Sobre la ‘no historia’ y la ‘para historia’

Uno de los temas esenciales para comprender el ámbito de lucha real del revisionismo, su utilidad o no, su necesidad o no, tanto en medios nacionalsocialistas como en medios que no fueran en absoluto nacionalsocialistas, es el análisis de lo que llamamos ‘historia’.

Intento exponer en estas líneas como la lucha por la ‘Historia’ no es un tema que deba concebirse como algo NS o como ligado a la política, sino que debería ser algo perfectamente abordado por todos los movimientos de alternativa al sistema, e incluso por toda persona amante de la realidad, aunque políticamente fuera totalmente antifascista.

Y el que eso no pase es una demostración de la falta de estilo, de ética personal, y no un tema solo, ni principalmente, de ‘posición política’.

LA ‘NO HISTORIA’:

Recuerdo una de las veces en que traté de exponer este tema fuera totalmente del ambiente ‘fascista’. Estábamos en un viaje a China con todo un grupo de turistas españoles, cuando la guía china tuvo la mala ocurrencia de hablar del Tíbet y su pertenencia a China. Toda una serie de los turistas se pusieron a criticar la posición de la guía, y la situación se puso algo violenta.

Yo no había intervenido pero, en vista de la situación quise exponer el problema de este debate: el tratar un tema ‘no histórico’.

Represión en Tíbet.

No se puede debatir el tema del Tíbet en China, con una guía china, como si fuera un tema ‘histórico’, no lo es allí, ni lo puede ser. Por tanto, el debate no puede centrarse en los ‘hechos’ o su ‘interpretación’, sino precisamente demostrar la situación ‘no-histórica’ del tema. O sea, lo único que se debe intentar demostrar es que es un tema no debatible como historia en China, y que el tema no podrá formar parte de la Historia hasta que se solucionen una serie de problemas previos.

No era posible considerar a la guía china como ‘culpable’ de una opinión errónea, sino solo culpable de no comprender que no estaba en condiciones de opinar ‘históricamente’ sobre el tema, que su opinión solo podía estar fuera del contexto de la Historia, una opinión política, de gusto personal, nacionalista o socialmente necesaria y obligada, pero no ‘Histórica’.

Cualquier estudiante de Historia sabe perfectamente, porque así se lo explicarán también en sus estudios, que para analizar un tema histórico hay toda una metodología racional establecida, y sin esa metodología no hay Historia como racionalidad ni ciencia, es solo ya pura especulación personal sin base científica ni lógica.

Algunas de las condiciones de todo estudio histórico son fundamentalmente:

  • Libertad de estudio de todos los documentos y aportaciones sobre el tema, no limitarse pues a unas partes solo de los datos u aportaciones.
  • Establecer una crítica rigurosa de cada prueba, dato, testigo, elemento, etc. lo que incluye la aportación de estudios forenses, arqueológicos, etc.
  • Libertad para establecer opiniones o conclusiones sobre estos datos. No tener un marco de conclusiones ya preestablecido.

Por tanto, allí donde no sean posibles estas condiciones para un tema dado, ese tema no forma parte de la Historia en ese lugar.

En China no es posible tener libertad para analizar el tema del Tíbet, y menos para exponer conclusiones que no fueran acordes a lo establecido por el gobierno. Por tanto, este tema no es posible debatirlo históricamente en China.

Esta situación no es algo restringido a unos pocos países, sino a muchos, en otros temas. Por ejemplo, en Arabia Saudita no es posible un estudio histórico del Islam ni de la condiciones de la mujer, porque ambos temas están prohibidos de analizarse libremente, y menos aún de publicarse conclusiones fuera de lo establecido legalmente.

En Turquía el problema armenio sufre el mismo tratamiento ‘no histórico, como en Alemania y otros países el tema del llamado Holocausto o una gran parte de lo referente al III Reich, que está bajo prohibiciones e imposiciones.

Manifestación por las víctimas del genocidio armenio, en 2019.

En Israel el tema de Palestina y su ocupación es también un tema ‘no histórico’.

Y en la España de Franco no se podía analizar la guerra civil de forma neutral, por ‘imperativo legal’.

Represión en Palestina.

Y así podríamos encontrar muchos países y temas que están fuera del ámbito de lo histórico.

En estos países no tiene sentido ir a debatir estos temas puesto que no hay libertad para ello ni medios para aportar datos ni conclusiones fuera del entorno obligado.

LA ‘PARA HISTORIA’:

Pero no es ese el único problema para un debate sobre un tema de la historia. En muchos países hay temas que se podrían legalmente estudiar de forma ‘histórica’ pero que, por motivos sociales, no por falta de datos o prohibición, resulta muy difícil que se produzcan estos estudios, y casi imposible que estos trabajos sean publicados o difundidos.

Aún más, muchos centros de documentación no permiten investigar en sus fondos, ni en las zonas arqueológicas, a aquellos que no tienen ya una clara intención de apoyar la versión ‘oficial’.

Esto produce lo que llamo ‘Para historia’, o sea una versión ‘oficial’ que es la única que se difunde y se permite por parte de la estructura oficial, universidades, editoriales, medios de información, etc.

“Muchos centros de documentación no permiten investigar en sus fondos”.

Los que investiguen fuera de esta versión oficial serán despedidos de sus trabajos, se les quitará el título profesional, no se les publicará nada, serán agredidos y silenciados por todos los medios, aunque legalmente no estén prohibidos.

En USA se da muchos esta ‘Para Historia’, de forma que cualquier profesor de universidad o escuela que insinué alguna idea ‘no bien vista oficialmente’ será apartado o despedido. El boicot económico y de los medios de información será total.

Hay otro factor que induce al marco de la ‘Para Historia’, que es el fanatismo ideológico, y los intereses políticos.

El sentido nacional, étnico o ideológico, no permite a veces el estudio libre de la historia, no siempre por imposición legal sino por incapacidad para ser sinceros, aceptar errores propios, reconocer crímenes, enfrentarse a ser llamado ‘traidor’. Es la idea reflejada perfectamente en la obra ‘El Enemigo del Pueblo’ de Ibsen: la Verdad cuando afecta a los intereses propios no es aceptada por la gente.

Henrik Ibsen.

Para poder abordar un tema histórico es preciso liberarse de todo prejuicio y de toda pre-intención, de forma que se analice sin importar las consecuencias de lo que se encuentre sobre las ideas o los intereses. Y eso no es tan sencillo en sociedades bajo presión mediática, y más en investigadores que buscan subvenciones, cargos de enseñanza, edición de libros, pero también influye mucho sobre las personas que tienen una ideología dada.

La fuerza de estos temas hace que las ‘Para historias’ sean en general casi similares a las ‘No historias’ en lo que afecta a la gente en general.

O sea, el ciudadano medio en un tema ‘para histórico’ tiene tan poca información y libertad como en un tema ‘no histórico’. La única diferencia es que en los temas ‘para históricos’ hay estudios de calidad si se buscan a fondo, no en los medios de masas sino en lugares especializados. Pero eso no afecta a la gente en general en absoluto, que no tendrá más información que la oficial, como si fuera un tema ‘no histórico’.

Un ejemplo es el franquismo en la España actual. Es evidente que si se quiere estudiar en serio se puede hacer, pero a la gente solo le llega la ‘Memoria Histérica’ del lado republicano, pues todo intento de neutralidad o de análisis no partidista se considera ‘fascismo’ y es rechazado en colegios, universidades, prensa, etc.

El Frente Popular y sus abusos.

Un ejemplo es que mientras cuando se descubre una tumba de asesinados por el franquismo se organiza un gran despliegue mediático totalmente financiado. Las Checas, que aún existen, no saldrán jamás, ni serán expuestas, ni se las puede visitar, ni se sabe nada de ellas en programas oficiales.

O bien cuando se organiza grandes presiones para ‘declarar inocente a Companys’ por parte de la Generalitat catalana, no se dice ni palabra del asesinato masivo de los monjes de ¡Monserrat!, que no eran ni políticos ni participaron en la guerra para nada, y eran la enseña del catalanismo. La mayoría de la gente no sabe que los monjes de Monserrat fueron asesinados por la República, bajo el gobierno de la Generalitat de Companys.

Companys.

Hay pues una ‘Para Historia’ en la ‘opinión’ de una persona normal en España sobre el franquismo.

Y al mismo tiempo en medios ‘fascistas’ tampoco se acepta a menudo los crímenes u errores de su lado, como lo mismo hacen los medios demócratas o los comunistas, de formas que la ‘Historia’ es una ‘prostituta’ de ideas, tiranías, prohibiciones y utilización partidista.

Así en general hay que analizar cuando un tema es realmente ‘histórico’ y cuando no lo es o es ‘para histórico’ en una zona dada.

El Revisionismo tiene, por tanto, además de otros fines, el de enseñarnos a analizar los temas en base a la ‘Verdad’ y no a la propaganda, ni la del enemigo ni la nuestra. El Revisionismo es una llamada a la sinceridad, a ser capaz de poner la realidad poner delante de los intereses. Por eso el Revisionismo es un principio fundamental nuestro, no tanto por su crítica a la gran Mentira como por formar parte de nuestra Cosmovisión del Mundo: la Verdad.

Ramon Bau

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