Ante Pavelic, líder croata

Este 14 de julio es el 133 aniversario del nacimiento de Ante Pavelic (1889-1959), que fue el líder de los Ustacha y del Estado independiente croata (1941-1945), así como uno de los pocos lideres nacionalistas y fascistas que lograron sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial, junto con Leon Degrelle y Oswald Mosley.

Ejemplo intachable, Ante Pavelic fue un luchador croata, cuya vida es una auténtica novela de combate por su ideología y de una entrega ejemplar. Recordémoslo….

Ante Pavelić nació el 14 de julio de 1889 en Bradina, Konjic, Bosnia y Herzegovina. Estudió para ser abogado en la universidad de Zagreb. En la primera fase de su actividad política integró la dirección del Partido del Derecho Estatal Croata Hrvatska Stranka Prava, fue elegido concejal y luego diputado nacional por la capital croata.

Asesinados Esteban Radic y otros líderes democráticos croatas en el parlamento de Belgrado e instaurada la dictadura en 1929 encabezada por el rey Alejandro, Pavelić, al igual que otros políticos croatas, se asiló en el extranjero. El rey Alejandro estableció un régimen tiránico basado en la opresión de la monarquía serbia sobre la histórica nación croata. Mientras los representantes asilados del Partido Agrario Croata (Hrvatska Seljacka Stranka), partido mayoritario en las sucesivas elecciones, solicitaban respaldo de los países democráticos, vencedores en la Primera Guerra Mundial y sostenedores del sistema de Versalles, Pavelic buscaba apoyo de las naciones revisionistas, primero de Bulgaria, luego de Hungría e Italia. Su colaboración con la organización revolucionaria macedonia -VMRO- le valió la condena a muerte, dictada ya en 1929 por el Tribunal Yugoslavo Especial para la Defensa del Estado.

Ante Pavelic fue militar y político croata, líder y el miembro fundador del Movimiento Revolucionario de Levantamiento Croata Ustacha (en croata, “Levantarse”) en los años 30 del siglo pasado y posteriormente líder del Estado independiente de Croacia.

Ante Pavelic, líder croata.

En octubre de 1928, en plena lucha nacionalista dentro del Reino de los serbios, croatas y eslovenos, un líder del movimiento nacionalista croata del Partido de los Campesinos, Stjepan Radic, fue asesinado por un activista serbio llamado Puniša Račić. Como respuesta se creó en el entorno de la Universidad de Zagreb el Movimiento Juvenil Croata bajo las órdenes de Branimir Jelic. Ellos defendían el honor del pueblo croata por las continuas vejaciones a las que eran sometidos por el Gobierno central. Ante Pavelic se adhirió un año después a la organización llamado por el propio Jelić. Desde la organización se empezó a editar un periódico, “Hrvatski Domobran”, que sirvió para intentar convencer a la opinión pública croata de que los problemas de Croacia se debían a una especie de mandato del Gobierno de Belgrado y que la mejor muestra fue el asesinato de Radić. El nombre de “Domobran” hacía alusión al término con que algunos croatas definían a su ejército nacional. Así surgió una división entre los partidarios de Pavelić, a favor del apoyo de la violencia para lograr la independencia, y los nacionalistas croatas más moderados, que pensaban equivocadamente que se podrían conseguir mayores cuotas de autogobierno con un avance de la democracia y el parlamentarismo. Algunos miembros del Partido Croata por los Derechos, más moderado que Pavelic, se volvieron más beligerantes contra el gobierno central cuando el «Hrvatski Domobran» fue prohibido, y más cuando el Rey prohibió todos los partidos nacionalistas en enero de 1929. Pavelic y muchos miembros del Partido Croata por los Derechos decidieron exiliarse, y en el exilio formaron lo que sería el germen de la Ustacha. En abril de 1929, Pavelic y sus compañeros de exilio firmaron una declaración en Sofía, Bulgaria, junto a un grupo de nacionalistas macedonios, en la que pedían el respeto de los derechos humanos y la total independencia de Croacia y de Macedonia. Los exiliados nunca regresaron a Yugoslavia, organizándose poco a poco. 

Ustacha fue una organización nacionalista croata fundada en 1929 por Ante Pavelic. Se fundó, como ya se ha dicho, después del asesinato del líder croata Stjepan Radic en el Parlamento en Belgrado. Su propósito era conseguir la independencia de Croacia y la formación por primera vez en la historia de un Estado croata, basando su política en la diferenciación racial y étnica del pueblo croata.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Ustacha gobernó en el denominado Nezavisna Država Hrvatska (Estado independiente de Croacia), de 1941 a 1945, siendo el movimiento oficial del Estado independiente croata, que dispuso de una élite denominada la Legión Negra, llamada así porque sus miembros llevaban un uniforme negro.

El principal símbolo Ustacha era una U. Este símbolo se usó porque podía ser fácilmente escrito en las paredes para hacer propaganda Ustacha. A veces se incluía dentro de la U una cruz. También fue símbolo Ustacha el damero rojo y blanco, que hoy en día es el escudo de armas de Croacia. Los Ustacha saludaban con un Za dom («Para la Patria»), a lo que se le respondía con un Spremni! («¡Preparados!»).

Símbolo Ustacha pintado en una pared.

En 1932, utilizaron el nombre de Ustacha por primera vez. Ese mismo año comenzó su acción guerrillera organizada, con un ataque liderado po Andrija Artukovic, que fracasó.

Pavelić luchó incansablemente por establecer la independencia croata. La actividad política de Pavelić tomó desde este momento un nuevo cariz. Frente a la hegemonía, la dictadura y el imperialismo serbio y a favor de la independencia de Croacia, se convenció que no se podía luchar con medios políticos legales, de por sí inexistentes en un Estado despótico, y fundó la Organización Revolucionaria Croata Insurgente (Ustacha-Hryatska Revolucionarna Organizazija). Esta organización pronto optó por combatir al régimen tiránico yugoslavo y se hizo célebre al ajusticiar en 1934 en Marsella al Rey-dictador Alejandro de la dinastía serbia Karageorgevic, en colaboración con la organización revolucionaria macedonia. Por tanto, fueron de la Ustacha quienes ajusticiaron al rey Alejandro I de Yugoslavia en 1934. El atentado fue reivindicado y compartido con un grupo independentista macedonio. Tras este hecho, los Ustacha fueron considerados una organización criminal por la mayoría de las democracias de Europa, prohibiendo todas sus actividades. Esto causó un gran apoyo popular dentro de la desencantada juventud croata, especialmente entre los universitarios. Se empezó a publicar en 1939 en el entorno universitario de Croacia el “Hrvatski Narod”, una revista totalmente apoyada por la Ustacha.

El “Hrvatski Narod”.

En esta ocasión Pavelić fue condenado a muerte en contumacia por segunda vez, ahora por un tribunal francés. Al inaugurarse, poco después, el curso político de acercamiento entre Italia y Yugoslavia, el centro de actividad de los nacionalistas revolucionarios croatas se trasladó del extranjero al país. En aquellos días, Pavelić y la mayor parte de los refugiados políticos croatas se hallaban internados en Italia, quedando en libertad recién en 1941, al estallar la guerra entre las potencias del Eje y Yugoslavia.

El Nezavisna Država Hrvatska (NDH), (Estado Independiente de Croacia), fue un Estado organizado por los Ustacha tras la derrota del Reino de Yugoslavia a principios de la Segunda Guerra Mundial.

Tras la conquista de Yugoslavia por el Eje en abril de 1941, Ante Pavelić fue nombrado Jefe de un Estado independiente croata que incluía Bosnia y parte de Dalmacia. El establecimiento del NDH fue proclamado el 10 de abril de 1941 por Slavko Kvaternik, diputado líder del Ustacha. El líder del Estado fue Ante Pavelic. Oficialmente fue un reino con un soberano en la figura de Tomislav II de Croacia de la Casa de Saboya, pero no poseía en realidad ningún poder.

Partidarios de NDH.

Como hemos dicho, el Eje entró en Yugoslavia el 6 de abril de 1941. Desde ese momento, la Ustacha proclamó el Nuevo Estado Croata Independiente, bajo el protectorado del Tercer Reich. El gobierno Ustacha de Ante Pavelic  creó el 10 de abril de 1941 la Hrvatska Legija (Legión Croata), que hizo un llamamiento a los ciudadanos para alistarse en la Wehrmacht para luchar en el frente del Este. Cerca de 10.000 croatas se presentaron voluntarios a este llamamiento. El 14 de abril de 1941 se formó el nuevo Gobierno. Nezavisna Drzava Hrvatska (NDH), fue el nombre oficial del Nuevo Estado Independiente de Croacia. Pavelic llegó a Croacia el 20 de abril y se convirtió en el poglavnik, guía o líder, del Estado. El territorio del Estado croata, consistía entonces en la actual Croacia y Bosnia Herzegovina. Los militantes de la Ustacha pasaron a formar parte del ejército croata. El 27 de abril empezaron las hostilidades contra la resistencia yugoslava. La Ustacha decretó el partido único, así que toda oposición estaba fuera de la legalidad. Tras una entrevista personal de Pavelic con Hitler, el Gobierno croata decretó las leyes raciales a partir del 22 de julio de 1941.

Hitler recibe a Pavelic.

Durante el régimen Ustacha, Pavelić dirigió un programa patriótico de liberación nacional dirigido esencialmente a liberar a Croacia de sus opresores: la población comunista serbia y judía. Este gobierno se mantuvo hasta mayo de 1945, en medio de cruentas luchas con los guerrilleros, tanto chetniks como comunistas. Después, Croacia fue invadida por las huestes de Tito, quien, apoyado por el ejército rojo, incorporó el territorio nacional croata a Yugoslavia.

El Estado incluyó la totalidad de la actual Bosnia y Herzegovina y gran parte de Croacia, con el norte de Dalmacia anexionada a Italia, y Medjimurje y Baranja del sur anexionadas a Hungria. Tras la capitulación de Italia en 1943, el NDH se anexó Dalmacia septentrional (Split y Sibenik). La mayor parte de su población no era croata, sino que poseía importantes poblaciones de serbios, bosnios, alemanes, húngaros y otros grupos étnicos.

Pero veamos toda esta evolución con más detalle….

Eslovaquia y Croacia llegaron a la independencia de manos de políticos y de movimientos fascistas. Esto es un hecho.

Al igual que Checoslovaquia, el Estado yugoslavo  era un Estado multinacional,  y  había  surgido  tras  la  Primera  Guerra  Mundial.  Eslovenos, croatas y serbios, eran las tres  etnias  principales,  pero  había  igualmente bosnio-herzegovinos, albaneses,  macedonios,  húngaros,  rumanos, alemanes  «Volksdeutsche», y  montenegrinos.  Otra similitud con el caso checoslovaco era que, de hecho, la  constitución del nuevo Estado se debía a la acción de un grupo étnico, en este caso los serbios, que mantenían  una  posición  dominante. Existían fuertes tendencias  separatistas,  en  cambio,  en  las  restantes etnias, tendencias que el gobierno central, en manos de los serbios, no dudaba en reprimir severamente.

Aproximación étnica.

No existió un fascismo yugoslavo,  sino  varios  fascismos nacionales,  pero  sólo  uno  de  ellos, el  croata,  estaba  llamado  a  tener  importancia. Entre los serbios, el  fascismo  se  vio  siempre  como  representación  de  una  potencia  ajena  a  los  intereses  de  su  país,  Italia,  y  los  intentos  de  imitación  fueron  bastante  tardíos,  precisamente  cuando  los  nacionalistas  croatas  habían  adoptado  como  ideología  política  el  fascismo,  motivo  por  el  cual  aún  era  más  difícil  que  fuera  adoptado  por  los serbios.

Pese a su oposición de principio a Yugoslavia, los políticos croatas acudieron al Parlamento de Belgrado. El fuerte Partido Campesino Croata, dirigido por Radic, tenía representación parlamentaria e incluso éste llegó a participar en algún gobierno. También acudía al Parlamento el llamado «Partido del Derecho Croata», que  reivindicaba  la  más  completa  autonomía.  Uno de  los  diputados  era  Ante  Pavelic, que tenía ya una larga trayectoria nacionalista.

Radić dando un discurso sobre la unificación de los países eslavos del sur del Imperio en Iliria, 1927.

Las provocaciones anti-croatas llegaron hasta el extremo de  asesinar,  en  pleno  parlamento, a  Radic, el 20 de junio de 1928. Violentas manifestaciones de protesta se extendieron por toda Croacia y el ejército y la policía reaccionaron con extrema dureza;  el  rey  Alejandro  solucionó  la  aguda  crisis  instaurando su dictadura personal: el sistema liberal recibía un nuevo golpe. Todos estos hechos, por otra parte, provocaron un endurecimiento de  la  posición  croata.  Antes de  morir  Radic.  había  susurrado:  «¡Nunca  más  a  Belgrado!».  Aquello  se  convirtió  en  un  mandamiento  para  los  políticos  croatas.  Pavelic, que ocupaba  el  importante  cargo  de  Secretario  General  del  Partido  del  Derecho Croata,  decidió que era el momento de pasar a la acción directa. Creó, en el otoño de 1928, la organización «Milicia  Croata»,  que  realizó  algunos  actos  «terroristas».  Pero fue el  establecimiento  de  la  dictadura  real lo que reforzó la determinación de Pavelic. De manera simbólica, Pavelic creó su organización  revolucionaria  croata  un  día  después  de  la  proclamación  de  la  dictadura  real:  la  «Ustacha  Hrvatska  Revoluciarna  Organicija»  (UHRO),  hoy  mundialmente  conocida  como  «Ustacha». No faltará quien vea en Pavelic un aventurero, pero nada más lejos de la realidad. Pavelic, que era Doctor en Derecho, era un hombre respetuoso de la legalidad, pero su acendrado nacionalismo le forzó a adoptar una postura de fuerza para defender los derechos de su pueblo. «No era un terrorista, sino una víctima del terrorismo policial serbio», dice de él Michelle Rallo.

«A primera vista – escribe Nolte – no es obvio que pueda calificarse a la «Ustacha» como fascista… corresponde, sin duda, al grupo de asociaciones secretas nacional revolucionarias de los Balcanes, como la  «Mano  Negra»  serbia,  o  la  VMRO  macedonia».  En efecto, el  grupo  «Ustacha»  no  estaba aún inclinado por el fascismo. Organizada de una manera enteramente militar («La «Ustacha» no fue  nunca  una  organización  política  del  tipo  de  un  partido sino que fue  una  organización  militar»,  decía Pavelic en 1950), la «Ustacha» buscó establecer contacto con una legendaria formación, la «VMRO» (“3Organización  Revolucionaria  Interior  Macedonia”),  que  luchaba  por  la  reunificación  de  todas  las  regiones macedonias, y estaba enfrentada, por lo tanto, al gobierno de Belgrado. Fundada en 1893, la  VMRO  estaba  estructurada  en  toda  Macedonia.  Organización sólida, ramificada,  diversificada,  controlaba al conjunto de la población… Esta máquina de guerra, que tenía la intención de entrenar en la lucha  a  una  población  esclavizada,  poseía  agentes  de  enlace,  códigos  secretos,  prensa  clandestina,  policía,  tribunales  que  sancionaban  con  rigor  las  traiciones  o  debilidades»,  según  Nolte. 

La «VMRO» había  enlazado  con  los  seguidores  de  Gombos  en  Hungría  y  también  con  grupos  nacionalistas alemanes, buscando apoyo exterior. Tras la «Revolución de Octubre», el entonces jefe de   la   organización,  Protigueroff,   intentó   orientarla   en   sentido   marxista,   acercándola   a   la   III  Internacional.  Había  encontrado  mucha  oposición  en  el  seno  de  la  organización  y  había  sido  «ejecutado».  Su nuevo  jefe,  Mikailoff  se  sentía  más  atraído  por  el  fascismo  de  Mussolini,  y  la  organización   estableció   pronto   sólidos   lazos   con   los   medios   fascistas   italianos,   inclinándose   decididamente hacia esa ideología.  El  20  de  abril  de  1929,  en  Sofia,  Pavelic  y  Mikailoff  firmaron  un  acuerdo  de  apoyo  mutuo.  «El  Ustacha  cayó,  aún  más  que  la  VMRO,  en  la  zona  de  influencia  del  clima  histórico  que  era  ya  fascista», dice  Nolte.  Pavelic  consiguió,  gracias  a  Mikailoff, buenas  relaciones  con  las  autoridades  italianas,  estableció  su  Cuartel  General  en  Bolonia  y  centros  de  adiestramiento  para  sus  hombres. 

Los croatas  que  seguían  a  Pavelic  empezaron  a  sufrir  una  evolución  ideológica.  Rechazaban  la  democracia,  pues  era  la  Francia  republicana  el  país  que  apadrinaba  la  dictadura  real  del  monarca  serbio Alejandro I, y se inclinaban hacia el fascismo, que no sólo no era incompatible con su original postura nacionalista, sino que además les prestaba su apoyo y simpatía. Además, Pavelic era muy sensible al carisma de Mussolini, cuya personalidad le fascinaba.

Pavelic, que había sido condenado a muerte por el régimen de Belgrado, decidió lanzarse a un asalto frontal al Estado.  En 1932  se  produjeron  movimientos  insurreccionales,  con  la  creación  de  guerrillas,  en  la  región dálmata; el mismo Pavelic, participó en la lucha, en la que finalmente son derrotados por las  fuerzas  armadas.  Desde 1933, la «Ustacha»  cuenta  con  un  nuevo  aliado:  Alemania.  La «Oficina  Rosenberg», que  dirigía  las  relaciones  del  NSDAP  con  partidos  afines,  apoyaba  a  Pavelic,  que  creó  en Alemania una  editorial  y  un  periódico. En 1934, los «ustachis»  realizarán  el  atentado  que  les  hará  mundialmente  famosos.  El  rey  Alejandro  acudía  a  Francia  a  pedir  más  apoyo  para  su  tambaleante  dictadura,  y  en  Marsella  iba  a  ser  recibido  por  el  Ministro  de  Asuntos  Exteriores  francés. Un  macedonio  «prestado»  por  la  VMRO,  y  un  grupo  de  croatas,  atentaron  contra  ambos  personajes,  ocasionándoles  la  muerte.  El  nombre  de  «Ustacha»,  así  como  el  de  Pavelic,  saltó  a  las  primeras planas de los  periódicos.  A  consecuencia  de  las  repercusiones  internacionales  del  hecho,  tanto  los  italianos,  como  los  alemanes,  tuvieron  que  moderar  y  disimular  su  apoyo  a  los  hombres  de  Pavelic. 

Pavelic junto a Hitler y Göring.

Más grave, sin embargo, fue que el  atentado  no  había ocasionado  los  resultados  políticos  que  se  esperaban.  Se  pensaba  que  con  la  muerte  del  rey-dictador  sería  posible  desencadenar  una  amplia  revuelta en Yugoslavia, que condujera a la tan ansiada independencia. Pero esto no ocurrió. Palevic se  dio  cuenta  que  el  fallo  estaba  en  que  la  «Ustacha»  no  contaba  con  redes  lo  suficientemente  amplias en el interior de Croacia; faltos de este aparato político, no podrían conseguir un movimiento  insurreccional masivo de la población croata. Para subsanar esta falta, Pavelic se puso en contacto con las organizaciones obreras croatas y sobre todo con el clero croata, que al igual que el eslovaco, era fuertemente nacionalista.

En Serbia, mientras tanto, habían empezado a aparecer brotes fascistas. El fascismo italiano no influyó para nada, pero los éxitos de Hitler en Alemania despertaron mucho más interés, y en 1933, tras la ocupación de la Cancillería por Hitler «se publicaron informes entusiastas sobre la «revolución nacional» en  toda  la  prensa  yugoslava»,  escribe  Nolte.  Es de destacar  que  estos  inicios  de «fascistización» serbia sean  directamente  en  las  mismas  esferas  gubernamentales  yugoslavas.  La  política nacionalista de Hitler, imponiendo la «gleichschaltung» (unificación) a los «Lander» autónomos, no podían sino motivar la más viva admiración, y las esperanzas de poder aplicar un día esta política al conjunto de regiones «yugoslavas». Las organizaciones serbias nacionalistas empezaron a mostrar interés por una posición fascista; así se  revela,  por  ejemplo,  en  la  trayectoria  del  grupo  «Jugonslavenskaja  Akcija»,  que  editaba  «Novi  Pul», y propugnaba un régimen corporativo-autoritario. Este grupo llegó a ser una copia del programa del NSDAP, pero desapareció en 1934 para integrarse en «Zbor», un grupo que pretendía aglutinar  las corrientes  nacionalistas  pro-fascistas  serbias,  y  que  se  asemejaba  más  a  los  modelos  húngaro  y  rumano  de  fascismo,  por  lo  que  algunos  autores,  más  que  como  político,  lo  presentan  como «místico-político». Significativamente, su líder era un ex-ministro serbio, Dimitrije Ljotic. El «Zbor» entabló  contactos  con  el  NSDAP  alemán,  pero  las  autoridades  yugoslavas obligaron  a  interrumpirlos.

Dimitrije Ljotic.

En junio de 1935 accedió al poder un nuevo presidente del Consejo de gobierno, Stayodinovic; el nuevo gobernante no padecía de la «francofilia» de sus antecesores, sino que por el contrario tenía una actitud muy favorable hacia los regímenes fascistas, con los cuales intentó un acercamiento diplomático.  Esto unido a que el Partido  Campesino,  dirigido  ahora  por  Matchek,  había  vuelto  al  Parlamento  yugoslavo,  limitó  mucho  las  posibilidades  políticas  de  la  «Ustacha».  En 1939, el regente Pablo accedió a las  propuestas autonómicas  del  Partido  Campesino  y  el  25  de  Marzo  de  1941 Yugoslavia  se  adhirió  al  «Pacto  Tripartito».  Los  sueños  de  Pavelic  parecían  esfumarse…  Pero menos de 24 horas después de la firma por parte de los representantes yugoslavos, todo cambió de inmediato. Un grupo de militares chauvinistas serbios, dirigidos por el Coronel americano Donovan, dio un golpe de Estado, depuso al regente y colocó a Yugoslavia en el bando aliado.

En represalia por tal traición, el 6 de abril  tropas  alemanas  e  italianas  invadían  el  país.  Junto a  los  panzer  alemanes  entraron  en  Zagreb columnas de milicianos «ustachis» que acompañaban a las tropas liberadoras. El 10 de abril el Comité Revolucionario Ustacha declaraba la independencia. ¿Quién iba a ocupar el poder en el nuevo Estado? Sin duda, el Partido Campesino de Matchek, que era la organización  de  masas  por  excelencia  entre  la  población  croata.  Pero  Pavelic  reaccionó  con  rapidez y se hizo cargo de todos los resortes del poder. «El Estado fue concebido y construido desde el principio como Estado-Ustacha”, ha escrito Nolte. Esto supuso desde el principio que el Estado no contará con  el  apoyo  masivo  de  todo  el  pueblo,  parte  del  cual  permaneció  fiel  a  Matchek,  mientras  que  los  elementos  comunistas  manifestaron,  desde  el  primer  momento,  su  oposición.  Durante los  primeros  meses,  estas  tensiones  no  se  explicitaron  violentamente.  El nuevo régimen procedió a realizar importantes obras políticas. Se  realizaron  importantes  reformas:  reforma  agraria,   incluido   el   reparto   de   los   latifundios,   nacionalizaciones   industriales,   reforma   escolar, restauración del  Parlamento  croata  y  creación  del  Ejército  Nacional.  Ciano, por  su  parte,  nos  ha  dejado en su famoso «Diario» una anotación según el cual el «Poglavnik» (Caudillo, nombre con el que se denominaba a Pavelic) era muy radical en materia social, mostrándose partidario de la entrega de las tierras a los campesinos, y de la «corporación propietaria», concepto con el que se designaba en el corporativismo italiano a las empresas que eran propiedad de los trabajadores.

Ustachis.

El  nuevo  Estado  se  organizó  más  sobre  el  modelo  alemán  que  sobre  el  modelo  italiano.  A  la  admiración inicial por Italia, había seguido un interés aún mayor por el nacionalsocialismo. Nolte llega a decir, por ejemplo, que la concepción del Estado de Pavelic «no era muy distinta de la de las SS». En el  plano  internacional,  la  nueva  nación  independiente  se  adherirá  al  «Pacto  Tripartito»,  y  participará  en  la  «Cruzada  contra  el  bolchevismo»,  destacando  pequeños  contingentes  para  la  campaña de Rusia. Cuando  empiecen  a  producirse  las  derrotas  del  Eje,  comenzarán  también  las  dificultades  del joven  Estado.  Para  empezar,  debía  hacer  frente  a  la verdadera  guerra  civil  que  había  estallado,  movida por los partisanos comunistas y los guerrilleros nacionalistas serbios («chetniks»). La guerra alcanzará  en  los  Balcanes  una  crudeza  superior  a  todo  lo  imaginable.  Los  seguidores  de  Matchek,  por su parte, no apoyaron el nuevo régimen, basado exclusivamente sobre el movimiento «Ustacha». Y Pavelic  se  vio  desacreditado  entre  los  mismos medios  nacionalistas  por  tener  que  permitir  el establecimiento de un Protectorado italiano sobre la costa dálmata.

En Serbia, paralelamente, se había constituido un Consejo de Comisarios, dispuestos a dirigir y administrar  el  país,  reducido  a  sus  más  pequeñas  dimensiones.  Estaba  presidido  por  el  General  Nedic,  figura  parangonable  a  la  de  Petain,  ya  que  decía  apoyar  al  «Nuevo  Orden»  europeo,  pero  apoyaba,  igualmente,  en  secreto,  a  los  guerrilleros  «chetniks».  Ljotic  y  sus  seguidores  del  «Zbor»  ocuparon  algunos  cargos  en  el  gobierno  y  la  administración,  pero  eran  demasiado  débiles  para  intentar  ocupar  el  poder.  Más tarde, para  luchar  contra  la  guerrilla  titista,  Ljotic  crearía  milicias  armadas.

Ante Pavelic.

Yugoslavia muestra un  evidente  paralelismo  con Checoslovaquia.  La principal  «nacionalidad  oprimida»,  en  el  caso  yugoslavo,  los  croatas,  en  el  caso  checoslovaco,  los  eslovacos,  es  la  que desarrolla un movimiento fascista más importante y que consigue alcanzar el poder a consecuencia de la crisis en la estructura estatal, provocada por la evolución política internacional. Paralelamente, entre checos y serbios se desarrolla un intento de fascismo unitarista y centralista, que no llegará a alcanzar una importancia  decisiva.  La  diferencia  entre  Croacia  y  Eslovaquia  es  que  mientras  en  el  caso  de  la  primera,  el  movimiento  fascista  «Ustacha»  se  hizo  con  el  control  del  Estado,  y  lo  dirigió  plenamente,  en  Eslovaquia  los  sectores  del  Partido  Popular  debieron  compartir  su  poder  con  el  conservador  Monseñor Tiso.  Y la  similitud  entre  ambas  naciones  es  el  proceso  evolutivo  que  conduce  al  movimiento  nacionalista,  inicialmente  de  inspiración  católica,  a  aproximarse  primero  al  fascismo  italiano, y más adelante al nacionalsocialismo alemán. Croacia y, Eslovaquia, por, otra parte, fueron los únicos Estados europeos, aliados del Reich cuyos gobiernos no intentaron en 1943-44 romper su alianza y pasarse al bando de los Aliados.

El Estado Independiente de Croacia dejó de existir en mayo de 1945, con el avance de las fuerzas terroristas de Tito con apoyo del invasor Ejército Rojo soviético. Ese mismo año fue creada la República Democrática Federal de Yugoslavia que se convirtió en un Estado comunista genocida que atormentó durante décadas a los pueblos que quedaron prisioneros bajo ese régimen, principalmente los croatas.

Tras la derrota de las potencias del Eje por el bando aliado, la resistencia yugoslava, basada principalmente en la oposición serbia al régimen nacionalista, expulsó al Ustacha del poder y Croacia volvió a formar parte del Estado yugoslavo como una de las repúblicas federadas a la nueva República Federal Socialista de Yugoslavia en 1945.

Ante Pavelic.

Los objetivos de la Ustacha, sin embargo, se vieron cumplidos con su resurgimiento tras la muerte de Tito. A finales de los años ochenta surgieron varios grupos paramilitares en la República Yugoslava de Croacia que se hacían llamar a sí mismos Ustacha. Finalmente Croacia logró su independencia.

Después de la guerra, el ejército rojo y los partisanos invadieron Yugoslavia el 9 de mayo de 1945. Muchos partidarios del régimen Ustacha intentaron exiliarse en Austria e Italia, pero fueron asesinados antes de lograrlo. Mejor suerte tuvieron los que fueron protegidos por la cúpula de la Iglesia croata, favorable al régimen Ustacha, que se fugaron a Iberoamérica. Entre los que lograron huir estuvieron la cúpula Ustacha Ante Pavelic, por ejemplo, partió otra vez al exilio, donde intentó reunir a sus partidarios, logró llegar a Austria, bajo control aliado, y de allí escapó a Argentina primero y a la España de Franco después. En 1948 se fue a Argentina y ocho años después fue gravemente herido a balazos en los alrededores de Buenos Aires por unos criminales desconocidos, aunque no es dificial quién estaba detrás de aquel atentado… El gobierno comunista yugoslavo solicitó reiteradamente del gobierno argentino de Juan Domingo Perón su extradición, rechazada por desconocerse su morada. Esta vez, localizado el domicilio de Pavelić, éste logró desaparecer y su residencia se llegó a conocer tan sólo a raíz de su fallecimiento, acaecido años después en Madrid.

Siempre visitada por partidarios, la tumba de Pavelic en Madrid luce flores y velas en su recuerdo.

Es obvio que los gobiernos de los países en que residió Pavelić como refugiado – sea cual fuese el juicio que les merecía su actuación – no consideraban procedente ni decoroso entregar a un político anticomunista para que lo condenara un tribunal comunista. La mayoría buscaron asilo en la Argentina de Perón con la ayuda del Vaticano y del Papa Pio XII; también buscaron residencia en Bolivia. Ante Pavelic tuvo un atentado en Buenos Aires en 1956, perpetrado por agentes comunistas, tras el cual regresó a España. Murió en Madrid a la edad de 70 años el 28 de diciembre de 1959, donde está enterrado en el cementerio de San Isidro. Ante Pavelic fue de aquellos lideres que escribieron con el ejemplo, y por eso le recordamos hoy.

Eduardo Núñez

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