Carta a la “izquierda” posmoderna

Hablemos de la izquierda. Sólo unos meros apuntes sobre lo que hoy domina en el ambiente de la época que no sólo es política, sino que empapa toda la vida… como la política ha de ser… proyectiva y perforadora del espacio-tiempo. De la derecha… ya sabemos, la conocemos, su radiografía es más diáfana de lo que aparenta ser… y no es nada bueno, neoliberalismo infame de sublimación de un pretendido paraíso de la soberanía individual… para los que se sientan en los consejos de administración de las corporaciones… nada más. Pero la “izquierda” es equívoca, esquiva, sombría… un fenómeno fantasmagórico, y tómese esta adjetivación en toda su polisémica implicación. Sí, la izquierda de antaño estaba en gran medida alimentada por las intenciones del mismo capital.

La revolución rusa sabido hasta la médula es que estuvo financiada y apoyada por las élites. Pero por lo menos tenía una compostura y apariencia de defensa de los trabajadores. Pero esa izquierda clásica ha desaparecido, por muy mediatizada que estuviera tenía el aroma de la “lucha obrera”. Pero hace ya unas décadas se operó una transformación en los cambios de “sujeto revolucionario”, pasando del obrero a minorías prefabricadas y artificiales. La mayor parte de la izquierda actual ya ni es obrera, ni defiende a las clases trabajadoras, sino que ha degenerado y mutado en una “izquierda” POSTMODERNA, ENAJENADA, DEMENTE, SISTEMICA, GLOBALISTA y, ante todo, ANTI-OBRERA. Una “izquierda”, cada vez con más indicativo de entrecomillado, que defiende los programas y agendas del capitalismo internacionalista, de los poderes globalistas, y se ha convertido en una entidad SERVIL, CONTRATISTA, INSTRUMENTAL de esas estructuras capitalistas del globalismo. Una izquierda que en definitiva se ha transfigurado en una enorme y decadente entidad traidora a las clases trabajadoras y usurpadora de los intereses obreros. Es un monumental fraude y una estafa sin precedentes hacia los trabajadores de todo el mundo, pues su extensión no conoce ni hemisferios ni fronteras ni localismos ni naciones. En su lógica prefabricada que se reboza en demagogia autogenerada.

¿Defensora de los trabajadores? me remito a lo que refleja la realidad de sus ejecutorias. No, evidentemente no, sino patrocinadora de identidades FALACES y EQUÍVOCAS. Nada reales ni consistentes. Promotora de causas MINORITARIAS, INDIVIDUALISTAS, BURGUESAS, EGÓLATRAS, promovidas por el capitalismo postmoderno para establecer sus programas de dominación. Como el hembrismo andrófobo que no busca el bien de la mujer, sino dividir a la clase obrera en una falsa guerra de sexos.

Como el dogma LGTB, que no defiende la condición homosexual, sino la imposición heterófoba de una sexualidad amorfa, artificial, falsa y manipulable.

¿Poder racializado?

Como la importación masiva de mano de obra para bajar salarios y extender la esclavización masiva.

Como la supuesta multiculturalidad que despoja a los pueblos de sus culturas, que los desaloja de sus ecosistemas antropológicos, para dirigirlos a Europa, creando sociedades artificiales y desarraigadas, donde se disuelven y extinguen entremezclados en una masa informe de pseudocultura globalista sin sentido, ni raíces ni identidad, con lo que se destruye tanto la identidad de los pueblos europeos como la de los importados.

Como la destrucción de las comunidades nacionales, étnicas y antropológicas para suplantarlas por una dictadura tiránica mundialista. Como la deslocalización de empresas para destruir a las clases obreras europeas y trasladar la explotación a países terceros donde los salarios son esclavizantes.

Como la apropiación de las luchas de la clase obrera para utilizarla y canalizarla en favor de las agendas de los poderes globales.

Como la falsificación (de las explicaciones) del cambio climático para evadir y encubrir sus causas reales debidas a la difusión de agentes químicos, y atribuirlo a causas falaces, equívocas y espurias, desviándolo a los intereses de las grandes multinacionales energéticas.

Como los artificiales separatismos regional-burgueses, que esparcen su desprecio congénito de odio contra el resto de los trabajadores españoles (en el caso de nuestra patria), para dividir a la clase obrera en torno a fantaseadas pseudo-naciones enfrentadas entre sí.

Como la divulgación tiránica de la insustancialidad social y vital sobre todo en la formación-deformación de las juventudes de todas las naciones, intoxicándolas con productos “culturales” de auténtica alienación como se diría en terminología marxista. Por todo ello os redacto una carta a toda la izquierda postmoderna y decadente… pero dominante, precisamente porque es la vicaria de ese globalismo capitalista que cada vez más nos envuelve en sus siniestras telarañas de mortandad existencial, económica y social. Sí, os dirijo una carta a todas vosotras “izquierdas” amazonas de los cuatro jinetes apocalípticos. Así que mi epistolar dedicación se cifra en lo siguiente:

Es vomitivo que las palabras Clase Obrera estén en vuestros traidores y miserables labios. Porque sois el residuo de la miseria. Porque sois el escupitajo de la indecencia. Porque sois la gangrena de la indignidad. Porque sois la infección de la traición. Porque sois el desecho de la falacia. Porque sois la comparsa de la derechona en esta carnavalada de risotadas enajenadas y extraviadas en una noche de trémula pesadilla que lánguida habita en las cloacas de la mortandad. Porque sois la apropiación oportunista de la clase obrera para traicionarla y venderla a los fondos de inversión especuladora. PORQUE SOIS LA MALNACIDA EXPRESIÓN DEL CAPITALISMO GLOBALISTA PARA SERVIR DE IMPOSTURA QUE USURPE LA REPRESENTACIÓN DE LA CLASE OBRERA. Porque sois la más infecta muestra de la basura pestilente que se vuelca sobre los trabajadores.

Ada Colau alcaldesa de Barcelona haciendo el payaso.

No sois izquierda, ni socialistas, ni revolucionarios, ni rebeldes… sois basura generada por el capitalismo internacionalista. Sois un subproducto de los poderes de la globalización. Sois el vómito de un mundo en ruinas. Sois desecho en el vertedero del poder. Sois residuo de la miseria postmoderna. Sois la inmundicia en las tripas del mundialismo. Sois la escoria en el basurero de la infamia. Sois la lepra en el escenario de la traición. Sois la mosca en las heces de la perversión. Sois espectros en la lúgubre toxicidad del espejismo que nos presentan como “democracia”. Sois entes zombificados en la mentira del llamado “progresismo”. Sois sombras en el inframundo de la postmodernidad. Sois la nauseabunda bilis de la disidencia controlada.

Pero somos muchos los obreros que no podemos aceptar la traición que representa la pseudoizquierda postmoderna. La usurpación y apropiación de nuestras luchas que ejecuta esa “izquierda” PREFABRICADA, VENDIDA Y DISEÑADA para mayor gloria de las plutocracias internacionales. Una creación de los poderes globalistas para usurpar las luchas populares y ahogarlas en la falacia de proyectos tiránicos como la agenda 2030.

Sois unas comillas en un sustantivo…. el que proclamáis y vomitáis convertido en nauseabunda escenificación del mal nacimiento. Sois una “izquierda” TRUCADA, FICTICIA, EMBAUCADORA, USURPADORA, IMPOSTORA, que tan útil, imprescindible y funcional le resulta al capital globalista para implantar sus programas de control y explotación, como la publicitada y equívoca agenda 2030.

La fuerza social, política y digna que se haga valer como respetable y obrera lo será….

Cuando se constituya sin amparar a hembristas frustradas que, en un odio enfermizo hacia todos los hombres, les acusan de ser asesinos, violadores y maltratadores en su totalidad.

Cuando se niegue a elevar a categoría y reivindicación política a los traumas de personas con fantasías individualistas, egocéntricas y subjetivas que les hacen rechazar su sexo y su naturaleza, para viajar a sexualidades paralelas y pseudocientíficas que el capitalismo globalista requiere para sus mecanismos de control social y de fabricación de ensoñamientos de libertad.

Iglesias es el político de “izquierdas” que más escraches ha recibido.

Cuando denuncie la imposición de políticas de derechas que tanto necesita el capitalismo en cuanto a la inmigración invasiva y que suponen una importación desbordante de población para desfondar los mercados laborales y saturarlos de oferta de trabajo que hunde los salarios y desintegra las conquistas que tanto ha costado a la clase obrera.

Cuando se plante frente a la complicidad del clasismo innato que anida en los separatismos regionales y que son el subproducto criminógeno de burguesías localistas y endogámicas.

Cuando denuncie la guerra de sexos a través de una ideología de género que siembra el odio entre hombres y mujeres.

Cuando combata el genocidio que supone una invasión inmigratoria que sustituye a los pueblos nativos europeos en un racismo (este sí) de limpieza étnica nunca visto vía reemplazo demográfico.

Cuando plante lucha frontal contra las planificaciones del globalismo que con sus agendas 2030, 2050 o 2666 van eliminando derechos, libertades y soberanías para imponer el centralismo, poder, dominio y tiranía de las corporaciones plutocráticas del mundialismo. Sí, he hablado algo de la “””izquierda”””, esas comillas que cierran un término que ha devenido en ser la auténtica ultraderecha… sí, porque si derecha es lo que se sitúa a las imperativas del poder, estamos hablando de los poderes económicos transnacionales del capitalismo global, sin duda esto a lo que me he dirigido es ultraderecha en sentido visceral.

Carlos Areta

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