operación era arriesgadísima, dada la topografía del terreno, que solo ofrecía como solución el aterrizaje sobre una pequeña explanada al borde de un acantilado, contiguo al hotel. La operación requería del uso de planeadores y combatientes profesionales y experimentados, por lo que se emplearon comandos paracaidistas en la misión. Las probabilidades de éxito eran apenas de un 20%. El 12 de septiembre de 1943, a las 12.30 del mediodía, Skorzeny junto con nueve aeroplanos despegó hacia el Gran Sasso para rescatar al Duce.

Fotografía de recuerdo tras la liberación de Mussolini.

La operación llamada Unternehmen Eiche fue llevada a cabo exitosamente y se rescató a Mussolini sin un sólo disparo, pues los carabinieri se rindieron en el acto. Mussolini fue embarcado en una avioneta Fieseler Fi 156, donde también viajó el mismo Skorzeny como guardaespaldas de Mussolini. El piloto de la Storch protestó pues el avión era biplaza y Skorzeny y Mussolini sobrepasaban con creces la capacidad de la avioneta de reconocimiento. Skorzeny insistió y el aeroplano a duras penas remontó el aire. Skorzeny y Mussolini viajaron después en un Heinkel He 111, que estaba allí especialmente preparado, a Viena, donde fue recibido por Hitler. Skorzeny fue felicitado por el mismo Hitler y se le entregó la Cruz de caballero por aquella acción, y además se le ascendió a Sturmbannführer de las SS. Skorzeny demostró que la elección de Hitler para esa misión no estuvo equivocada. Hechos posteriores demostrarían aún más el valor de Skorzeny.

El 25 de mayo de 1944 se le encomendó la orden de capturar vivo o muerto al jefe de los partisanos yugoslavos Josip Broz Tito, que estaban causando graves problemas en los Balcanes. Ese mes y el siguiente ejecutó la Operación Rösselsprung, donde envío comandos de paracaidistas al cuartel general de Tito, y estando los alemanes en desventaja numérica lograron derrotar a los partisanos, pero durante el ataque Tito escapó.

yugoslavos Josip Broz Tito.

Después, durante el atentado contra Hitler del 20 de julio de 1944, Skorzeny se hizo cargo de la situación en Berlín, y fue acabando con los conspiradores uno por uno, sin dormir durante más de 36 horas. El 10 de septiembre de ese mismo año, Hitler lo llamó de nuevo a la “Guarida del lobo” para comunicarle una misión secreta. Allí Hitler le contó a través de algunos contactos que el regente de Hungría, el Almirante Miklós Horthy estaba colaborando con el Ejército Rojo, para rendirles el país. Si esto se efectuaba, casi un millón y medio de rusos se abalanzarían sobre un millón de alemanes y se abriría un amplio corredor hacia Alemania y Austria. Se le ordenó que en caso de que se intentara rendir a Hungría, Skorzeny debía tomar el Burgberg, la colina donde residía el Almirante Horthy. Después de indagar en Budapest, Skorzeny descubrió que el hijo de Horthy, Miki estaba negociando la rendición con partisanos de Tito, por lo que el 15 de octubre se dirigió al hotel donde estaban negociando la rendición y arrestó a los partisanos junto con el hijo de Horthy. A las pocas horas, Miklós anunció en la radio que Hungría se rendiría a los rusos, por lo que Skorzeny acudió al Burgberg a arrestar a Horthy también. Sin embargo, al temer por la vida de su hijo, Horthy decidió finalmente no rendir a Hungría.

Para aquel momento Skorzeny ya había partido para asaltar el Burgberg y nadie se molestó en avisarle de la cancelación de la operación. La Operación Panzerfaust se llevó a cabo esa misma noche, Skorzeny y sus tropas sitiaron la colina, y se pusieron a patrullar alrededor, los húngaros creyeron que los alemanes iban a sitiar el lugar y se confiaron. Sin embargo, inesperadamente Skorzeny subió con sus vehículos armados a la colina y después de enfrentarse con los defensores, la tomó, con cuatro muertos alemanes. El Almirante Horthy fue llevado a Alemania, donde abdicó pocos días después. Ferenc Szálasi, dirigente de las Cruces flechadas, lo reemplazó como regente de Hungría. Skorzeny se quedó en el Burgberg.

Skorzeny (izquierda) y Adrian von Fölkersam (derecha) en Budapest, 16 de octubre de 1944.

El 21 de octubre, Hitler lo llamó al cuartel general para anunciarle que iba a empezar la batalla de las Ardenas, y necesitaba su ayuda para llevar a cabo una operación especial, la Operación Greif, que le valió el título de “el hombre más peligroso de Europa” por los aliados. El 22 de octubre, Hitler le habló a Skorzeny de una ofensiva que llevaría a cabo en las Ardenas, una zona boscosa que comprende Bélgica y Luxemburgo, cuyo objetivo final era la captura del puerto de Amberes, que retrasaría notablemente la ofensiva en el oeste, dándole tiempo a los alemanes de estabilizar el frente oriental, así como intentar lograr la paz con las potencias de habla inglesa. Luego Hitler le contó a Skorzeny acerca de una idea que había tenido al enterarse de que algunos norteamericanos se habían disfrazado de alemanes cerca de Aquisgrán. El Führer había decidido que Skorzeny y sus unidades pasarían a las líneas enemigas disfrazados de militares británicos y norteamericanos, y sembrarían la confusión entre las tropas aliadas, justo horas antes de iniciarse la ofensiva en las Ardenas. Esta operación secreta recibió el nombre de Operación Greif. La unidad de Skorzeny poseía 80 soldados que hablaban inglés con soltura, así como 14 jeeps americanos y 60 carros armados camuflados como tanques Sherman. Skorzeny poseía también unos 3500 hombres que pasarían detrás de los soldados camuflados. Después de internar a sus soldados por varias semanas en campos aislados del exterior para enseñarles costumbres americanas, Skorzeny se sintió listo para llevar a cabo la misión. En la mañana del 16 de diciembre de 1944, dos mil cañones alemanes dispararon al frente de las Ardenas y se inició la ofensiva. Las tropas alemanas se abalanzaron sobre los sorprendidos norteamericanos, sin embargo, a pesar de cumplir sus objetivos iniciales, las bajas fueron elevadas y el avance inicial se detuvo. Mientras tanto, varios jeeps “norteamericanos” penetraron las filas aliadas.

Después de sembrar la confusión en el enemigo, incluso desviando importantes unidades desde su destino, la confusión fue total. Pero pronto los aliados se percataron de que las rutas de sus unidades habían sido alteradas por “oficiales” que estaban en las convergencias de los caminos en jeeps “americanos”, y que sin duda eran infiltrados alemanes. Los alemanes disfrazados fueron uno por uno siendo descubiertos y arrestados. Debido a que utilizaban el uniforme enemigo, se les acusó de espionaje y fueron fusilados inmediatamente, no menos de 200 alemanes fueron fusilados. No obstante, antes de ser ejecutados los soldados alemanes habían declarado, basándose en rumores, que el objetivo de la Operación Greif era asaltar el Cuartel General de Eisenhower y su asesinato. Esto produjo pánico entre los aliados y desató una ola de medidas paranoicas que dificultaron las operaciones militares, tales como el encierro de Eisenhower en el cuartel general por dos semanas. Fue en este período cuando los norteamericanos le asignaron a Skorzeny el título de “el hombre más peligroso de Europa”, pues sin duda lo era para los aliados. Mientras tanto, Skorzeny se había dado cuenta de que la misión estaba condenada al fracaso, pero bajo la insistencia de Hitler decidió no cancelarla. Un día, mientras se desplazaba por el frente fue alcanzado por metralla que le hirió gravemente en la cabeza y se le envió a Berlín.

Otto Skorzeny en Pomerania visitando el 500.° Batallón de Paracaidistas SS, febrero de 1945.

El 30 de enero de 1945 Skorzeny fue enviado por Himmler al frente del río Oder para detener a los rusos. Con una fuerza de cinco mil hombres, Skorzeny salió a Schwedt a luchar una guerra perdida. Después de reclutar hombres entre antiguos pilotos, heridos, ingenieros, ancianos y adolescentes, aumentó sus fuerzas a casi 15 mil, la mayoría sin mucha experiencia. El 7 de marzo de 1945 Skorzeny fue llamado de vuelta a Berlín para encomendarle otra misión. Allí se le comunicó que el primer puente sobre el río Rin había sido tomado por los aliados cerca de Remagen. Hitler le ordenó a Skorzeny que organizara un comando de hombres rana para volar el puente Ludendorff. Skorzeny protestó, alegando que las probabilidades de éxito eran mínimas, pero aun así se le encomendó la misión. La operación fue un fracaso y los hombres que no fueron capturados murieron congelados en las heladas aguas del Rin. Poco después Skorzeny fue llamado de nuevo a Berlín. Hitler, después de entregarle la Cruz de Caballero con Hojas de Roble se despidió de él. Esta fue la última vez que Skorzeny vio a Hitler. Cuando su ciudad natal, Viena, cayó en manos de los rusos, Skorzeny partió a Viena para conocer el destino de su familia. En Viena se entrevistó con el antiguo líder de las Juventudes Hitlerianas, Baldur von Schirach. El 11 de abril de 1945 Skorzeny abandonó Viena. El 8 de mayo de 1945 Otto Skorzeny se entregó al ejército estadounidense.

Baldur von Schirach.

Skorzeny fue junto con Reinhard Heydrich uno de los hombres más capaces e inteligentes, si no el más hábil, con que contó Hitler en temas de misiones de comandos.

Después de la guerra, Skorzeny pasó los siguientes dos años en un campo de concentración donde los ingleses y americanos lo trataron bien pues le consideraban una leyenda. Luego se le juzgó en Dachau. Se le acusó de la matanza de varios soldados aliados durante la Batalla de las Ardenas, pero fue declarado inocente. Luego fue acusado de intentar matar a Eisenhower, pero esta nueva acusación carecía de fundamento. Al final fue acusado de ordenar a sus hombres utilizar el uniforme enemigo durante la Operación Greif. Esto constituía un crimen de guerra. Sin embargo, la acusación se vino abajo cuando el famoso jefe de escuadra inglés Yeo-Thomas intervino en su ayuda y testificó que los ingleses también habían usado el uniforme enemigo durante la guerra.

Otto Skorzeny en su celda de Núremberg.

Skorzeny fue declarado inocente de todos los cargos, sin embargo, se le internó en un campo de desnazificación hasta que escapó gracias a la ayuda de un comando de élite de las Special Air Service británicas y de un grupo de antiguos oficiales de las SS, a España el 27 de julio de 1948. No se le persiguió. Skorzeny nunca se retractó de sus ideales nacionalsocialistas y consideró a Claus von Stauffenberg un traidor que jamás debió haber estado en la Wehrmacht. Se estableció en Madrid y siguió ejerciendo la carrera de ingeniería representando a prósperas compañías alemanas. En España fue bien tratado por el régimen franquista, donde gozó de gran prestigio y popularidad debido a sus hazañas en la guerra. Durante su estancia en Madrid se le adjudicó la ayuda a varios nacionalsocialistas a escapar a Málaga y Alicante.

En la década de 1950 fue un ferviente partidario de la creación de un cuerpo militar de carácter anticomunista en España, formado por antiguos alemanes nacionalsocialistas refugiados bajo el gobierno de Franco. Fue apoyado y respaldado diplomáticamente por un ex-capellán alemán de la Legión Cóndor y voluntario de la División Azul apodado «padre Conrado», que buscó el apoyo de la Santa Sede. El espionaje de la Alemania occidental estuvo al tanto de sus intenciones. La justificación era la creación de un Ejército de Reserva o integrado en el Ejército español bajo el nombre de «Legión Carlos V», ante una inminente, según Skorzeny, Tercera Guerra Mundial contra el comunismo en plena guerra fría. También estuvo presente en Bolivia y Argentina organizando fuerzas de seguridad, tuvo contactos con otros ex-líderes nacionalsocialista como el aviador Hans Ulrich Rudel, entre otros, y una gran amistad con Leon Degrelle, también exiliado en España, para quien escribió un prólogo a sus Memorias (“Memorias de un fascista”) en marzo de 1969.

Otto Skorzeny (izquierda) y el presidente argentino Juan Domingo Perón.

Skorzeny publicó sus memorias en dos tomos titulados “¡Vive peligrosamente!” y “Luchamos y perdimos”, publicados por la Editorial Acervo, 1972, Barcelona. En Argentina se llamó “Misiones secretas”, publicado por Ediciones Cenit en 1954.

Durante sus últimos años Otto Skorzeny vivió en la localidad de Alcudia, Mallorca y murió de cáncer en Madrid el 5 de julio de 1975, a los 67 años siendo un nacionalsocialista convencido hasta el mismo día de su muerte. Su cuerpo fue incinerado en Madrid y la urna con sus restos fue llevada hasta Austria, haciendo etapas donde hubo actos conmemorativos por parte de nacionalsocialistas de toda Europa. Sus restos fueron inhumados en el panteón de su familia en Viena, capital de Austria y ciudad donde nació.

Próximamente Ediciones Fides publicará un interesante libro de José Luis Jerez Riesco sobre Otto Skorzeny en el que se desmontan una por una todas las infamias y calumnias vertidas recientemente contra el héroe austriaco.

Eduardo Núñez

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