A propósito del último José Antonio

Este 20 de noviembre se cumplen 85 años del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera en la prisión de Alicante la madrugada del 20 de noviembre de 1936, cuando ofreció su vida a los 33 años de edad por mantenerse fiel a los principios que inspiraron su lucha.

De José Antonio se ha dicho y se ha escrito ya casi todo, por lo que no se trata ya de repetir lo que ya se sabe sino de tratar de mantener hoy esos mismos principios que le llevaron a fundar la Falange, en cuya concepción y gestación estuvo el fascismo unido a una crítica muy bien argumentada al liberalismo político y al liberalismo económico. José Antonio, como fundador de Falange Española y también como miembro fundador –junto con Ernesto Giménez Caballero– de la sección española de los CAUR (Comités de Acción para la Universalidad de Roma), que era la Internacional fascista con sede en Roma, fue defensor de un auténtico fascismo frente a una derecha fascistizada. Y los hechos hablan por si mismos: José Antonio se entrevistó con Mussolini en Roma diez días antes del acto en el Teatro de la Comedia de Madrid que llevó a la fundación de Falange. Y mantuvo contactos con numerosos lideres fascistas europeos como los de la Italia fascista empezando por Mussolini, con Francisco Rolao Preto, el líder del nacional-sindicalismo portugués, con Leon Degrelle, el líder rexista belga, a quien no conoció en persona pero a quien dio el carnet número 1 de la Falange Exterior, con Oswald Mosley, el líder de los fascistas británicos que asegura en sus Memorias que José Antonio fue a visitarle en una ocasión a Londres en los años 30, con los franceses Henry Coston y Pîerre Drieu La Rochelle, con Corneliu Codreanu, líder de la Guardia de Hierro rumana, más los contactos que tuvo en el segundo congreso de los CAUR en Montreux en 1935, al que asistió y donde tomó la palabra. Allí contactó, entre otros, con el líder francista Marcel Bucard, por ejemplo. Incluso se entrevistó con Hitler en la visita que hizo José Antonio en la primavera de 1934 en Berlín.

José Antonio Primo de Rivera en un acto en 1935.

Esa fue su trayectoria política, la de un líder fascista, que quedó plasmada en la prensa falangista de 1933 a 1936: “FE”, “Arriba”, “Haz”, “No Importa”, etc. Sólo hay que leer esos periódicos falangistas de aquellos años para comprobar que Falange fue un partido fascista, auténticamente fascista frente a otros partidos derechistas fascistizados.

De ahí que no tiene nada de particular que existiera una ayuda logística alemana para liberar a José Antonio cuando se encontraba encarcelado en la prisión de Alicante desde junio de 1936. Los alemanes intentaron cuantas gestiones estaban dentro de su alcance y posibilidades, ayudando a los falangistas en su empeño de liberar a José Antonio. La razón de camaradería acudió en su auxilio. Lamentablemente no fue posible su liberación.

También se ha polemizado mucho sobre lo que se ha dado en llamar “el último José Antonio”, el de 1936, y cuáles fueron sus últimas meditaciones los meses que pasó encarcelado en la prisión de Alicante.

José Antonio Primo de Rivera (derecha) con su hermano Miguel en la cárcel de Alicante.

Resulta significativo que en una entrevista que le hizo a José Antonio el periodista Ramón Blardony, en la cárcel de Alicante, el 16 de junio de 1936, a la pregunta de “¿a qué fascismo se aproxima más, al italiano o al alemán?”, la respuesta de José Antonio fuera la siguiente:

“Coincide con la preocupación esencial a uno y otro. (…) Quizá estas líneas económicas tengan más parecido con el programa alemán que con el italiano…”

Lugar donde fue ejecutado José Antonio Primo de Rivera.

Es decir, que por la respuesta que dio José Antonio a esa pregunta, vemos claramente que, en el aspecto socioeconómico, José Antonio se sentía más próximo al “programa alemán” (es decir, a la política social y económica del Tercer Reich) que al italiano.

Homenaje a José Antonio Primo de Rivera en el patio de la prisión de Alicante donde fue ejecutado el 20 de noviembre de 1936.

A este respecto, cabe señalar que entre los últimos escritos de José Antonio en prisión figura un ensayo concluido (“Germánicos contra bereberes”), y otros dos que no pasaron de la fase de unos apuntes (“Cuaderno de notas de un estudiante europeo”, y “Aristocracia y aristofobia”). Hasta la publicación de los “Papeles pòstumos de José Antonio”, estos textos apenas se habían difundido por lo que eran muy poco conocidos. Lo interesante de todo esto es que las últimas reflexiones de José Antonio nos muestran su vocación aristocrática y elitista, y sorprendentemente, en el ensayo de “Germánicos contra bereberes”, fechado el 16 de agosto de 1936, intenta cubrir la ausencia de una interpretación falangista de la historia, y al leerlo vemos un intento de interpretación de la historia de España en clave racial. ¿Fue un giro hacia el nacionalsocialismo este intento de elaborar una teoría de la historia para el nacionalsindicalismo? Es una hipótesis muy realista la de tratar de dar forma a una “teoría de la historia” o una “concepción falangista de la historia” para el nacionalsindicalismo español, puesto que carecía de ella, a la vez que tratara de mejorar las relaciones con el III Reich a la vista del apoyo alemán a la causa defendida por José Antonio (la “España nacional”). Sea como fuere, estos textos nos ayudan a entender cuáles fueron las últimas reflexiones de José Antonio. En “Germánicos contra bereberes”, José Antonio se considera heredero de la España germánica con estas palabras: “los que por solidaridad de cultura y aún por misteriosa voz de sangre nos sentimos ligados al destino europeo”.

El “Cuaderno de notas de un estudiante europeo” debió escribirlo José Antonio en septiembre de 1936. Se trata de unos apuntes incompletos y deslavazados, un esbozo, no es un ensayo concluido como “Germánicos contra bereberes”.

José Antonio Primo de Rivera.

En el “Cuaderno de notas de un estudiante europeo” dice José Antonio: “…Pero el fascismo atisba (quizás, sobre todo, en Alemania) que hay algo de forma ascética que asumir”. “Y así acaso un día vuelva a encenderse sobre Europa unificada la alegría católica”… “Alemania: Llegará a ser un sistema profundo y estable si alcanza sus últimas consecuencias; la vuelta a la unidad religiosa de Europa; es decir, si se aparta de la tradición nacionalista y romántica de las Alemanias y asume el destino imperial de la Casa de Austria. En caso contrario, los fascismos tendrán corta vida”.

Y estas fueron las últimas reflexiones de José Antonio, líder del Fascismo Español. Este es “el último José Antonio”. Que cada cual saque sus conclusiones.

Eduardo Núñez

2 comentarios sobre “A propósito del último José Antonio

  1. ¡Buenas tardes Eduardo!

    El supuesto leve giro conceptual de Jose Antonio en el año 1934 se debe a varias razones, todas ellas de carácter estratégico y de financiación para su movimiento. Pero la más importante es solo una; y es la constatación de la colaboración de los fascistas italianos y sectores del nacionalismo catalán.

    Jose Antonio temía que el flujo de fondos procedente de Renovación Española se secase cuando Calvo Sotelo anunció la creación del Bloque Nacional. Por ello años atrás antes del 34 hizo viajes a Italia con la finalidad de tener una fuente de ingresos alternativa para su movimiento.

    La mala reacción de Jose Antonio y la falange en Madrid ante los contactos mantenidos de la diplomacia italiana con los soberanistas catalanes fue lógica y evidente. Al mismo tiempo el representante fascista Guariglia se esforzó en su gestión en el estado español de evitar a toda costa que la Falange se aproximara al NSDAP.

    La prensa madrileña se hizo eco de la entevista de Guariglia con Macià y solo unos meses después tuvo lugar los contantos con Dencàs, para más adelante celebrar un partido de ruhby Catalunya – Italia que internacionalizó el problema catalán. Un año antes Jose Antonio publica un artículo en LaNación en el que defiende al fascismo italiano atacando a Gil Robles, justo el día en el que tiene lugar el famoso desfile paramilitar de los Escamots de Dencàs en Montjuich que todos toman como una exhibición del fascismo catalán.

    El primer encuentro internacional de la selección catalana de rugby en las Festes de primavera en el estadio de Les Corts hizo mucha pupa en Madrid, tanto a fachas como a rojos, pero mucho más a Jose Antonio y a la Falange de las JONS al enterarse que era promocionado entre fascistas italianos y nacionalistas catalanes. Triunfalmente el diario catalanista radical L’Humanitar lo titulo “Eo I Catalunya – Itàlia, la consagració internacional de l’esport català”. Un día antes FE-Jons emitía una nota que publicaba el diario Luz de Madrid con el título de “La Falange Española de las JONS nada tiene que ver con el fascismo español”. Dos días despues del partido Jose Antonio publicaba en la revista JONS el importante “Ensayo sobre el nacionalismo” en donde sitúa la posición del partido en relación a los nacionalismos y resume la posición doctrinal de la Falange Española ante el problema que en 1933-34 ocupaba buena parte de los titulares de la prensa española. Ensayo que no era otra cosa que prolongar la interpretación de la historia de España de Marcelino Menéndez Pelayo, es decir “Imperio Español , Lengua y Religión católica”.

    Fiel a Dino Grandi, Guariglia presentaba al fascismo como la quintaesencia de la modernidad, un fenómeno revolucionario donde solo podía existir en el progreso y deseo de superación; de ahí que se sintiera más cómodo con interlocutores de La Lliga, e incluso ERC, predispuestos a ver un modelo en el fascismo italiano que con los “fascistizados” pertenecientes a los grupos conservadores y reaccionarios de los que se financiaba Falange en Madrid. Conoce también a Ledesma pero desconfiaba visiblemente de su capacidad de movilización y, en cuanto a los carlistas, alfonsinos y fachas varios de Acción Española con los que se relacionaba en la capital castellana le parecían simplemente reaccionarios ajenos a esa visión fascista. De Jose Antonio opinaba ciertamente con interés, pero la situación de dependencia económica de los sectores reaccionarios eran una evidencia para él. Leyendo los 27 puntos de falange con Geisser Celesia, llegan a la conclusión de que solo lograrían atraer a los sectores monárquicos y nunca a los obreros (como de hecho ocurrió).

    El fascismo en Catalunya se disputa entre Eugeni d’Ors y Els Badia. D’ors acaba falangista, y los Badia acaban acercándose al nacionalsocialismo. Pero es Nosaltres Sols y Daniel Cadona lo más ortodoxo NS en Catalunya. Karl Cerff, un SS al que habían entrevistado los proprios Nosaltres Sols hacen prueba de ello. ¿Que hubiese pensado Jose Antonio de saber estas filiaciones? ¿Cual sería su nueva estrategia?

    Al principio Jose Antonio se siente atraido por el fascismo, y cuando dan por finalizado la maduración del fascismo español estalla casi a la vez el problema catalán. Su “nacionalismo (patriotismo) español” abomina las concesiones que la diplomacia italiana realiza a los nacionalistas catalanes. Intuye que los italianos no están interesados en garantizar la unidad estatal española, sino que se sienten predispuestos a ofrecer un balón de oxígeno a los soberanistas si con ello pueden mejorar su sistema de alianzas en el Mediterraneo occidental.

    Por todo esto a partir de Febrero del 34 el fascismo italiano en sucesivas intervenciones de Jose Antonio recibe varias puyas, y al mismo tiempo empieza a girar hacía otras alianzas en Europa, y que con más fuerza apunta a Alemania y el NSDAP. Pero los alemanes no eran tontos, y tenían apuntadas las puyas que anteriormente había vertido sobre su credo: “No creen en dios, superdemócratas, románticos turbulentos, la contrafigura del fascismo, anti-fascistas, racistas, paganos…etc”

    La idea de liberación de Jose Antonio, es como la idea de apoyo a Franco en la guerra a propuesta de Goring, no es algo monolítico o en bloque por parte del nacionalsocialismo alemán. Hay varias disputas y discusiones entre Warlimont, Blomberg, Wilberg, Boehm, Völckers… para al final decidir mantener sus relaciones con la república español y no intervenir.

    No se entiende aún a día de hoy, que gente que se diga Nacionalsocialista en esta parte de nuestra Europa llamada Península Ibérica, tengan como adaliz de lo Europeo y Nacionalsocialista tener que pasar por la Germanización de nuestro paisanaje. Los ideólogos más ortodoxos de esta idea en estas tierras se han enorgullecido de lo que son , de su prosapia, pienso en un señor Robert, en Vicente Risco o en autodenominados nacionalsocialistas como Dencàs o Mirande. Su prosapia y la de su pueblo eran suficientes a defenderse como Europeos de primera. No necesitaban a endófobos acomplejados como Ortega y Gasset.

    Todo esto viene a cuento de que el nuevo guiño aliado e interesado que hace Jose Antonio al nacionalsocialismo alemán (Germanos contra bereberes) es un calco de la España invertebrada. Una interpretación de la historia racial peninsular basada en la antítesis entre dos razas: los caudillos y señores germanos contra de que se demostró de interés justo para los NS alemanes, pues daban una suma importancia a la historia original de todos los pueblos europeos desde los vascos hasta los cosacos, sin por ello tener que germanizarse para ser europeos dignos.

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