Antes de Hitler, el Karl Marx del Nacionalsocialismo Alemán

El Socialismo Nacional es una cosmovisión con unos pilares que identifican su esencia, una esencia basada en la biología que ha llegado a adaptarse a la realidad y las condiciones de cada raza y pueblo. Investigando lo suficiente, podemos llegar a decir que su cosmovisión empezó entre los romanticistas inspirados por las aspiraciones socialistas utópicas y marxistas, de tal forma que, en pleno siglo XIX, se emprendió la búsqueda de un nuevo socialismo “heterodoxo” en alternativa a los socialismos que se pudieran clasificar como utópicos (pre-marxistas), científicos (marxistas) y libertarios (bakunistas, etc.).

¿Pero en qué momento se llegó a definir que era el socialismo nacional? La respuesta no está del todo clara, pues en aquellos tiempos surgieron nacionalsocialistas en distintos puntos de Europa, tanto en Francia, como en Polonia, Alemania, Irlanda, etc., y en todos ellos, los teóricos parecían tener ideas comunes pese a no conocerse, pero pocos fueron los que intentaron definirlo como tal.

Y es aquí donde quisiera hablar de uno de ellos, un nacionalsocialista muy poco conocido en nuestros días pues fue ensombrecido por la llegada de Hitler, pero que antes de Hitler había sido la figura clave para el surgimiento y desarrollo del nacionalsocialismo alemán, este no fue otro que Rudolf Jung.

En la foto, Rudolf Jung vistiendo el uniforme del VolksSport.

Rudolf Jung nació el 16 de abril de 1882 en Plasy, en el seno de una familia alemana, aunque su infancia la pasó en Jihlava, en plena Bohemia. Se traslado a Viena por estudios, hasta que se doctoró en ingeniería mecánica, lo que le aseguró un empleo como ingeniero ferroviario.

Los sindicatos ferroviarios estaban fuertemente influenciados por el nacionalismo, lejos de lo que se pueda llegar a pensar, y Jung, muy influenciado por la vida proletaria y de sentimiento alemán, se unió a un sindicato alemán con el que llevó a cabo varias acciones reivindicativas, que finalmente acabaron afectándole en su vida laboral y le conllevó a un traslado punitivo de Viena a Bohemia, pensando que de esta manera aprendería la lección, pero lo radicalizó más.

En Bohemia conoció el Partido de los Trabajadores Alemanes [DAP], fundado en 1904 por el descontento de algunos marxistas y sindicalistas con los partidos mayoritarios. El partido por aquel entonces ya defendía una síntesis entre el socialismo revolucionario y el nacionalismo. Jung se unió en 1908 y un año después, popularizó el término “nacionalsocialismo” dentro de sus filas, de tal modo que era frecuente escuchar dicha definición para las ideas del partido. Para 1913, Jung y un amigo suyo, Walter Riehl, se habían convertido en dos de sus más influyentes pensadores, y habían redactado el programa político del partido.

El programa del partido exigía la socialización de los monopolios, la prohibición de cualquier ganancia sin justificarse mediante el trabajo, la protección de los trabajadores, su oposición al clericalismo, así como a las autoridades eslavas, y el reclamo de unir los territorios alemanes a Alemania. Un programa socialmente radical, pero con sentido en un partido socialista, que además une el sentimiento nacionalista, con la crítica a la burguesía de la época, tanto la mercantilista, como la clerical y las autoridades eslavas que oprimían al pueblo alemán.

Símbolo del DNSAP diseñado por Walter Riehl.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Jung no fue reclutado por sus habilidades como ingeniero, por lo que el liderazgo del DAP recayó sobre él. La postura del partido fue a favor de la guerra, lo que hizo que rebajaran su activismo sindical, para centrarse en los esfuerzos de guerra, además de continuar publicando artículos, etc., y fue por entonces cuando Jung acuñó en una de sus publicaciones el lema de “Gemeinnutz geht vor Eigennutz” (“El bien común antes que el interés propio”), lema popular entre los nacionalsocialistas hasta nuestros días.

Tras la guerra, el 5 de mayo de 1918, durante una reunión se acordó un nuevo nombre para el partido y un nuevo programa político. El nuevo nombre fue el de Partido Alemán Nacionalsocialista de los Trabajadores [DNSAP], formalizando el término nacionalsocialista entre los alemanes. En cuanto al nuevo programa, en este extracto podríamos visualizar algunos cambios:

El Partido Alemán Nacionalsocialista de los Trabajadores busca la elevación y la liberación de las clases trabajadoras alemanas de la opresión económica, política y espiritual, y su plena igualdad en todas las áreas de la vida popular y estatal. […] No es la revolución y la lucha de clases, sino el trabajo creativo de la reforma la que puede superar las insoportables condiciones sociales actuales. […] La economía privada nunca podrá ser total o violentamente abolida, pero junto a ella deben incrementarse todas las formas de propiedad comunal. […] Abogamos incondicionalmente por el traspaso de todas las grandes empresas capitalistas-monopólicas al Estado, a la Provincia o al Municipio.

El Partido Alemán Nacionalsocialista de los Trabajadores no es un partido de clase estrecho; representa las necesidades de todo el trabajo honesto. Es un partido amante de la libertad estrictamente popular y, por tanto, se opone a todos los esfuerzos reaccionarios del privilegio clerical, nobiliario y capitalista, y a toda influencia extranjera, sobre todo del espíritu judío-mercantil, en todos los ámbitos de la vida pública. La supremacía del trabajo y de la habilidad en el Estado y en la sociedad es nuestro objetivo; la unidad de la población trabajadora alemana en la acción económica y política es el medio para alcanzar ese fin.”

Como podemos leer, el partido hacía un especial énfasis en la lucha por la clase trabajadora, a la que no solamente incluía obreros, sino todos aquellos productores honrados, recuperando la vieja teoría de productores contra parásitos que habían popularizado figuras como Saint-Simón, pero que había sido ensombrecida por la nueva teoría de la lucha de clases de Marx. Además, ahora hablan de la reforma como medio para llegar a sus objetivos, entre los que se incluye una parcial abolición de la propiedad privada en monopolios y grandes empresas.

Esto nos indica una maduración de las ideas de Jung y Riehl, pero más importante aún, es que se radicaliza el contenido social, mientras que se modera el contenido político, estabilizando de este modo el camino que deben escoger.

Conferencia Interestatal Nacionalsocialista de Salzburgo, 1920.
En primera fila, de izquierda a derecha: Rudolf Jung, Alfred Brunner, Walter Riehl, Anton Drexler y Hans Knirsch.

El programa político del DNSAP no debió ser suficiente, Jung público en 1919 un libro titulado Der Nationale Sozialismus (El Socialismo Nacional), un libro que probablemente muchos desconozcan, pero que por aquella época marco una nueva fase, entrando en una dimensión totalmente distinta. Ningún alemán por entonces se había atrevido a definir el socialismo nacional, hasta que Jung finalmente tomó la iniciativa y, no solamente eso, sino que marcó el camino de todos los nacionalsocialistas alemanes de su época y todos los que estaban por llegar, pues incluso influenció en el camino que iba a tomar el NSDAP.

Para Jung, el socialismo nacional necesitaba un libro filosófico que marcará el camino a seguir, un libro que tomará el mismo papel que tenía Das Kapital de Karl Marx en el comunismo. No es de extrañar pues que fuera aplaudido entre todos los nacionalsocialistas, sino que, además, Jung era considerado como el Karl Marx del nacionalsocialismo, incluso llegó a ser considerado por algunos socialdemócratas como Konrad Heiden como el “santo intelectual del nacionalsocialismo”.

Su obra estrella fue influenciada por las teorías socialistas y por el nacionalismo popular, queda demostrado cuando entre sus páginas se encuentran las influencias de: Karl Eugen Dühring, Johann Gottlieb Fichte, Silvio Gesell, Ferdinand Lassalle, Paul Lensch, Friedrich List, Friedrich Naumann, Joahnn Karl Rodbertus, Georg von Schönerer, Werner Sombart, Oswald Spengler, Houston Stewart Chamberlain y Adolph Wagner. Fue la síntesis definitiva entre todas aquellas corrientes que parecían ser contrarias al capitalismo, uniendo la filosofía conservadora, nacionalista y socialista.

Portada de la primera edición de Der nationale Sozialismus.

El contenido del libro es de lo más variado y quizá por ello es una de las obras más interesantes de la teoría nacionalsocialista, pues no solamente habla del pueblo, la idealización del campesinado o la defensa de un concepto parecido al de Sangre y Suelo, sino que añade elementos que más tarde se verían en Feder como una crítica radical al mamonismo y contra el capitalismo, en especial contra el sistema financiero y como el capitalismo ha corrompido a los hombres.

Para Jung, el nacionalsocialismo es la única solución que tiene el pueblo, pues los marxistas, a su modo de ver, son hombres a veces malévolos y en otras ocasiones, personas que se han equivocado, pues suelen mirar por los intereses extranjeros antes que por los trabajadores de su propia patria, unido a que el socialismo marxista, al ser sumamente materialista, es incapaz de comprender el espíritu del pueblo y por ello, jamás podrá llegar a arraigar en las masas y dar una solución propia para estas. Al fin y al cabo, Marx baso sus teorías en la sociedad inglesa, la sociedad más materialista de Europa, mientras que, de haberse basado en otros pueblos europeos, puede que el marxismo hubiera acabado siendo diferente, como ya pasó en sus ramificaciones.

Otras teorías fueron de influencia para el NSDAP e incluso el Frente Negro, como la idea del “Trabajo Creativo”, es decir, aquel trabajo que no solamente enriquece a uno mismo, sino que beneficia a toda la comunidad popular, algo que más tarde tomaría Gregor Strasser, entre otros. También hizo énfasis en criticar la democracia, exponiendo como alternativa un gobierno meritocrático. O, por ejemplo, el anti-colonialismo de Jung, pero que patinaba en cuanto a sus pretensiones “socialimperialistas” hacía el Este de Europa, al querer colonizar los territorios eslavos, algo que el NSDAP no desestimo hasta los años 40.

Propaganda de 1922 donde se anuncia una reunión entre Rudolf Jung y Adolf Hitler.

La primera (1919) y segunda edición (1922) del libro tenían pocas diferencias, aunque la segunda había aumentado considerablemente el contenido. Pero la tercera edición del libro fue definitivamente diferente. Publicada en 1923, por aquel entonces Hitler ya se había ganado una reputación entre los nacionalsocialistas, lo que no hizo escapar a Jung, que en gran parte le dedico la tercera edición a quien consideraba el Líder de los nacionalsocialistas.

El libro tomó una orientación más hitleriana, sin abandonar la esencia de Jung, pero modificando algunas partes del libro, como exponiendo como bandera alemana el “estandarte de la esvástica roja”, en lugar de las banderas alemanas ya conocidas hasta entonces.

Pese a ello, la relación de Hitler y Jung no fue fácil. Jung se había ganado una gran reputación, fue Jung quien había conseguido que hubiera una “Interestatal” que uniera a todos los partidos nacionalsocialistas alemanes, además se formalizó un nuevo partido llamado Partido Nacionalsocialista de los Pueblos Alemanes, que serviría como partido transfronterizo, que ayudaría en la cooperación entre todos los partidos, tanto el DNSAP de Austria y los Sudetes, como el NSDAP y otros partidos minoritarios. En cambio, Hitler se opuso a esta última propuesta.

Hitler aceptó con buen gusto el colaborar con Jung y los otros partidos en los objetivos comunes, e incluso los apoyo e hizo giras a su favor, pero no quiso ceder su posición y autoridad frente a un organismo externo. Y cuanto mayor era el poder de Hitler y el NSDAP, más difícil era la relación entre Jung y Hitler, pues este último estaba ensombreciendo a Jung. Para que nos hagamos una idea, es como si en la época de Marx hubiera surgido Stalin y este lo hubiera ensombrecido, Marx hubiera aceptado sentimental y políticamente sus capacidades, pero se hubiera sentido dolido independientemente de ello.

Pese a todo, Jung aceptó la realidad, visitaba frecuentemente a Hitler en la Prisión de Landsberg y, finalmente, el DNSAP acabó imitando el ejemplo del NSDAP, lo que le acabó trayendo problemas. El más notable fue cuando el DNSAP fundó sus propias SA, llamadas Volkssport fundadas por los jóvenes militantes, y que acabaron siendo ilegalizadas por las autoridades checoslovacas al considerarse una organización paramilitar.

Con el juicio por las VS y la llegada al poder del NSDAP, la represión contra el DNSAP cada vez fue mayor y antes de su ilegalización, disolvieron el partido. Varios de sus lideres pudieron abandonar Checoslovaquia, pero no fue el caso de Jung que fue encarcelado hasta su puesta en libertad siete meses después.

En Alemania Jung consiguió la membresía del NSDAP, consiguió el reconocimiento de Alter Kämpfer, también se le otorgo la Insignia Dorada del Partido, además de que en 1938 se le reconocieron sus 30 años de activismo y se le otorgó en una ceremonia su rango de Gauleiter Honorario y el título de SS-Gruppenführer.

Independientemente de ello, Jung no se vio satisfecho por los reconocimientos honorarios y durante la guerra, regreso a Bohemia y Moravia. Finalmente, tras la caída del protectorado, Jung fue arrestado por parte de ciudadanos checos y encarcelado en la Prisión de Pankrác, en Praga. En su celda fría y húmeda, Jung reflexiono sobre su futuro, siendo consciente del sentimiento anti-alemán inspirado por el Ejército Rojo y que, además, él había avivado las llamas contra los pueblos eslavos, prefirió quitarse la vida.

Demostración del DNSAP en los Sudetes.

Haciendo una valoración justa, podemos decir que Rudolf Jung fue una figura clave en el desarrollo del nacionalsocialismo alemán, tanto dentro de las fronteras de Austria y los Sudetes, como en la propia Alemania, desconociéndose, eso sí, hasta que punto pudo influir internacionalmente.

Sus teorías políticas no eran tan dispares con el resto de los nacionalsocialistas que fueron anteriores a él, como aquellos que vinieron después, ya que como se puede comprobar en su obra, algunas de sus teorías luego fueron acogidas dentro del NSDAP y otras, que por desgracia expuso, como el sentimiento antieslavo, no fueron más que un cáncer que algunas figuras del NSDAP y el Frente Negro ya tenían dentro y tardaron un tiempo en extirparlo.

También es cuanto menos interesante el planteamiento de la Interestatal, lo que nos deja entrever que hubiera sido perfectamente posible una Internacional en algún momento dado. Del mismo modo, hubiera sido interesante ver un desarrollo de Jung y Hitler como en sus principios, donde ambos fueron radicalmente revolucionarios.

Pese a todo, estas líneas están dedicadas a recordar a un viejo combatiente por una cosmovisión que pudiera ser la salvación no ya de Alemania, sino de todos los pueblos del mundo. Un hombre que, si bien no engendro la cosmovisión, hizo que esta pudiera evolucionar lo suficiente.

Christian Revolutionarii

Un comentario en “Antes de Hitler, el Karl Marx del Nacionalsocialismo Alemán

  1. Magnifico texto para recordar a Jung y como nace la idea del Socialismo de comunidad, nacional.
    Desde luego Jung no se parece en nada a Karl Marx, que jamás militó ni luchó, ni estuvo en prisión por su lucha, ni dirigió partidos, era un burgués sentado a escribir….

    Le gusta a 1 persona

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