La violencia en izquierdas y derechas

El 22 de febrero 2021 salía un texto en http://www.navarraconfidencial.com con el título de “¿Y por qué la extrema izquierda tendría que no ser violenta?”

Creo que es muy interesante leer algunas de sus partes y luego debatir el tema un poco más. Veamos pues las partes esenciales de este texto:

“Cuando no gobierna la izquierda, o incluso cuando gobierna pero recibe un revés judicial, nos estamos acostumbrando a vivir con las calles en llamas.

No estamos acostumbrando también a que sólo los partidos de izquierdas puedan hacer campañas electorales con normalidad. A que nadie, salvo que sea de izquierdas, incluso de extrema izquierda, pueda dar una conferencia en una universidad sin que sufra un boicot. Por estar acostumbrándonos a cosas raras, nos estamos acostumbrando incluso a que un vicepresidente fuera una persona dedicada a boicotear conferencias. Ese mismo personaje, mientras el portavoz de su partido anima a participar en las movilizaciones, sienta cátedra ahora hablando de la libertad de expresión.

La pregunta, sin embargo, es por qué la extrema izquierda tendría que cambiar. ¿Por qué tendría que condenar la violencia de los suyos? ¿Por qué tendría que respetar la libertad de los demás? ¿Acaso le va mal con esa violencia? ¿Acaso pierde votos? ¿Acaso tiene que elegir entre la violencia y las instituciones? ¿Por qué tendría que renunciar? ¿Por una cuestión moral? (…)

En diversas ocasiones hemos hecho mención a la teoría de la regla del 3,5%, más que nada porque lamentablemente es una idea que no pierde actualidad.

En el año 2011 una experta en Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard, Erica Chenoweth, publicó junto con otra autora un ensayo titulado Why Cvil Resistance Works (“Por qué la resistencia civil funciona”). El estudio analizaba varios cientos de movimientos revolucionarios y campañas no violentas (o no mucho) a lo largo de la historia reciente y a lo ancho del mundo, concluyendo que este tipo de movimientos, para triunfar, no necesitan más que el apoyo de un 3,5% de la población, siempre que se trate de un apoyo absolutamente militante y comprometido. (…)

En el caso de España, por poner algunas cifras a la teoría, hablaríamos de 1,64 millones de personas, o de 265.000 personas en Cataluña, de 232.000 en Madrid o de 23.000 en Navarra. ¿Cómo puede reprimir la policía en la calle a todas estar personas sin quedar totalmente desbordada? ¿Qué nivel de violencia sería necesario para que los alrededores de 3.000 UIP (antidisturbios) de la Policía Nacional pudieran contener a 1,64 millones de chiflados? ¿Cuántos vídeos de tuertos y chavales con cardenales comenzarían a circular convirtiendo en víctimas a los bárbaros? (…)

Lo cierto es que la izquierda cuenta con el gobierno, una abrumadora mayoría mediática y una horda de exaltados deseosa de apalear físicamente a sus rivales políticos. Con todo el poder en sus manos, a punto parece de conseguir además el control de la Justicia, ¿por qué deberían renunciar a usar ese poder en vez de a emplearlo sin escrúpulos?

Alternativamente, ahora produce ternura pensar en las manifestaciones de la “extrema” derecha protestando contra la ley educativa o el uso abusivo del estado de alarma y el recorte de derechos subsiguiente, con sus caravanas de coches, su respeto escrupuloso a las normas sanitarias, sus banderas y sus globos. ¿Alguien sigue teniendo dudas de quiénes son los radicales y por dónde viene en este tiempo la amenaza del peligro totalitario?”

Sin duda este texto expone verdades que nunca se dicen en los medios de masas, ni los de la derecha o centro y por supuesto menos en los progresistas.

Imagen habitual en las manifestaciones de izquierda convocadas en Barcelona.

Esto es además cierto desde hace decenios, diría desde el nacimiento del marxismo. Los fascismos tuvieron desde el inicio que sufrir las agresiones continuas de las izquierdas en sus actos. No fue al revés. Y eso pasó en todos sitios, incluyendo España, donde Falange sufrió todo tipo de agresiones. Los fascismos tuvieron que montar fuerzas de seguridad para defenderse, no paras atacar (SA, fascios, etc.).

Las izquierdas nunca han aceptado la democracia más que como un medio, pero por su hipocresía congénita se llaman demócratas.

Sin embargo, hay varias cuestiones que concretar:

1- No es cierto que disponiendo de un 3% de militantes decididos el Estado no pueda hacer nada. No es así. Lo que imposibilita una respuesta del Estado no es el 3% sino el apoyo que ese 3% tenga en partidos, medios de información de masas y población en general.

Si los activistas no disponen de Partidos importantes que les apoyen ni de medios de información que los justifiquen y ayuden, el Estado puede usar la fuerza sin problemas, aplicar leyes especiales, prohibir, encarcelar a los dirigentes, hacer duras las penas a los detenidos, asustar de verdad a los activistas en la calle…

Grupos “antiglobalización” destrozando escaparates para robar ropa capitalista. Barcelona, 2013.

Entonces la prensa acusará a los activistas de malvados, y la gente no protestará por heridos o actuaciones violentas de la policía. En los medios aparecerán solo los destrozos, los policías heridos, en fin, todo para provocar llamamientos a acabar con esos ‘violentos’.

Si las manifestaciones de los fascistas o de la ultraderecha actual fueran violentas como las que los de la CUP, etc. podéis estar seguros de que la represión hubieras sido total, prohibir los partidos o grupos, no saldrían heridos sino solo agresores, etc.

Por tanto, la izquierda tiene bula a la violencia porque FORMA PARTE DEL SISTEMA, están en el gobierno incluso.

La izquierda en la calle, dice luchar contra el “sistema fascista”, pero la cara visible del sistema son la izquierda caviar y posmoderna que vendió sus ideales.

2- Es falso creer que solo la izquierda usa la violencia para combatir a los ‘fascistas’. La Derecha hace lo mismo solo que con otros medios.

La mayoría de las leyes represivas contra la libertad de expresión las apoya y las promueve la Derecha.

El boicot económico y la censura en los medios de internet o los medios de información los promueve la Derecha, el poder del dinero.

Hoy en día el peligro mayor para un militante nacional socialista/revolucionario o ‘fascista’ en general, no es la agresión de las izquierdas, sino el despido de la empresa donde trabaja, el boicot a su persona en todo intento de lograr trabajo, el cierre de sus formas de comunicación en Internet, las presiones sociales y familiares…

A la izquierda, manifestación en Madrid por la encarcelación de Pablo Hasél, el 17 de febrero. A la derecha, marcha en homenaje a los caídos de la División Azul en Madrid.

Si se reúnen más de 100 camaradas es muy poco probable que teman una agresión de antifascistas, pero cada uno de ellos cuando vuelve a su vida si teme el despido, falta de trabajo, boicot, etc.

Tengamos pues muy claro: el enemigo principal es la Derecha capitalista, la izquierda radical (consideramos al PSOE como la Derecha hipócrita) es además el guardia de la porra de la Derecha.

Ramón Bau

2 comentarios sobre “La violencia en izquierdas y derechas

  1. Saludos, esta entrada tuya es interesante, en cuanto de los izquierdistas o derechistas. Póngalos, como lo pongas, siempre en guerre para justificar el dominio de uno sobre el otro y lo peor, es: el pueblo se deja manipular por la retórica de ambos, que a fin de cuentas, sea de derecha o izquierda van a conseguir lo suyo.

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