Michele Bianchi: Del sindicalismo revolucionario al socialismo fascista

EN EL CENTENRARIO DE LA MARCHA SOBRE ROMA…

Este año se conmemora el centenario de la Marcha sobre Roma (1922-2022), que llevó al fascismo a la conquista del Estado en Italia.

Y este 3 de febrero es también el 92 aniversario de la muerte de uno de los protagonistas de la Marcha sobre Roma, uno de los fundadores del fascismo italiano, el primer Secretario General del PNF de 1921 a 1923 y el padre del sindicalismo fascista: Michele Bianchi.

Pero como Michele Bianchi procedía del sindicalismo revolucionario y del Partido Socialista Italiano, al igual que Mussolini, yendo a aquellos antecedentes, si nos remontamos al movimiento obrero en tiempos de la Primera Internacional, en Italia, el internacionalismo hubo de refirmarse contra el obrerismo mutualista de influencia mazziniana, que era muy potente, y que en 1863 había creado un Atto de Fratellanze delle società operaia italiane (Acto de Fraternidad de las sociedades obreras italianas), que aseguraba una cierta coordinación general del movimiento obrero. La expansión de la Iª Internacional se produjo a partir de 1871, después de la Comuna de Paris, y fue impulsada sobre todo por el obrerismo napolitano y por el bakuninismo. La Federación Regional Italiana  de la AIT se constituyó en 1872 en el Congreso de Rimini, y tuvo como zonas de implantación básicas el Mezzogiorno y la Toscana.

Michele Bianchi.

Michele Bianchi nació en Belmonte Calabro, Italia, el 22 de julio de 1883, y como ya se ha dicho, fue un sindicalista revolucionario, y perteneció al Partido Socialista Italiano.

Michele Bianchi estudió Leyes en la Universidad de Roma, y se dedicó inicialmente al periodismo. Devoto de la política, abandonó los estudios para ingresar y ser líder del Partido Socialista Italiano en Roma, y a su vez, editor de “Avanti”. En abril de 1904 participó en el Congreso socialista de Boloña como delegado y exponente de la fracción sindicalista. A mediados de 1905, habiéndose acentuado el agudo contraste entre los sindicalistas revolucionarios y el resto del Partido Socialista, junto a otros detractores renunció a “Avanti”, entonces dirigido por Enrico Ferri, que luego sería también fascista. Visto en la necesidad de explicar los motivos de su decisión, escribió un artículo que fue publicado en la edición de junio de 1905, «Divenire Sociale» (“Devenir Social”), considerado a su vez como uno de los manifiestos fundamentales del sindicalismo revolucionario italiano.

El 1 de julio de 1905 Michele Bianchi asumió, por unos meses, la dirección de «Gioventú Socialista» (Juventud Socialista), órgano de la Federación Nacional Juvenil Socialista, organizando una vasta campaña antimilitarista. Por esta causa, fue sometido a la autoridad judicial y condenado. En diciembre de ese año se mudó a Génova para ejercer el cargo de secretario de la Cámara Laboral local y asumir la dirección de «Lotta Socialista» (Lucha Socialista). El nuevo cargo, debido a la extrema tensión alcanzada por la lucha de las fracciones en el interior del movimiento obrero local, implicó la creación de otra Cámara Laboral en Génova por parte de los socialistas anti-sindicalistas.

Ante esta situación, Bianchi llevó a cabo una intensa labor periodística y organizativa para conquistar la hegemonía del proletariado local a favor de la corriente sindicalista, además dirigió numerosas revueltas durante todo el año 1906. Bianchi obtuvo cierta notoriedad en el Congreso socialista de Roma en octubre de 1906, donde propuso como tema de discusión el antimilitarismo, sin embargo, fue claramente rechazado. Entonces, se opuso a los límites de la política antimilitarista del Partido Socialista, dirigida únicamente a la reducción de los gastos improductivos. Como secretario de la Cámara Laboral de Savona, donde fue transferido posteriormente, Bianchi dirigió numerosas luchas reivindicativas y de protesta local, algunas culminadas exitosamente. Tuvo, además, un rol importante en los eventos que condujeron a la separación de los sindicalistas del Partido Socialista, que ocurrió en primer lugar en el Congreso Juvenil Socialista de Boloña en abril de 1907, y luego en el primer Congreso Sindicalista de Ferrara en julio del mismo año. En 1907, Bianchi fue transferido a Ferrara por algunos meses, para reorganizar las filas del movimiento sindical y transformarlo en un verdadero Partido Sindicalista, el cual se debilitó después del arresto de numerosos dirigentes locales como resultado de la huelga de marzo a junio en Argentario.

En mayo de 1910, Michele Bianchi regresó a Ferrara para asumir hasta mediados del año 1912 el cargo de secretario de la Cámara Laboral y de la dirección del periódico «La Scintilla» (“La chispa»). Como defensor convencido de la unidad proletaria, por lo menos a nivel local, se volcó a reforzarla también a nivel político, logrando la constitución de una única lista entre sindicalistas y socialistas para las elecciones administrativas del año 1910. En diciembre de 1910, fue uno de los protagonistas del segundo Congreso Sindicalista de Boloña, donde uno de los temas de discusión fue su desacuerdo con las condiciones antielectorales. Sin embargo, no consiguió apoyo por ser considerado contrario al genuino espíritu sindicalista. Bianchi, anunció entonces su deseo de conformar un nuevo partido: La Unión Sindicalista Italiana. Pero la iniciativa de Bianchi no tuvo éxito y fue objeto de un amplio debate y de una convención entre numerosas organizaciones económicas de Ferrara y de Boloña. En 1911, Bianchi dirigió las manifestaciones de Ferrara para la constitución de las agencias de colocación y la revisión de los pactos coloniales, intentando frenar las manifestaciones de los huelguistas más agresivos, capaces de entorpecer las vías del acuerdo, y transfiriendo el arbitraje y la discusión del conflicto a la prefectura. A finales de 1911 Bianchi logró un balance positivo de las fuerzas que se adhirieron a sus lineamientos, debido a que la unidad entre las diferentes tendencias y categorías del movimiento obrero de Ferrara, había resistido la prueba, logrando un incremento de los afiliados de la Cámara Laboral de Ferrara a 34.000 en 1911 respecto a los 14.000 de 1909.

Michele Bianchi.

Fortalecido con este suceso, Bianchi decidió convertir la publicación semanal de «La Scintilla», en una publicación diaria. Sin embargo y debido a las dificultades financieras, las publicaciones diarias sólo se imprimieron desde abril hasta agosto de 1912. Fue acusado debido a la publicación de un artículo en el que criticaba fuertemente la guerra italo-turca sobre Libia y los disturbios que había organizado en su contra. Debido a ello, en agosto de 1912, Bianchi huyó a Trieste, por entonces territorio austriaco, donde se unió a la redacción de «El Piccolo». Ese mismo año fue expulsado de Trieste por hacer propaganda filo-italiana y volvió a Ferrara gracias a una amnistía otorgada, donde dirigió el periódico «La Battaglia», fundado en vísperas de las elecciones, en las que se presentó, sin éxito, como candidato de un efímero Partido Sindical. En el congreso de las organizaciones sindicales de Ferrara, celebrado entre el 27 y 28 de diciembre de 1913, después de que los sindicalistas-reformistas decidieron organizarse separadamente de los sindicalistas, le ofrecieron nuevamente la posición de secretario de la Cámara Laboral, la cual rechazó. Posteriormente, se trasladó a Milán y se convirtió en uno de los dirigentes de la Unión Sindical local, la cual, a su vez, formaba parte de la Unión Sindical Nacional.

Michele Bianchi primero por la izquierda.

Al estallar la I Guerra Mundial en 1914, Bianchi, al igual que Mussolini, se alineó completamente con la intervención de Italia contra los Imperios Centrales, y en vista de que son inútiles todos sus esfuerzos para llevar esa misma posición a la Unión Sindical Italiana, decidió retirarse de tal organismo. Así que con la mayor parte de los milaneses y parmensinos inscritos, el 5 de octubre de 1914 fundó los Fascios Revolucionarios de Acción Internacional (FRAI), del cual se convirtió en secretario, y firmó el manifiesto titulado “Appello ai lavoratori d’Italia” («Llamamiento a los trabajadores de Italia»). En tal manifiesto invocó la intervención inmediata de Italia para conseguir de forma inmediata y decisiva la victoria de la “Comprensión”, inaugurando el sindicalismo revolucionario intervencionista. En diciembre de 1914 los FRAI se transformaron en el Fascio de Acción Revolucionaria (FAR). Entre el 24 y 26 de enero de 1915 se celebró en Milán una Conferencia Nacional, promovida por Bianchi con el interés de coordinar las iniciativas de los diversos fascistas locales. Participó en las manifestaciones del 31 de marzo en Milán en apoyo a la inmediata intervención de Italia. Declarada la guerra, logró, a pesar de su inestable salud, enrolarse como Suboficial voluntario en Infantería y en Artillería. Para prevenir una ruptura del frente intervencionista, causado por la carencia de los directorios del gobierno y por la acción neutral, entre el 21 y 22 de mayo organizó en Milán una conferencia con algunos integrantes del Fascio de Acción Revolucionaria. Por un tiempo, Bianchi fue jefe de redacción del periódico de Mussolini, «Il Popolo d´Italia», donde se ocupó mayormente de asuntos sindicales, insistiendo sobre el problema de la unificación de los varios organismos existentes para ser llevada a cabo fuera de cualquier tutela de los partidos. Participó, como miembro del fascismo de Milán, en la reunión del 23 de marzo de 1919 en la plaza San Sepulcro, con motivo de la fundación de los Fascios Italianos de Combate, siendo nombrado miembro del respectivo comité central. Los primeros días de octubre fue enviado por Mussolini a Fiume, a encontrarse con D’Annunzio para disuadirlo de su propósito de emprender una marcha hacia el interior del país. Es en esta ocasión que D´Annunzio autorizó a Mussolini, a través de Bianchi, utilizar para la campaña electoral fascista, parte de los fondos recogidos para Fiume.

A finales de 1920, Mussolini relanzó el fascismo aprovechando precisamente que el socialismo italiano estaba “minado en su interior por las divisiones entre maximalistas, reformistas y comunistas”. Estos últimos, los comunistas, se escindieron del Partido Socialista en enero de 1921.

Michele Bianchi.

Se preparaba para entonces la transformación del movimiento fascista en un partido, y Bianchi participó activamente en ella. En agosto de 1921 participó en la creación de la escuela de propaganda y cultura fascista, y dio la conferencia inaugural. En noviembre de 1921 se constituyó el Partido Nacional Fascista (PNF), y Bianchi fue elegido miembro del comité central, Secretario General y miembro de la comisión encargada de elaborar el programa estatutario del partido, por ser el hombre de confianza de Mussolini. A Bianchi le asignaron cuatro vice-secretarios: Achille Starace (éste será Secretario General del PNF de 1931 a 1939), P. Teruzzi, A. Bastianini y A. Marinelli, constituyendo de ese modo la unión de todas las corrientes del Partido, del cual Bianchi representaba la rama sindicalista. Así, entre los miembros de la secretaría se constituyó muy pronto una red de colaboración de los núcleos fundacionales que llevó al fascismo al triunfo. Durante ese período, la actividad de Bianchi como dirigente del Partido se distinguió por su sutil política de mediación que le permitió someter las manifestaciones periféricas del escuadrismo (con el uso de la violencia por parte de los escuadristas fascistas Italianos) a un control más severo por parte del centro, conformando así una inspectoría central de las escuadras de combate.

A lo largo de la primavera y el verano de 1922, el desencadenamiento de la ofensiva de las escuadras en toda Italia, posicionó a Bianchi en primera plana; así el 29 de mayo, con ocasión de las manifestaciones fascistas de Boloña contra el Prefecto, Bianchi ordenó la cesión del poder de los directores a los Comités de Acción Fascistas locales y anunció su propia transferencia a Boloña. El 1 de agosto, la Alianza Laboral anunció una huelga legal, por lo que Bianchi envió una circular a todas las federaciones ordenando la movilización y entrada en acción si la huelga no era levantada en las siguientes cuarenta y ocho horas, informando personalmente a su vez al gobierno y al Rey acerca de las intenciones fascistas.

En la reunión del Comité Central, de la Dirección, del grupo parlamentario fascista y de la presidencia de la Confederación de las Corporaciones, del 13 de agosto, Bianchi sugirió la alternativa entre la llegada al poder a través de nuevas elecciones o por la vía revolucionaria, declarándose, junto con Italo Balbo y Roberto Farinacci (que será Secretario General del PNF de 1925 a 1926), a favor de la vía revolucionaria. Decidido que la revolución sería el camino a seguir, Bianchi jugó un papel de primera línea en la preparación de la Marcha sobre Roma. Por una parte, él era responsable de la organización del Partido, y también de aumentar la influencia del Partido en las regiones del sur. Por otra parte, trabajó con los contactos de varias fuerzas políticas, incluyendo funcionarios del gobierno de facto. Como Secretario del Partido y representante sindical, fue nombrado miembro del Quadrunvirato junto con De Vecchi, De Bono e Italo Balbo, y el 24 de Octubre participó en la reunión llevada a cabo en el Hotel Vesuvio de Nápoles, donde fueron acordados los pasos finales (El Festival de Nápoles o en Italiano La Sagra di Napoli). De vuelta en Roma, Bianchi se empleó, con el acuerdo del Rey, en descubrir las maniobras parlamentarias y en dirimir las últimas incertidumbres del Partido Fascista. Y así triunfó la revolución. Mussolini, encargado de formar el nuevo gobierno, suscitó de inmediato la fuerte protesta de Bianchi contra el amplio rango de la coalición. Bianchi presentó de inmediato la renuncia como Secretario del Partido, pero la misma no fue aceptada.

El 4 de noviembre de 1922 Bianchi asumió el cargo de Secretario General en el Ministerio del Interior, dejando la secretaría del partido, la cual habría sido dividida en dos secretarías disminuyendo en importancia: una política dirigida por Giuseppe Bastianini y Nicola Sansanelli y la otra administrativa a cargo de Giovanni Marinelli y Dudan, ambas bajo la dirección de Nicola Sansanelli. A partir de 1923, la Secretaría del Partido tras la renuncia de Bianchi, adoptó una dirección colegiada mediante un triunvirato formado por Michele Bianchi, Nicola Sansanelli y Giuseppe Bastianini. Después, de 1923 a 1924, fue Secretario General del Partido, Francesco Giunta. Y de 1924 a 1925 volvió de nuevo otra dirección colegiada en la Secretaría del Partido con un Quadriunvirato formado por Giovanni Marinelli, Roberto Forges Davanzati, Cesare Rossi y Alessandro Melchiorri.

Como miembro del Gran Consejo Fascista, Michele Bianchi formó parte de la comisión encargada de elaborar la nueva ley electoral, cuyo proyecto fue presentado y aprobado el 25 de abril de 1923 por el mismo Gran Consejo. Siempre en el ámbito del Gran Consejo, Bianchi, formó también parte de la comisión encargada de dictar las normas precisas para un mayor uso de las fuerzas sindicales del fascismo. Bianchi formó parte de la llamada Pentarquía, encargada de redefinir las bases para las elecciones de abril de 1924 a favor de la revolución y estructuras fascistas, en las cuales fue elegido diputado para la circunscripción de Calabro-Lucana. El 14 de mayo de 1924, Bianchi renunció al cargo de Secretario General del Ministerio del Interior por la incompatibilidad con el cargo de diputado. Al mismo tiempo, como miembro de la comisión encargada de elaborar la reforma del reglamento de la Cámara, presentó un proyecto que suministraba, entre otros, un procedimiento abreviado para las discusiones parlamentarias, con el objetivo evidente de restringir las funciones de tal organismo. En respuesta al discurso de la Corona y en busca de reducir las tensiones, el 3 de junio de 1924 se convirtió en portavoz ante el Rey, de la voluntad del gobierno por alcanzar la normalidad.

Forza Nuova Italia en 2021 durante un homenaje a Michele Bianchi.

El 31 de octubre de 1925 fue asignado al cargo de Subsecretario de Estado de Obras Públicas, con tareas específicas para las regiones subdesarrolladas, dirigiendo gran parte de sus esfuerzos para potenciar económicamente su región natal, Calabria, obteniendo excelentes resultados. Posteriormente fue transferido al Ministerio del Interior como Subsecretario el 13 de marzo de 1928, donde participó en la implementación del ordenamiento Podestà (del latín “potestas” que significa poder), para referirse al jefe de la administración municipal, durante el régimen fascista en la reforma del estado jurídico de los secretariados comunales, en el reordenamiento del organismo en la provincia y en el fortalecimiento de la política sanitaria y asistencial. El 12 de septiembre de 1929 Bianchi fue reelegido diputado, y ascendido al cargo de Ministro de Obras Públicas, donde puso a disposición sus experiencias calabresas para el beneficio de la Nación. Pero, al mismo tiempo su condición de salud, ya quebrantada desde hacía algún tiempo por una tuberculosis, empeoró irremediablemente hasta llevarlo a una muerte prematura en Roma el 3 de febrero de 1930.

Michele Bianchi es recordado en la actualidad como un gran político, en especial en su región de Calabria, donde existen, además de bustos y monumentos, calles y plazas dedicadas a su memoria. Entre ellos se encuentra una estela colocada en la saliente de una colina, que da entrada a su pueblo natal, Belmonte Calabro. Con ella se recuerdan sus esfuerzos por Calabria y por todos los trabajadores, los humildes y los desposeídos italianos.

Monumento a Michele Bianchi a Belmonte Calabro.
Detalle del monumento.

El fascismo, que pretendía ser una jerarquía, una tradición y un culto a la autoridad, supo hallar el equilibrio entre una absoluta modernidad en un marco tradicional de retorno a la esencia de cada pueblo, complaciéndose, en el caso italiano, en escoger como telón de fondo de sus celebraciones públicas las más genuinas ruinas romanas. Yenarboló por primera vez la bandera de una reivindicación de nuevos valores que consiguieron trascender el individualismo liberal que mantenía unas burguesías ajenas a las problemáticas nacionales y cosificaban al individuo con un valor mercantil. Por ello, el fascismo consiguió por vez primera la transformación de un Estado burgués en un Estado nacional. Durante el Ventennio, el corporativismo fue un sistema que intentó unir a las clases sociales en objetivos nacionales. Y de ahí a la evolución del corporativismo a la socialización – pues ya había anunciado Mussolini que el corporativismo era un punto de partida, pero no de llegada – años después en la República Social Italiana, evolución que quedó plasmada en el que fue el último discurso de Mussolini, pronunciado en Milán el 16 de diciembre de 1944, y que puede considerarse el testamento revolucionario de Mussolini, contra la plutocracia y el capitalismo. Un discurso anticapitalista en el que Mussolini, dijo, entre otras cosas, lo siguiente: “Por medio de la socialización, los mejores elementos procedentes de las clases trabajadoras realizarán su experimento. Yo estoy decidido a proseguir en esta dirección”.

Bianchi, al igual que Mussolini, partieron del socialismo para fundar el fascismo como una revisión del mismo socialismo. Eso y no otra cosa es el fascismo.

Eduardo Núñez

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