Un Centenario proscrito: el del Partido Fascista

«Será creado el anti-partido, nacerán los fascios de combate que harán frente a dos peligros: el inmovilista de derechas y el destructivo de izquierdas «

“Il Popolo d’Italia”, 9 de marzo de 1919

Este 7 de noviembre se cumplen 100 años de la fundación del Partido Nacional Fascista (PNF). Si bien, el nacimiento del fascismo propiamente dicho es anterior, pues nace con los Fasci italiani di combattimento, que fue el movimiento político creado por Benito Mussolini en Milán el 23 de marzo de 1919, que se disolvieron el 9 de noviembre de 1921, justamente para dar lugar a la fundación del PNF.

El 23 de marzo de 1919, Mussolini y 119 personas se reunieron dentro de la sala de reunión de la Alianza Industrial, en la plaza de San Sepolcro en Milán para crear los fascios italianos de combate, donde se reveló el programa de San Sepolcro, el cual lanzó las bases del fascismo que se publicó en “Il Popolo d´Italia” el día siguiente. “Il Popolo d’Italia” fue el periódico que había sido fundado por Mussolini el 15 de noviembre de 1914, para darle voz a los intervencionistas dentro del Partido Socialista Italiano. El subtítulo del diario fue «Diario socialista», y Mussolini, poco antes de la creación de su movimiento, cambió su subtítulo por el de «Diario de los combatientes y los productores».

Il Popolo d’Italia, 6 de junio de 1919.
Mussolini, 1919.

Los fascios italianos de combate eran la antítesis de los partidos políticos entonces existentes, y estaban compuestos por un colectivo heterogéneo: Sindicalistas revolucionarios pertenecientes a la Unión Italiana del Trabajo (con Michele Bianchi, uno de los miembros fundadores del fascismo, que será el primer secretario del PNF de 1921 a 1923, y padre del sindicalismo fascista), personajes ligados a Mussolini (Roberto Farinacci y Luigi Freddi, que será el director de la oficina de prensa del PNF  durante 1923-1924), intelectuales y artistas futuristas (F.T. Marinetti, o el nacionalista y arditi Mario Carli), socialistas como Giovanni Marinelli (futuro secretario administrativo del partido), o el sindicalista Mario Giampaoli. En aquellos fascios predominaban periodistas, publicistas y obreros.

Michele Bianchi.

El núcleo más numeroso de estos nuevos fascios lo constituyeron antiguos combatientes, entre ellos un importante grupo de arditi (el nombre adoptado por la unidad de operaciones especiales de la Armada italiana en la Primera Guerra Mundial. Arditi deriva del verbo italiano Ardire (atreverse), que se juntaron a los: futuristas, anarquistas y socialistas, en un contexto en el que Italia, después de ser engañada en la Primera Guerra Mundial, al lado de la Entente, estaba desencantada del resultado de las negociaciones después de la guerra, lo que por entonces llamaron “victoria mutilada”. A la vez, una fuerte crisis económica sacudía el país. Benito Mussolini, al principio anti-intervencionista, y miembro del Partido Socialista Italiano, cambió radicalmente de posición debido a la declaración de la guerra, siendo excluido del PSI y participando en la Gran Guerra. A su vuelta, retomó a una actividad política nacionalista y reagrupó a su alrededor a los intervencionistas y nacionalistas.

Por tanto, tras su salida del Partido Socialista, en 1914, lo primero que hizo Mussolini fue editar un periódico, “Il Popolo d´Italia”, después fundó los fascios italianos de combate, en 1919, y por último, y a partir de ese movimiento político, fundó el Partido Nacional Fascista. Es decir, que la fundación del partido fue lo último y no lo primero. Una lección para la historia de cómo se debe articular un movimiento político revolucionario. El fascismo surgió como una tercera vía frente a la democracia liberal y el marxismo, naciendo como una revisión del socialismo que exalta la idea del Estado frente a la de individuo o clase, y suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único.

Fascios italianos de combate.

Unos meses antes de la fundación del PNF, Mussolini declaraba lo siguiente: “El Fascismo es una gran movilización de fuerzas materiales y morales. ¿Qué se propone? Lo decimos sin falsas modestias: gobernar la nación. ¿De qué modo? Del modo necesario para asegurar la grandeza moral y material del pueblo italiano. Hablemos francamente: no importa el modo concretamente, no es antiético, ni convergente con el socialismo, sobre todo aspira a la reorganización nacional y política de nuestro país. Nosotros cambiamos los valores tradicionales, que el socialismo continúe o desaparezca, pero, sobre todo, el espíritu fascista se refugia en todo lo que es arbitrario sobre el misterioso futuro”. (Benito Mussolini, 19 de agosto de 1921 — “Diario della Volontà”).

El PNF fue fundado en Roma, el 7 de noviembre de 1921, hace ahora cien años, por iniciativa de Mussolini, al convertir en partido los Fasci italiani di combattimento. Los fascistas conquistaron el poder al año siguiente, el 28 de octubre de 1922, al ser nombrado Mussolini jefe de gobierno tras la Marcha sobre Roma, por el Rey de Italia.

Desfile fascista en Roma ante el Palacio del Quirinale en 1922.

Respecto a la composición sociológica del partido, en 1921, un análisis que alcanzó a 152.000 miembros del Partido Nacional Fascista daba la composición sociológica siguiente: 23.418 obreros, 36.847 trabajadores agrícolas, 14.989 empleados, 19.783 estudiantes, 7.209 soldados, 1.506 marinos comerciales, y sólo 4.269 personas podían ser calificadas como «empleadores», 17.879 eran comerciantes o artesanos y 18.186 pequeños propietarios o granjeros. Por tanto, lo que más abundaba entre los miembros del Partido Fascista eran los trabajadores agrícolas, que representaban una cuarta parte de los miembros del partido. No era esa, por tanto, la composición social propia de un partido burgués.

Dos años después, el PNF consiguió la mayoría absoluta en las elecciones de abril de 1924, dato éste que se suele pasar por alto. El PNF gobernó Italia desde 1922 a 1943, pues el Partido Fascista se convirtió en el único partido permitido desde 1928 a 1943, cuando el Estado fascista italiano pasó a convertirse en un Estado totalitario.

El fascismo nació en Italia, pero rápidamente se extendió a otros países, siendo Mussolini un líder de lideres al influir en otros lideres fascistas de la Europa occidental. Tal es el caso, por ejemplo, de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española. A este respecto es interesante leer las contestaciones que José Antonio dio a las preguntas que le remitió el periodista Ramón Blardony por intermedio del enlace Agustín Peláez, cuando José Antonio se encontraba en la prisión de Alicante el 16 de junio de 1936. Concretamente es interesante la respuesta que da José Antonio a la siguiente pregunta:

-Pregunta de Ramón Blardony: Aun concediendo que Falange, como organización española, tenga estilo netamente español, ¿a qué fascismo se aproxima más, al italiano o al alemán?

– Respuesta de José Antonio: “Coincide con la preocupación esencial a uno y otro”.

Una respuesta que no deja lugar a dudas de cuáles eran las simpatías políticas del último José Antonio, en 1936.

Los secretarios del PNF fueron, por orden cronológico, los siguientes:

-Michele Bianchi (1921-1923)
-Dirección colegiada (1923). Triunvirato: Michele Bianchi, Nicola Sansanelli y Giuseppe Batianini.
-Francesco Giunta (1923-1924)
-Dirección colegiada. Quadriunvirato: Rpberto Forges Davanzati, Cesare Rossi, Giovanni Marinelli, y Alessandro Melchiorri.
-Roberto Farinacci (1925-1926).
-Augusto Turati (1926-1930)
-Giovanni Giuriati (1930-1931)
-Achille Starace (1931-1939)
-Ettore Muti (1939-1940)
-Adelchi Serena (1940-1941)
-Aldo Vidussoni (1941-1943)
-Carlo Scorza (1943)
Y tras la refundación del partido en el PFR:
-Alessandro Pavolini (1943-1945)

Mussolini se dirige al centro de votación en las elecciones de 1924.

El PNF se disolvió con el arresto de Mussolini en 1943, tras la traición de la burguesía y del rey enano al Duce, por la que éste fue arrestado, siendo más tarde liberado por un comando alemán dirigido por Otto Skorzeny. Mussolini y el ala más revolucionaria del partido fascista se establecieron en Saló fundando la República Social Italiana (RSI), también llamada República de Saló.

Con la liberación de Mussolini por los alemanes, el PNF se refundó con el nombre de Partido Fascista Republicano (PFR) durante la RSI, de 1943 a 1945, volviendo a los orígenes sociales y revolucionarios de San Sepolcro, Y para dar forma legal a la RSI se redactó el Manifiesto de Verona en noviembre de 1943, que supuso el intento de establecer el verdadero fascismo, con la  socialización de la economía, redactado, entre otros, por el antiguo dirigente del PCI, Nicola Bombacci, y que duró hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, de modo que el PFR concluirá su existencia con el asesinato de Mussolini y de los principales dirigentes fascistas en 1945. El PFR nació, por tanto, de las cenizas del PNF, siendo anunciada la formación del Partido Fascista Republicano en un discurso de Mussolini en Radio Monaco el 18 de septiembre de 1943. El partido se formó en el Congreso de Verona el 14 de noviembre de 1943, donde se promulgó el Manifiesto de Verona que incidía en la idea de la socialización de la economía y de la gestión de las empresas, que fue una teoría económica desarrollada dentro de la revolución fascista republicana, mediante la cual la propiedad capitalista de los medios de producción se trasladaba a los trabajadores empleados de las empresas. La base de la socialización fue, por lo tanto, la presencia total de los empleados en la gestión de la producción y en la gestión empresarial, junto, o no, al Estado o al empresariado, es decir, una cogestión. Esta teoría de la socialización fascista representaba una tercera vía frente a los dos grandes sistemas económicos del siglo XX, el capitalismo y el comunismo, tanto en lo que respecta a la economía como en sus reflexiones sobre las consecuencias sociales. Entre el 27 de septiembre de 1943 y el 13 de enero de 1944 aparecieron las grandes leyes de la socialización, su implementación oficial en la RSI, que se dio por medio del Decreto Ley de Socialización.  Una vez aplicada la socialización, se procedió a nacionalizar la mayor parte de las grandes industrias y de la tierra mal cultivada.

Gran Consejo Fascista el 25 de Julio de 1943.

El secretario del PFR fue Alessandro Pavolini (1903-1945), durante la RSI (1943-45), quien en 1944 apoyó la creación de las Brigate Nere (Brigadas Negras), y él mismo asumió el mando de dichas Brigadas, que fueron el mayor cuerpo de ejército de la Guardia Nazionale Repubblicana. Pavolini fue un fascista irreductible, pues ya había sido el fundador del semanario cultural “Il Bargello” en 1929, colaboró en decenas de publicaciones de la época, publicó varios libros, era una autoridad en filología sánscrita, y redactó con Mussolini el Manifiesto de Verona en noviembre de 1943, fundamento de la RSI, que fue el Estado creado por Mussolini en el norte de Italia, después de que las fuerzas aliadas tomasen el sur del país, con apoyo de la monarquía y parte del ejercito real italiano al mando del Mariscal Pietro Badoglio que utilizaron la ocupación de Italia para derrumbar al régimen fascista en 1943. La RSI contó con la presencia de la Werhmacht alemana como apoyo. Virtualmente su capital estaba situada en Roma (en Saló, estaba la Agenzia Stefani, que enviaba desde allí sus mensajes oficiales a la prensa), y existió entre 1943 y 1945, y Mussolini fue su primer y único jefe de Estado. La RSI logró las reformas sociales y de las estructuras económicas en lo que se pudo en apenas dos años en medio de una guerra perdida, y por ello representa la versión más resuelta del fascismo revolucionario, pues en solo dos años de república, se consiguió hacer tales conquistas sociales que aún hoy en Italia siguen vigentes.

El término “fascista” hoy se utiliza como insulto sin tener ya nada que ver con su significado original, pero es preciso recordar que vinculados al fascismo italiano estuvieron autores de la talla intelectual de Gabriele D´Annunzio, F.T. Marinetti, Giovani Gentile, Luigi Pirandello, Giovanini Papini, Curzio Malaparte, etc….

Giovanini Papini.

Y es que el fascismo es también un fenómeno metapolítico de dimensiones europeas, muy influido por los filósofos Nietzsche con su vitalismo, y Henri Bergson con su espiritualismo, distinguiéndose del conjunto de las ideologías progresistas modernas por una concepción de valores trágico-heroica, y de la tradición, a la vez que por su carácter revolucionario y futurista. El fascismo propone una modernidad alternativa que desecha el racionalismo cartesiano, al que acusa de huida ante el ser, y coloca la verdad de la existencia (Heidegger, 1927) como fundamento de toda racionalidad auténtica. De hecho, este filósofo, Martin Heidegger, autor de “Ser y tiempo”, que fue militante NS, ha sido reconocido universalmente, incluso por pensadores antifascistas, como el acontecimiento filosófico más importante desde la “Fenomenología del Espíritu” de Hegel (así lo piensa Habermas, 1971). En la misma dirección interpretativa inspirada en Heidegger, y según Giorgio Locchi (1981), la esencia del fascismo sería un sobrehumanismo que rompe con la concepción lineal progresiva del tiempo histórico. Por tanto, el fascismo se erige en una condición cosmovisional, ideológica y existencial para la comprensión de la verdad. Giorgio Locchi en su “Esencia del fascismo”, representa un intento filosófico serio, académico y científico, de interpretar el fascismo desde la perspectiva de los propios valores fascistas.

Seguramente por todo eso, hoy, el Partido Fascista es el único partido prohibido en la Constitución italiana. Y por ese motivo, por ejemplo, el 21 de noviembre de 1973 treinta miembros de la organización neofascista italiana Ordine Nuovo fueron condenados por reconstituir el PNF, y se decretó la disolución de dicha organización.

También es importante recordar la salida del fascismo hacia América después de la guerra. Aquí hay que citar, por ejemple, a Vittorio Valdani (1870-1964), un destacado empresario ítalo-argentino que abrazó la causa fascista, convirtiéndose en un promotor de dicha doctrina en Sudamérica, y que posteriormente ayudó a muchos perseguidos políticos a conseguir asilo en la Argentina y apoyó a Juan Domingo Perón como impulsor de la Tercera Posición.

Vittorio Valdani.

Más recientemente, el neofascismo ha dejado nombres de la categoría del periodista y ensayista Pino Rauti (1926-2012), quien fue un histórico del nacionalismo revolucionario italiano como dirigente del grupo neofascista italiano Ordine Nuovo, hasta que éste se integró en el MSI, al que Rauti se unió en 1948, siendo más tarde diputado y secretario general del MSI, y quien dirigió también el Centro Librario Edizioni Europa, editorial de los más destacados pensadores nacional-revolucionarios italianos y europeos. Pino Rauti creó la corriente interna del Centro Studi Ordine Nuovo, primero como corriente interna del MSI y luego como organización escindida e independiente al escindirse finalmente del MSI en 1956. Ordine Nuovo se disolvió en 1973, como hemos señalado antes. Seguramente Pino Rauti fue el último de los grandes políticos NR de Italia marcando el camino a seguir para el futuro en el que ya no tiene sentido hablar de una Tercera Posición en la era del capitalismo global y cuando el comunismo ya no existe a efectos políticos. Hoy solo queda el eurofascismo como única alternativa al capitalismo.

Eduardo Núñez

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