Jean Thiriart y el nacional-comunitarismo europeo

A un año de conmemorar el 30 aniversario de la muerte de Jean Thiriart (1922-1992) este 23 de noviembre, es oportuno volver a leer a este político belga nacido en Lieja, que abogaba por la edificación de un socialismo nacional-comunitarista unitario europeo.

Jean Thiriart militó primero en la «Jeune Garde Socialiste» y en la «Union Socialiste Anti-Fasciste» y durante la Segunda Guerra Mundial en la Fichte Bund (una liga seguidora del movimiento nacional-bolchevique de Hamburgo de los años 20) y en «Amis du Grand Reich Allemand» (Amigos del Gran Reich Alemán), una asociación que reagrupa en Bélgica a antiguos elementos de la extrema izquierda favorables a la colaboración europea, e incluso a la anexión al Reich.

Condenado a tres años de prisión después de la “liberación”, Thiriart no resurgió políticamente hasta 1960 participando, durante la descolonización del Congo, en la fundación del «Comité d’action et de Défense des belgiens d’Afrique» que devino unas semanas más tarde en el Mouvement d’Action Civique (MAC). En poco tiempo Jean Thiriart convirtió este grupo “poujadista” en una estructura revolucionaria eficaz que –considerando que la toma del poder por la OAS en Francia sería un tremendo trampolín para la revolución europea– aportó un apoyo eficaz a la OAS. Resultado de un trabajo iniciado a finales de 1961, el MAC se transformó en “Jeune Europe” (Joven Europa), organización europea que se implantó en Bélgica con secciones en Austria, Alemania, España, Francia, Italia, Gran Bretaña, Irlanda, Portugal, Paises Bajos y Suiza, que fue principal grupo NR europeo de los años sesenta. El nuevo movimiento estaba fuertemente estructurado e insistió en el entrenamiento ideológico en verdaderas escuelas de cuadros, intentó fundar una central sindical embrionaria, el Sindicato Comunitario Europeo. Además, Joven Europa pretendió fundar las Brigadas Revolucionarias Europeas para empezar una lucha de liberación contra el ocupante norteamericano y buscó para ello un pulmón exterior, y de ahí, los contactos con China, Yugoslavia, y Rumanía, así como países árabes como Irak, Egipto y la resistencia palestina de Al-Fatah.

La Joven Europa.

Contra los nacionalismos que Jean Thiriart denominaba «estrechos» citaba a un periódico yugoslavo que decía: «Encuentro ridículas nuestras divisiones, yo me siento yugoslavo. Estoy harto de nuestros nacionalismos que nos llevan al absurdo. Todos somos pequeños pueblos y solamente juntos representaremos algo».

Paralelamente, se organizó una reunión en Venecia en marzo de 1962 participando Thiriart por el Mouvement d’Action Civique y Bélgica, el MSI por Italia, el Partido Socialista del Imperio por Alemania, y el Movimiento de la Unión de Oswald Mosley por Gran Bretaña. En una declaración común, estas organizaciones declararon querer fundar «un Partido Nacional Europeo, enfocado en la idea de una Unidad Europea, que no acepta una satelización del Oeste por los EEUU y que no se rinde en la reunificación de los territorios del Este de Polonia a Bulgaria pasando por Hungría «. Pero el Partido Nacional Europeo tiene una corta existencia, los arcaicos y estrechos nacionalismos chauvinistas de italianos y alemanes hacen romper pronto sus visiones pro-europeas. Esto, añadido al fin de la OAS hizo reflexionar a Thiriart, que llegó a la conclusión de que la única solución estaba en la creación de un Partido Europeo Revolucionario en un frente común junto a los partidos y países opuestos al orden de Yalta, incluyendo a los “no alineados” del Tercer Mundo.

Jean Thiriart, conforme a su posición anti-imperialista, deseaba una alianza con los nacionalistas árabes y con los revolucionarios del Tercer Mundo, los países que antes se denominaban los “no alineados”. Luchó contra los USA y contra la URSS, y fundó, para ello, el Frente Europeo de Liberación, que no era un partido político específico, ni siquiera una ideología, sino que se trataba de un acuerdo sobre mínimos de diversos grupos nacionalistas europeos para formar un frente común. Sin embargo y a grandes rasgos, todos los grupos que componían esta organización podrían ser clasificados como de tipo nacional-revolucionario.

Influido por Maquiavelo, Wifredo Pareto, y Gaetano Mosca, Thiriart  consideraba que tanto la “circulación de las élites” como la existencia de una clase politica dirigente eran indispensables para una revolución europea, dijo de sí mismo que era un doctrinario de lo racional y rechazó las comunes clasificaciones de la política, le gustaba citar una frase de Ortega y Gasset: «Ser de izquierdas o de derechas es una de las infinitas maneras de las que dispone el hombre para ser imbécil, ambas son, de hecho, formas de hemiplejia moral». El nacionalismo que desarrolló Thiriart era un acto de voluntad, el deseo común de una minoría de hacer algo. Era un nacionalismo europeo que estaba basado en consideraciones geopolíticas. Así, solo tienen, para él, «futuro las naciones de amplitud continental (EEUU, China, URSS), si quieres hacer grande e importante a Europa, tienes que unificarla a través de la constitución de un partido revolucionario de tipo leninista que inicie inmediatamente la lucha por la liberación contra el ocupante americano y sus colaboradores, los partidos del Sistema y las tropas coloniales de la OTAN. La Europa del Oeste, liberada y unificada podrá entonces entrar en negociaciones con la ex–URSS para construir el Imperio europeo de Galway a Vladivostok capaz de resistir a la Nueva Cartago americana y el bloque chino y sus millones de habitantes».

Portada de «La gran nación: Europa unida de Brest a Bucarest» de ediciones Fides.

Jean Thiriart quiso construir una nación unitaria concebida en las bases de un nacionalismo de integración de un extenso Imperio europeo dando a todos sus habitantes la ciudadanía y la herencia legal y espiritual del Imperio romano.

Jean Thiriart definió su nacional-comunitarismo como «un socialismo nacional-europeo», que desarrolló así: «Un comunismo desembarazado de los dogmas marxistas. El Estado unitario-comunitario impone su primacía frente a los individuos o los grupos. Nada se hace fuera del Estado, nada se hace contra el Estado, ni se hace sin el Estado. Eso es el Estado-Nación… Puedo añadir que el comunitarismo recoge objetivos socialistas, pero no ya en una forma irresponsable, sino en una forma totalmente responsabilizada.«.

El comunitarismo es, por tanto, un socialismo laicizado, libre de la utopía, desembarazado de los dogmas. Hoy este término es reclamado, como socialismo, por Pierre Vial desde la asociación “Terre et Peuple” (“Tierra y Pueblo”), y también por Christian Bouchet, un intelectual nacionalista francés, que ha sido considerado uno de los principales líderes e ideólogos del movimiento NR europeo.

Durante los primeros años 60, esta idea fue creada por Jean Thiriart con la organización “Jeune” Europe” (Joven Europa), que ya hemos definido como el principal grupo nacional-revolucionario europeo de los años sesenta, que fue creado por Jean Thiriart en 1960, y cuya renovación de las formas y consignas inspiró al Círculo Español de Amigos de Europa (CEDADE), con el que mantuvo buenas relaciones y una estrecha colaboración. Bajo el emblema de la cruz céltica, Joven Europa –que tuvo su origen en Bélgica y en particular en los grupos repatriados del Congo– existió y se extendió en numerosos países de Europa, creando una quincena de secciones nacionales, entre ellas hubo una sección en España, y era vista por sus militantes como una superación pan-europeista del fascismo y del comunismo marxista. La ideología de “Joven Europa” fue perfilándose en los editoriales de sus publicaciones “Nation belge”, “Nation belge Europe”, y “Joven Europa”.

Jean Thiriart se entrevistó con Zou-En-Lai en 1966, con Juan Domingo Perón (el General Perón, cuando estuvo exiliado en Madrid, declaró: “Leo «La Nación Europea» con regularidad y comparto completamente sus ideas no sólo en lo referente a Europa sino a todo el mundo”), y con Gamal Abdel Nasser en 1968 y estuvo vetado el acceso a 5 países europeos dado su apoyo a la causa palestina contra el sionismo internacional –el primer europeo en caer arma en mano combatiendo el sionismo, Roger Coudroy, era miembro de Joven Europa, sus potenciales aliados se sintieron impedidos por reflejos ideológicos o asuntos diplomáticos que no les permitieron prestar a Joven Europa la asistencia material y financiera deseada. Además, después de la crisis de la descolonización, Europa se benefició de un decenio de prosperidad económica que hizo más difícil la supervivencia de un movimiento revolucionario.

El movimiento “Joven Europa” se disolvió en 1969 tras presiones político-policiales. “Joven Europa” y su semanario fueron sustituidos por “La Nation europeen”, una revista mensual de la que salieron dos ediciones, una franco-belga y otra italiana, que siguió con la trayectoria de elaboración doctrinal y fue un polo de atracción de muchos jóvenes NR entre 1967 y 1970, especialmente en Italia. Se considera, por tanto, a Jeune Europe como la primera asociación puramente nacionalista-revolucionaria. Los textos de Jean Thiriart inspiraron a las siguientes generaciones «NR» y a las distintas tendencias de ese mismo movimiento. Desde 1960 a 1969, a través de esta organización europea transnacional – Jeune Europe – y del mensual “La Nation Européene”, Thiriart promovió la primera tentativa de creación de un Partido Nacionalista Europeo y Revolucionario, y definió claramente en sus escritos lo que forma parte del corpus doctrinal de no pocos movimientos nacionalistas de Europa. Sus ideas quedaron expuestas en los libros “¡Arriba Europa!” y “La grande Nation”: “Un Imperio de 400 millones de hombres”, donde define su idea de un nacionalismo europeo y define a Europa como la “nueva unidad de destino en lo universal”.

Jean Thiriart en el encuentro Jeune Europe.

A pesar de datar de los años 60, los libros de Jean Thiriart son sorprendentemente actuales. Desde 1964 describió la desaparición del “partido ruso” en Europa, más de 10 años antes del nacimiento del “eurocomunismo” y aproximadamente 25 años antes de la caída de los regímenes de la Europa del Este. De la misma manera su descripción de los miles de “Quislings” americanos es todavía una realidad en Europa y ha sido mostrado en numerosas ocasiones en las posiciones de muchos de los políticos de la UE durante la Guerra del Golfo, los disturbios en la antigua Yugoslavia o en las últimas insurrecciones africanas. También avisó sobre la lectura de James Burnham, consejo que aún se puede seguir encontrando en el libro de éste, «Por la dominación mundial», frases como éstas: «Debemos abandonar lo que queda de la doctrina de la igualdad de las naciones. EEUU debe permanecer abiertamente como candidato a la dirección de la política mundial».

Jean Thiriart con Alexandr Dugin, en la Plaza Roja.

En el plano económico Thiriart rechazaba lo que él llamaba «la economía del provecho» (capitalismo) y «la economía de la utopía» (comunismo) para abogar por «la economía del poder» que promueve el desarrollo del máximo potencial nacional. Por supuesto, en su mente la única dimensión viable a esta economía es Europa. Thiriart era partidario de «la autarquía de los grandes espacios», así Europa, saliendo del FMI, y dotada de una moneda única, protegida por sólidas barreras aduaneras y arancelarias, y velando por la autosuficiencia podría escapar a las leyes de la economía global. Hoy este modelo económico debería ser beligerante contra todos los dogmas y falacias neoliberales, pero tendiendo en cuenta que el modelo más brillante deja de funcionar ante un cambio sistémico porque todo modelo, como toda teoría, está determinado a unas condiciones históricas. Antes del neoliberalismo, los Estados se financiaban con frecuencia creando dinero en lugar de emitir deuda: ahora eso no puede hacerse directamente (porque las leyes lo prohíben allí donde los liberales han tenido suficiente influencia), pero se consigue algo parecido: el Banco Central emite dinero para comprar deuda pública ya existente, eso hace subir el precio de los bonos públicos y, por tanto, hace bajar su rendimiento, es decir, el tipo de interés, y esto permite a los Estados financiarse de manera más barata, emitiendo deuda a menor tipo, lo que a la postre disminuye la carga de la deuda. El verdadero problema que ahora puede tener la emisión de dinero es que crea burbujas especulativas: en una economía financiarizada una buena parte del nuevo dinero puesto en circulación no va a actividades productivas sino a compras en mercados especulativos. Y las burbujas siempre estallan.

La prensa de la organización de Thiriart, – primero “Joven Europa” y después “La Nación Europea” –  tuvo una cierta audiencia y unos colaboradores de alto nivel, entre los cuales se encontraban el director de la revista en Italia, Claudio Mutti, el escritor Pierre Gripari, el diputado de Alpes-Maritimes, Francis Palmero, el embajador de Siria en Bruselas, Selim El Yafi, el de Irak en Paris, Nather El Omari y Tran Hoai Nam, jefe de la misión del Vietcong en Algiers, así como personalidades como el líder negro Stockeley Carnichael, el coordinador del Secretariado Ejecutivo del FLN argelino Cherif Belkacem, el Comandante If Larbi y Djambil Mendimred, ambos líderes del FLN argelino o el predecesor de Yasser Arafat a la cabeza de la OLP, Ahmed Choukeiri, que aceptaron sin dificultad los ofrecimientos a entrevistas. Aquí es preciso aclarar que Thiriart mantenía una hostilidad manifiesta hacia los vietnamitas del Vietcong y especialmente contra el FLN argelino, pero esto no quitó para que los considerara como referentes de cara a la conducción de una lucha de liberación europea.

Jean Thiriart (izq.) y Aleksandr Dugin (centro).

En 1969, decepcionado por el relativo fracaso de su movimiento y por el tímido apoyo internacional, Thiriart renunció a su combate militante. A pesar de los esfuerzos de algunos de sus partidarios, Joven Europa no sobrevivió al abandono de su principal jefe. No obstante, hay una reivindicación parecida a principios de los años 70, en los militantes de la “Organización Lucha del Pueblo» en Alemania, Austria, España, Francia, Italia y Suiza, en los años 80 en los equipos de la revista belga «Voluntad Europea» y en la francesa «El partisano europeo», así como en la tendencia tercerista en el seno del movimiento NR francés «Troisième Voie». Jean Thiriart en 1991 apoyó la creación del Frente Europeo de Liberación (FEL) al cual vio como sucesor de Joven Europa. Él fue en la delegación del FEL que fue a Moscú a entrevistarse con los líderes de la oposición a Boris Yeltsin. Desafortunadamente Jean Thiriart sufrió un ataque al corazón poco después de volver a Bélgica.

Jean Thiriart murió el 23 de noviembre de 1992 a la edad de 70 años. Dejó inacabados varios trabajos teóricos, en los que analizaba la evolución del combate “antiamericano” tras la desaparición de la URSS, pero nos dejó también un extraordinario legado ideológico, político y estratégico, fundamentalmente dos ideas: el comunitarismo y la necesidad geopolítica de un nacionalismo europeo.

Eduardo Núñez

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