Carl Gustav Jung: una psicología disidente

“La mente no puede ser un producto sin historia” C.G. Jung

Este 26 de julio se cumplen 146 años del nacimiento de Carl Gustav Jung, psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo nacido el 26 de julio de 1875 en Kesswyl (Suiza), un pequeño pueblo junto al lago Constanza en el cantón suizo de Thurgau. Hijo de un pastor luterano, formaba parte de una familia de ascendencia alemana y de tradición eclesiástica, perteneciendo sus padres a dos importantes familias de la Basilea del siglo XIX. Durante su adolescencia y juventud fue un lector entusiasta, especialmente cautivado por la obra literaria de Goethe. También era profundo su interés por los ensayos de filósofos como von Hartmann y Nietzsche. En su autobiografía describe el acercamiento a la obra de este último, “Así habló Zaratustra”, como una experiencia conmocionante, sólo comparable a la inspirada por el “Fausto” de Goethe.

C.J. Jung estudió Medicina, especializándose en Psiquiatría, y en 1904 abrió un Laboratorio de Clínica Experimental en Zúrich. Como médico psiquiatra, fue el impulsor del test de las asociaciones estandarizado para el diagnóstico psiquiátrico y el psicodiagnóstico clínico. En este test, cualquier demora entre Estimulo y Respuesta se interpretaba como un problema.

Hay otro Jung, más esotérico, que es el impulsor del concepto de los arquetipos, y que da importancia a la mitología, los símbolos, las leyendas, y los fenómenos espirituales y místicos.

Amigo y discípulo en un primer momento de Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, mantuvieron una extensa correspondencia, hasta que sus ideas comenzaron a divergir, considerando Jung equivocadas muchas de las conclusiones de Freud, hasta que la ruptura se hizo inevitable, lo que ocurrió en 1912. Sus libros, comunicaciones, colaboraciones en prensa especializada, etc. son abundantísimos. Tras su ruptura con Freud, Jung fundó la escuela de psicología analítica, también llamada psicología profunda. Jung desarrolló los conceptos de arquetipos, inconsciente colectivo, individuación, sincronicidad, imaginación activa, introversión y extraversión.

A la derecha de Sigmund Freud (centro inferior) Carl Gustav Jung.

Carl Gustav Jung, por tanto, fue pionero de la psicología profunda y uno de los estudiosos de esta disciplina más ampliamente leídos en el siglo XX. Su abordaje teórico y clínico enfatizó la conexión funcional entre la estructura de la psique y la de sus productos (es decir, sus manifestaciones culturales). Esto le impulsó a incorporar en su metodología nociones procedentes de la antropología, la alquimia, los sueños, el arte, la mitología, la religión y la filosofía. 

Jung no fue el primero en dedicarse al estudio de la actividad onírica, no obstante, sus contribuciones al análisis de los sueños fueron extensivas y altamente influyentes. Escribió una prolífica obra. Aunque, durante la mayor parte de su vida, centró su trabajo en la formulación de teorías psicológicas, y en la práctica clínica, también incursionó en otros campos de las humanidades: desde el estudio comparativo de las religiones, la filosofía y la sociología, hasta la crítica del arte y la literatura.

Sigmund Freud y Carl Gustav Jung.

La gran polémica Freud-Jung se centró en la intención de este último por entender la libido de manera desexualizada, concebirla como energía psíquica y no sólo sexual. Así lo describió Jung: Cuando Freud anunció su intención de identificar y dogmatizar la teoría y el método, ya no pude cooperar más con él, y no me quedó más opción que retrotraerme a mí. (C. G. Jung. “Recuerdos, sueños, pensamientos”). Jung criticó la insistencia de Freud en los factores sexuales como origen o causa de la represión.

Refiriéndose al psicoanálisis de Freud dijo Jung: “Es un error completamente imperdonable el aceptar las conclusiones de una psicología judía como generalmente válidas. Nadie soñaría con tomar psicología china o india como aplicable a nosotros. Con el comienzo de la diferenciación racial, se han desarrollado también diferencias esenciales en la psique colectiva. Por esta razón no podemos trasplantar el espíritu de una raza extranjera de un modo global a nuestra propia mentalidad sin lesionar ésta” (C.G. Jung “Collected Works” Vol. 7, pág. 149).

Carl Gustav Jung.

En 1930 Jung fue nombrado presidente honorario de la Asociación Alemana de Psicoterapia y en 1933 profesor de Psicología médica en la Universidad Politécnica Federal de Zúrich. Tras el ascenso de Hitler al poder en ese mismo año, la mencionada asociación, fue disuelta y absorbida por otra más grande, de alcance internacional, con Jung como presidente: la Sociedad Médica de Psicoterapia. Jung fue presidente de la Sociedad de Medicina General y Psiquiatría General en Austria, con Hitler en el poder. El hecho de que Jung simpatizara, hasta finalizada la Segunda Guerra Mundial, con el nacionalsocialismo y por ende, que aceptara ser presidente honorario de la Sociedad Médica de Psicoterapia y director de la Revista de Psicoterapia (“Zentralblatt fur Psychotherapie”), ambas respaldadas por el régimen nacionalsocialista, ha sido utilizado como argumento para descalificar y difamar su obra y su persona, descalificaciones que empañarían su carrera hasta el fin de sus días y razón para que su importantísimo trabajo sobre la naturaleza de la psique no tuviese la amplia difusión que gozaron otras teorías psicológicas.

Zentralblatt für Psychotherapie, número 6.3, diciembre de 1933.

La principal aportación de Jung a la psicología de la personalidad es su concepto del inconsciente colectivo al que atribuye un origen filogenético, y que incluye un material psíquico que no proviene de una experiencia personal propia. Y ese material psíquico que está contenido dentro del inconsciente colectivo son los arquetipos. Jung dice que nacemos con una herencia biológica, y también con una herencia psicológica, y ambas herencias determinan nuestra conducta y nuestra experiencia. Por eso dice que Jung que “la mente no puede ser un producto sin historia”. Así, los instintos forman parte de la herencia biológica, y los arquetipos forman parte de la herencia psicológica, y ambos se heredan. Los arquetipos se expresan a través de símbolos y representaciones. Los arquetipos serían los instintos psicológicos de los hombres, son inconscientes, y se representan a través de símbolos cuando irrumpen en la conciencia. Jung llama a los arquetipos las imágenes primordiales porque corresponden a temas mitológicos que aparecen en los cuentos populares y en las leyendas de distintas épocas y culturas. Por eso no hay que confundir los arquetipos (inconscientes) con los símbolos que los representan (conscientes). Por eso no hay que confundir el arquetipo con la representación del arquetipo. Por ejemplo: La Iglesia, Venus, o la Virgen serían representaciones del arquetipo de la madre. Otro ejemplo: La experiencia del ser o existir como plenitud es una experiencia arquetípica que se representa en las culturas de muchas maneras. A veces esta experiencia de plenitud se representa con símbolos de forma circular, pues el círculo tiene una significación mágica y mística, así, por ejemplo: la sagrada forma, que es redonda; la cruz céltica o cruz solar que es un símbolo solar, y el sol es también una representación o símbolo del arquetipo del “self” (el sí mismo), el orden y la totalidad de la personalidad, consciente e inconsciente. Lo mismo bailes como el de la sardana, de forma circular también.

Jung dice también que la extroversión es propia del mundo occidental, mientras que la introversión es más propia del mundo oriental.

Carl Gustav Jung.

Jung continuó publicando libros hasta el final de su vida. También disfrutó de la breve pero fructífera amistad del Padre Victor White, un sacerdote católico inglés con quien mantuvo correspondencia tras la publicación de “Respuesta a Job”.

Jung murió el 6 de junio de 1961 tras una corta enfermedad, en su casa junto al lago de Zúrich, en el apacible poblado de Küssnacht (Suiza), a los 86 años de edad. Se encontraba leyendo una obra de Pierre Teilhard de Chardin, y en el instante de su fallecimiento, un rayo partió el árbol donde él solía descansar.

Tumba de la familia Jung en Küsnacht, donde descansan los restos de Carl Gustav y su esposa Emma.

Entre las aportaciones que dejó Jung podemos decir que aportó a la psicología conceptos y principios originales y atractivos, y con repercusión social. Uno de ellos es el de individuación, según el cual, el individuo tiene que luchar para poder integrar las paradojas o contradicciones, por ello el proceso de individuación tiene como objetivo integrar las partes conflictivas. Aquí cabe recordar y recomendar un interesante libro de Jung, titulado “El secreto de la flor de oro”, en el que resume la integración de los opuestos, como el Yin y el Yang o el arquetipo del anima (la parte femenina de los hombres) y ánimus (la parte masculina de las mujeres).

Jung rechazó el pansexualismo freudiano. Además, consideraba a la psicoterapia como algo que va más allá de la simple cura, pues consideraba que de la psicoterapia se pueden beneficiar también sujetos sanos y normales porque la psicoterapia y sus técnicas se enfocan también al desarrollo integral de la personalidad. Jung era finalista, es decir, que sin prescindir del causalismo, de las consecuencias del pasado temprano o de la infancia del sujeto, Jung enfatiza el finalismo, abriéndose a la espiritualidad y a una filosofía de vida. También es positivo el modo en que Jung enfoca el análisis de los sueños de los pacientes, porque se centraba en lo específico del sueño y evitaba la asociación libre que usaba Freud para el análisis y la interpretación de los sueños para llegar al inconsciente. Jung echa en cara a Freud lo que denomina la “interpretación salvaje”, pues Jung le pide al paciente asociaciones centradas directamente en los elementos oníricos, y se centra en lo que aparece en los sueños, en los símbolos oníricos.

En resumen, la psicología de Jung ha tenido un efecto importante en la vida cotidiana.

Carl Gustav Jung.

Los estudios de Jung sobre religiones, mitologías, esoterismo y los sueños influyeron indirectamente, en general con distorsiones de su obra, en los movimientos posteriores pertenecientes a la “New Age” (“Nueva Era”), que es un sucedáneo de la Tradición, una bazofia intelectual que ha manipulado tantas cosas. Gran parte de los movimientos que en la actualidad se denominan “junguianos”, en realidad defienden argumentos que están en abierta contradicción con las ideas originales del autor.

En nuestro tiempo presente, con el alma europea enterrada bajo el nihilismo y la superficialidad, Jung proporciona una visión por la cual los europeos como una colectividad podría encontrar su camino de regreso a su verdadera esencia y su verdadero ser.

Eduardo Núñez

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