¿De mayor? Autista

Muy probablemente la mayoría de los que vayan a leer estas líneas conozcan a alguien que sufre el Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) o bien, quizá conozca a alguien con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) quienes, según una revisión realizada por Cooper M. y sus colegas para la revista European Children & Adolescent Psuchiatry, demostró en 2014 que los individuos con TDAH también tenían elevados rasgos de autismo.

Pero parece normal conocer a personas con TEA y TDAH, después de ver el crecimiento de población con autismo, siendo en 1990, 1 de cada 2500 personas las que se podían considerar autistas, mientras que, en un estudio más reciente realizado en 2018, aseguraron que 1 de cada 59 niños pueden ser considerados autistas, lo que significaría un claro aumento de la población autista en nuestra sociedad en muy pocos años.

Los individuos con TEA y TDAH comparten entre un 50% y un 72% de los genes que los condicionan neurobiológicamente, además de que muchos de ellos ya tenían en su familia algún familiar que sufría alguno de los dos trastornos, pudiendo ser una de las causas del aumento de la población autista, especialmente en Occidente y Oriente. ¿Pero y si existiera otra condición?

La cultura liberal nos ha traído graves problemas sociales en las últimas décadas, los cuales han derivado en una más que evidente decadencia. Entre estos problemas, hoy podemos ver un aumento de las personas que son adictas, no ya solamente a la televisión y a los videojuegos, sino que ahora también se incluyen los adictos a las redes sociales y las plataformas de video.

Esta neocultura occidental (la cual también está especialmente presente en Oriente y América), ha creado en nuestra sociedad una masa de personas que sufren de un “autismo” artificial, creado por la adicción a los dispositivos digitales. Y esto supone un problema, no tan solo para ellos, sino para las generaciones a las que han influenciado con la misma cultura con la que han crecido, tanto para la generación de finales del siglo XX, como en especial a la generación que crece en pleno siglo XXI.

Esta influencia es claramente nefasta, tanto cuando tenemos en cuenta las advertencias de algunas autoridades pediátricas, como con estudios como el publicado por Megumi Kushima y sus colegas en JAMA Pediatrics a principios del 2022, que demuestran que hay un elevado riesgo de que aparezca el autismo en niños no predispuestos al TEA y TDAH, cuando estos pasan a diario varias horas frente a una pantalla.

Por tanto, es indudable que el autismo avanza en nuestra sociedad y más, si los padres actuales prefieren que sus hijos se eduquen viendo la televisión o que, para que no les sean una carga, prefieren que se dediquen a ver videos con el móvil o jueguen horas y horas a los videojuegos. Y a eso, señores, no es solamente que no se le pueda llamar educación, sino que podríamos decir que es no ser consciente de las consecuencias de los actos, pues, aunque al pequeño no se le diagnostique TEA en un principio, probablemente sufrirá de las mismas crisis emocionales, dificultades sociales e incapacidad para prestar atención o tener paciencia, que alguien con TEA.

Otra afirmación que podemos dar al respecto es que tanto el Internet, como los dispositivos digitales, son herramientas que han venido para quedarse. La cuestión es para que deben ser usados y como deberían ser usados, pero desgraciadamente nadie quiere tomar medidas al respecto, siendo el gobierno chino el único que ha tomado medidas (a excepción de Corea del Norte, quien no quiere influencias culturales extranjeras), pero que por ahora solo son medidas para menores y contra los videojuegos, pero no contra otras plataformas.

Estas herramientas podrían tener una aplicación de lo más interesante, no solamente para mantener el contacto con seres queridos lejanos, o antiguos compañeros de clase, sino también para compartir contenido de calidad, propaganda, u otras aplicaciones universitarias, militares, etc., que quedarían lejos de las deplorables aplicaciones actuales.

Esta manca de medidas contra Internet y los dispositivos digitales, es una muestra indudable de la falta de fiabilidad de los gobiernos democráticos, pues o bien no son suficientemente fuertes para tomar medidas, o bien es que tienen tendencias caóticas y libertinas, o es que, en el fondo, existe un interés para la existencia de estas plataformas.

En lo personal, creo que todas las posibilidades son ciertas, pues las democracias liberales necesitan de gobiernos débiles, a la vez que estos tienen tendencias propias del “laissez faire, laissez passer” (dejen hacer, dejen pasar). Pero también es posible que estos gobiernos, que han demostrado ser corruptos hasta la raíz, busquen una sociedad que sea lo suficientemente mansa para que no se rebelen. Una sociedad que este suficientemente distraída con el pan y circo (aunque sin el pan), como para no concentrarse en los problemas y tomar medidas como las protestas, huelgas, etc.

Al fin y al cabo, una sociedad autista, sería incapaz de llevar a cabo cualquier acción, además de que, mientras no le afecte lo suficiente los problemas, van a seguir hundiéndose en la barca que conforma nuestra sociedad sin protestar.

Incluso, podríamos afirmar que la existencia de redes como TikTok, pudieran estar diseñadas para acortar la capacidad de atención colectiva, tal y como afirmaba la Universidad Técnica de Dinamarca y la Universidad Técnica de Berlín. Tendría sentido entonces, que los videos musicales fueran, no ya solo para promover la música degenerada, sino que serían de corta duración con el propósito de dejarnos exhaustos en nuestra capacidad de atención por la continua información que nos llega, haciendo que decrezca a la larga nuestra capacidad de concentración.

La brevedad es la marca común en las redes sociales.

En este sentido, The Independent público un artículo al respecto, donde algunos de los entrevistados afirmaban tales cosas como: “Me he acostumbrado a escuchar videos a doble velocidad. Solía hacerlo con mis podcasts de conferencias, pero ahora se siente más como una necesidad, ya que de lo contrario me aburriría” o “Si veo un video musical a velocidad regular, me encuentro deseando que termine más rápido, aunque disfruto la canción”.

Ante tales declaraciones, podríamos decir que llegará el día en que nadie aguantará una ópera, por buena que sea, sino que no habrá forma correcta de transmitir la información de relevancia a las masas.




Medición de la velocidad de la dinámica de los hashtags: trayectorias promedio en los 50 hashtags principales de Twitter de 2013 a 2016. Universidad Técnica de Dinamarca.

Medición de la velocidad de la dinámica de los hashtags: trayectorias promedio en los 50 hashtags principales de Twitter de 2013 a 2016. Universidad Técnica de Dinamarca.

Otra de las preocupantes influencias de las redes sociales, es querer ser la tendencia, querer destacar por encima de todos a toda costa, aunque esto suponga venderse. Es una adicción dentro de la adicción, querer ser quien más seguidores consiga, quien más me gusta reciba en cada video y que, además, a veces también conlleva beneficios económicos. Por lo que muchos están dispuestos a hacer lo que sea.

Es el caso de Nikocado Avocado, un estadounidense de origen ucraniano que en sus inicios tocaba el violín y hacia videos sobre su dieta vegana, acabo cediendo ante la búsqueda de atención y fue de los primeros en hacer videos de como comía comida basura, hasta tal punto, que paso de pesar unos 60Kg a los actuales 166Kg, abandonando totalmente su salud física y mental, únicamente por la fama.

La decadente transformación de Nikocado Avocado, sacrificó su salud por fama en redes.

Otra de las formas de conseguir la fama, es gracias a los retos, a cada cual más absurdo y en ocasiones, peligroso, como el realizado por Archie Battersbee, quien vio que era popular un reto llamado “apagón” que consiste en ahogarse hasta perder la consciencia. En consecuencia, Archie sufrió una muerte cerebral que finalmente lo llevo a la muerte por una eutanasia aprobada por un tribunal.

Pero sin duda, aunque existen otros métodos de obtener la fama, hay uno que destaca por encima de todos, que es la venta del cuerpo por las redes sociales, lo cual, no solamente atrae al público más superficial y desesperado, sino que implica para algunas empresas una inversión, ya que el sexo es una apuesta de mercado asegurada.

No tenemos más que entrar en Tiktok o en Instagram con una cuenta nueva, para darnos cuenta de que aquello que más nos recomiendan ambas redes sociales son precisamente videos o publicaciones de cuerpos semidesnudos, ya sean masculinos o femeninos. En el caso masculino, el contenido se vende menos, por así decirlo, y en todo caso, lo que se esconde es un complejo y una necesidad de aceptación en muchos casos. Pero en el caso femenino, el contenido se vende mucho más rápido, un contenido creado no solo por posibles complejos y necesidades, sino que existe una predisposición clara a beneficiarse de ello, creando videos provocativos con bailes eróticos, o bien publicando su contenido en plataformas como OnlyFans. En cualquier caso, actitudes deplorables y no de empoderados, sino de individuos seducidos por el capital y las tendencias del sistema.

Y es especialmente curioso como todas estas plataformas son tolerantes con el contenido sexual, no solamente porque sea el primer contenido que te sugieren y no te sugieran contenido cultural y de provecho, sino que, existe una tendencia general en todas ellas en querer censurar los desnudos en el arte, pero no este contenido que en ocasiones se sale de tono y está al alcance de cualquier persona y también de los menores.

Lo irónico del asunto, es que existe una forma de denunciar el contenido que se salta las normas, pero solo en el caso de ser contenido contrario a lo establecido, será borrado automáticamente. En caso contrario, el equipo de la red social siempre estará demasiado ocupado para atenderte y te expondrán un mensaje donde te aseguraran que el algoritmo de la plataforma no ha encontrado nada denunciable.

Esto no nos debería hacer sospechar otra cosa que aquello que ya sabemos, que es un intento de hipersexualizar a nuestra sociedad, que afecta sobre todo a los más jóvenes y a los más pequeños, con sus consecuencias. Pues los jóvenes siempre tienen la tendencia de tomar por ejemplo a los adultos, querer crecer demasiado rápido, pero, sobre todo, acabaran teniendo una obsesión por el sexo a niveles enfermizos, con su consecuente superficialidad, la falta de autoestima y otras consecuencias propias de la hipersexualización a temprana edad.

También es importante destacar la hipersexualización de los adultos, solo tenemos que ver sociedades como la japonesa y la surcoreana para ver las consecuencias de esa hipersexualización, desde lo ya nombrado antes, hasta otros problemas tales como los problemas de establecer y mantener relaciones sanas y estables, impidiendo la creación de familias y la procreación.

En cualquier caso, podemos decir que los problemas de Internet, los dispositivos digitales y las RRSS son muchos hoy en día, y que tarde o temprano se deberían tomar medidas y ser solucionados en pro de la comunidad, pues además de todo lo nombrado, también podríamos haber hablado de los videojuegos y el mundo otaku (lo que quizá haga en otra ocasión), la venta de información personal a grandes empresas y a gobiernos, etc.

Pero no todo es tan oscuro, donde hay sombra, siempre habrá luz por pequeña que sea, y es de agradecer que dentro de estas plataformas existan perfiles como los de: Nazaret Martín C. quien promueve la vida en el campo; o el Doctor Fisión, quien explica curiosidades y novedades científicas.

Y es ahí donde nosotros también deberíamos actuar, quien pueda y sepa, debería crear contenido en las RRSS como medio de difundir una vida alternativa, en los aspectos en los que más destaque, sea en deporte y nutrición, historia, política, activismo u otros temas. No hablamos de vivir en ellas, sino de dedicar un pequeño espacio cada semana para poder difundir algo diferente, algo verdaderamente alternativo y que desintoxique a los usuarios de tanta decadencia y degeneración.

Es un campo que debemos explotar, por más que nos censuren, por más que el estallido social no esté a la vuelta de la esquina y por más que estemos en contra de su uso actual, pues no podemos ignorar que hoy, la conquista ya no solo se realizará en las calles (aunque sea el punto clave), sino también en las redes, donde como decía François Bousquet, puede ser un arma de doble filo para el mismo sistema que las sostiene.

Christian Revolutionarii

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