Descanso para armonizarse, cuentos de los bosques de Viena (Lunes Cultural)

Para comenzar este segundo lunes de enero, dando lugar a un nuevo año que inauguramos con mucho entusiasmo, nos gustaría compartir con todos vosotros una obra muy especial, compuesta en 1868 por Johann Strauss hijo, Geschichten aus dem Wienerwald opus 325. En sus valses sinfónicos, Strauss combina varios valses que se dividen en cadenas de valses.

Introducción: Comienza con una melodía de gaita en tiempo de vals. Sin lugar a dudas la característica quinta vacía en el bajo. Aún no prepara un elegante vals vienés, sino uno rural, uno «pisoteado».

Cadencia: Este compás de la flauta solista, llamado cadencia por Strauss, recuerda al canto de los pájaros. Una referencia segura a los cercanos bosques de Viena.

La cítara: Se utiliza aquí como instrumento solista en la introducción de este vals. La melodía es un Landler que se hace eco de la música folclórica tradicional, punto de partida de la música de baile de Lanner y Strauss (padre e hijo). La melodía a dos voces refleja la melodía alpina.

Primer vals: El impulso de este primer tema de vals resulta del hecho de que la sexta inicial del tema siempre es tocada por la nota una segunda menor más baja. Con sus sextas paralelas, este vals sigue recordando a la música folclórica, aquí, sin embargo, elevada al nivel de la música artística con gran perfección. El primer vals tiene la inusual longitud de 44 compases.

Segundo vals: Es el que toca la cítara en la introducción con un sonido orquestal completo. El Landler se convirtió en un elegante vals.

Tercer vals: Está en la tonalidad de mi bemol mayor. El tema refleja el hecho de que Strauss dirigía su orquesta como violinista de pie.

Cuarto vals: Está en si bemol mayor y también comienza con una tríada de si bemol mayor, la melodía se basa en el monótono Hm-ta-ta del ritmo del vals. El Hm de los bajos en el tiempo de uno es seguido en dos y tres por el ta-ta de los segundos violines. Muchas melodías compuestas con grandes saltos interválicos se basan en el estereotipo Hm-ta-ta. Esto hace que el vals sea a menudo tan misterioso, pero también tan típicamente austriaco, ya que el siglo XIX es el siglo del vals.

Quinto vals: 2 corcheas y la siguiente negra representan el impulso del 5º vals de la secuencia de valses «Historias de los bosques de Viena».

Vals en la cítara solista: Strauss continúa la introducción al final de este vals de concierto dejando sonar de nuevo la cítara solista.

Epílogo: El vals «Tales from the Vienna Woods» se cierra furiosamente en ritmo de vals.

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