Equinoccio de otoño (21 de septiembre)

El verano llega a su fin. El ciclo de la naturaleza comienza su declive. Durante el otoño, los días se harán más cortos y las noches más largas hasta que el año se acerque a su fin. Los bosques y montañas se vuelven silenciosos. Los animales almacenan alimentos y comienzan a esconderse en sus árboles o agujeros. La tierra se vuelve infértil y deja de hacer crecer las plantas. Ésta ha dado ya sus frutos que han sido recogidos y se guardan en almacenes y graneros. El duro invierno pronto llegará.

Este es un tiempo de meditación, serenidad y preparación para sobrevivir al largo y duro invierno. Que dobleguemos la Oscuridad depende de los frutos que hayamos sabido sembrar y cosechar a lo largo del resto del año, en las épocas de mayor luz y prosperidad. En esos días de bonanza, el trabajo duro, la disciplina, la constancia y la perseverancia, nos han forjado y preparado para afrontar lo peor, las épocas de escasez, privación, maldad, oscuridad y muerte.

Si, por el contrario, nos hemos dedicado a la experiencia hedónica y placentera, sin cumplir nuestro deber y sin trabajar duro la tierra que representa nuestro cuerpo y mente, dejándonos arrastrar por los vicios y las pasiones desenfrenadas, el invierno se nos antoja como un abismo insalvable del que difícilmente seremos capaces de salir. Seremos seres blandos, quejicas, tristes, rencorosos e inofensivos. Nuestra voluntad y fuerza combativa estará mermada por nuestros vicios, la pasividad y el egoísmo. Habremos dejado de ser los montaraces que resisten en las montañas y un día retomarán su tierra, libres, heroicos, nobles, justos y honorables, para convertirnos en los orcos al servicio del Anillo y las hordas del Mal, dóciles, serviles, oscuros y mezquinos.

En esta época debemos preparar y pertrechar nuestro baluarte interior, el fortín inconquistable de nuestra alma, mediante todas las herramientas y técnicas que hemos ido aprendiendo con el duro trabajo durante el resto del año y que nos han hecho crecer y convertirnos en mejores personas: más libres, más sabias, más fuertes, más justas, más valerosas, más despiertas. Sólo así podremos convertirnos en quien estamos llamados a ser y desplegar todo nuestro potencial heroico. Todas estas técnicas y herramientas aprendidas, giran en torno a un gran pilar inamovible: el de nuestros valores y principios, que está por encima de todo lo demás y que se mantiene impasible ante los ataques y los embates de los tiempos que corren de podredumbre, maldad, egoísmo e injusticia.

Nuestro trabajo realizado durante meses para prepararnos en la lucha final contra la Oscuridad es nuestra mayor ofrenda. Son nuestros actos los que definen quienes somos, no nuestras palabras o intenciones.

Debemos reflexionar sobre todo lo que tenemos y lo que hemos conseguido con nuestro esfuerzo y ser humildes y agradecidos por todo ello. Y también recordar a todos aquellos que nos han acompañado en nuestro camino de mejora y superación, aquellos camaradas que luchan junto a nosotros frente a la postmodernidad, la oscuridad y las hordas del Mal.

Este día, es un buen día para leer grandes gestas de nuestros ancestros que nos sirvan de inspiración y nos llenen de fuerza para enfrentarnos a la oscuridad que se avecina. Ver cómo grandes personajes de nuestra historia se enfrentaron a situaciones límite, nos hace tomar conciencia y perspectiva de nuestra situación actual y cómo debemos afrontarla, con entereza, honor y valor. La rendición no es una opción, al menos para nosotros.

Es tiempo de ser generosos con los nuestros, de mostrarles nuestro amor y de enfrentar la adversidad con fuerza, coraje y alegría. En este momento del equinoccio, hay un equilibrio de fuerzas entre la luz y la oscuridad por un corto período de tiempo. La oscuridad irá ganando terreno hasta la llegada del solsticio de invierno. Tenemos que poner el foco de nuestras fuerzas en ese día, el día del retorno del Rey, el día en el que el Bien doblegará a las fuerzas del Mal, en el que la Luz vencerá a la Oscuridad.

Os deseo mucha fuerza a todos para enfrentar la oscuridad con la cabeza bien alta, entereza y alegría. Buscad más como vosotros. ¡Resistid en manada! ¡Preparaos! El invierno se acerca…

Olíndico

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