¡Que los dioses nos ayuden! religiones, ritos y supersticiones de la antigua Roma (Recomendación literaria) Lunes Cultural

¡QUE LOS DIOSES NOS AYUDEN! RELIGIONES, RITOS Y SUPERSTICIONES DE LA ANTIGUA ROMA. Néstor F. Marqués. ESPASA. Barcelona, 2021                                 

Néstor Marqués arqueólogo especialista en la antigua Roma estudia en esta obra el origen y desarrollo de las religiones romanas. Siguiendo a Cicerón los romanos se consideraban uno de los pueblos más religiosos de la tierra y se esforzaban en ser fieles a la tradición, a las ceremonias heredadas y a la práctica precisa del rito. La grandeza de Roma se debía a la repetición estricta del culto concebido como una vía imprescindible para relacionarse con los dioses inmortales, en una relación biunívoca de intercambio de sacrificios y favores. La religión, religare, era concebida como un volver a leer cada vez con más empeño y precisión lo dado.

Frente a esta religiosidad el autor mencionará a Lactancio y a San Agustín, como alternativas novedosas a la religión romana, repetitiva y zumbona en mayor medida que otras, en el sentido freudiano como una reiterativa neurosis colectiva de descarga, tal como señaló Michel Meslin. La ruptura cristiana implicaría dos tesis alternativas, a saber: en Lactancio religare sería la unión y apaciguamiento, entre Dios y los hombres, frente a la tensión irresoluta, y, en Agustín, religare sería la oportunidad de “volver a elegir”, como alternativa espiritual personal frente al paganismo.

Tito Livio reflejó la extraordinaria religiosidad de los Etruscos especialmente respecto a la relación entre las ofrendas y la adivinación, a través de la hepatoscopia o lectura de las señales en el hígado de los animales, práctica por cierto enraizada en los antiguos babilónicos.

Los romanos eran tan devotos para con la patria y piadosos hasta con los dioses de sus adversarios que, procuraban raptar las estatuas de las divinidades tutelares extranjeras, antes de acometer un ataque contra una ciudad enemiga, llevando esas imágenes a otros templos o incluso a la misma Roma donde se les tributaba culto, esta era la institución militar de la evocatio tal como la refleja Macrobio en sus Saturnales.

Varron (s. I a. C.) dividió la teología romana en Mítica propia de los literatos, Natural producto del análisis de los filósofos y Civil, como base de los ritos, auspicios y presagios, esta última era “la que debían cultivar el pueblo y el Estado romano” (p. 97).

Portada del libro.

Existieron tres colegios religiosos el de los Pontífices, el de los Augures y el de los Decemviri sacris que eran los intérpretes de los Libros Sibilinos a petición del Senado, libros que fueron quemados por los arrianos en el año 408. El cargo de Pontífice máximo fue adoptado por el emperador Augusto en el año 12 d. C., adquiriendo la religión una clara vinculación con el orden político (p. 116).

En general los emperadores apreciaban la astrología “como una forma superior de adivinación” (p. 336). “Desde que nacemos nuestra muerte está sellada y nuestro final es consecuente con nuestro comienzo” como escribió Marco Manilo en Astronómica IV, 14. Mientras que en el ámbito popular la astrología era considerada una magia degradada, como superchería y superstición que debilitaba los saludables instintos sociales, en el ámbito propio del máximo poder político, la astrología era un elemento destacable en la autoconciencia del emperador y en el despliegue de las estrategias de Roma frente a sus enemigos.

Luis Fernando Torres Vicente

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: