La resistencia agraria en el Socialismo Alemán (I)

“¡La bandera es nuestro símbolo! No renunciaremos a ella”

La Europa de Entreguerras fue un periodo histórico donde confluyeron la decadencia social, así como los movimientos nacional revolucionarios que germinaban por toda Europa, trayendo consigo la esperanza de un nuevo amanecer.

Durante este periodo, Alemania fue uno de aquellos países con un aura especial, uno de los que más llamó la atención, sobre todo, por el incipiente crecimiento del socialismo nacional. Y es que no es de extrañar, pues antes de que el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán [NSDAP] tomará el poder con Adolf Hitler al frente, hubo distintas maneras de interpretar este concepto del mundo que podían observarse también en la Liga Combativa de Nacionalsocialistas Revolucionarios (Frente Negro), la asociación paramilitar Wehrwolf o, incluso, entre otros, la facción del Partido Comunista Alemán [KPD] que giraba en torno a la revista “Aufbruch”.

Y aunque generalmente los más recordados siempre son el NSDAP y el Frente Negro, es interesante el conocimiento de las restantes organizaciones, sobre todo, de aquella que se ganó el corazón del campesinado y los obreros, que atrajo a nacionalistas, comunistas, nacionalsocialistas y tradicionalistas, y que tuvo especial relevancia en 1929, cuando la crisis global y la crisis agrícola azotaban al país como nunca, pese a los vanos intentos capitalistas de solventar la situación. En ese momento, la esperanza del campesinado fue el Movimiento Popular Rural.

ANTECEDENTES

La derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial no solamente implicó un armisticio, la humillación alemana también supuso una economía forzosa y un bloqueo comercial, que conllevó al Invierno de la Hambruna y un grave retraso en las inversiones agrícolas.

En la República de Weimar la inflación no paraba de subir y, con ello, el encarecimiento de la vida y las continuas subidas de impuestos que, por si no fueran poco, se unían a la quiebra constante de empresas, granjas, etc. Cuando el Imperio Británico retiró su bloqueo comercial, se permitió la entrada de productos extranjeros a muy bajo coste, pero los aranceles para exportar productos nacionales fueron muy altos, lo que perjudicaba al productor nacional.

Todo ello suponía una especial carga para el campesinado, pues en 1928 llegaron a una situación desesperante la mayoría de las explotaciones y eso que, un año más tarde tendría que llegar el crac del 29, que provocaría una caída generalizada de los precios en los productos agrícolas.

Estos hechos dieron lugar a una paulatina radicalización de la población rural, en especial en Schleswig-Holstein. Una radicalización que ya venía agravada desde el siglo pasado por la transición de una sociedad agraria a una sociedad industrializada y de la cual, el Partido Cristiano-Nacional de los Campesinos y Agricultores [CNBL], sacó el máximo beneficio por aquel entonces.

AGRARISMO REVOLUCIONARIO

Hasta enero de 1928 hubo distintas manifestaciones en el país, pero fueron espontaneas, incomprensibles, sin definición, no hubo unas siglas que los aunara, ni tampoco un programa o un objetivo común que los guiara. Pero todo ello cambió cuando Otto Johannsen, un campesino de Büsum convocó las primeras protestas unitarias con campesinos y pequeñas y medianas empresas en las ciudades de Schleswig-Holstein.

Estas nuevas convocatorias fueron de distintos tamaños, unas más pequeñas y otras más grandes, mientras que la más numerosa hasta la fecha fue la gran protesta de Lingen a mediados de enero. Para el 28 de enero de 1928 se convocó una gran protesta en todas las ciudades de la región, donde se contabilizó alrededor de 140.000 participantes, de los cuales, 20.000 estuvieron en Heide. Fue un gran éxito, pero las negociaciones que inició Johannsen con el gobierno, fracasaron relativamente pronto, lo que hizo que cayera en picado su popularidad y que se convirtiera en una figura marginal dentro del movimiento rural.

Pero entre los asistentes hubo dos hombres que destacaron, estos fueron Claus Heim y Wilhelm Hamkens, ambos con carisma, con una gran oratoria, con un discurso que atraía a las masas que asistieron a las protestas y fue de esta manera, como ambos pasaron a liderar el que se llamaría Movimiento Popular Rural.

Fotografía tomada durante la protesta de Heide el 28 de enero de 1928.

Bajo el liderazgo de Hamkens y Heim, el movimiento rural empezó a tomar forma y también pasaron de la palabrería a los hechos. Sus primeras acciones fueron de resistencia pasiva, entre ellas, podemos encontrar la resistencia a embargos y el boicot fiscal.

Para resistirse a los embargos, tenían una estrategia diseñada. Los alguaciles y los funcionarios municipales (todos ellos residentes en el mismo pueblo donde se ejecutaban los embargos), a veces recibían la suficiente presión social para desistir y echarse atrás en las ordenes gubernamentales, en otras ocasiones, esto no era tan sencillo y los campesinos llegaban a la agresión física con una paliza.

Cuando nada de esto funcionaba, los campesinos se armaban y se presentaban en grupo en el lugar donde se iba a ejecutar un embargo. Famoso fue el caso del embargo de dos bueyes en Beidenfleth, el 19 de noviembre de 1928, donde 200 campesinos armados hicieron acto de presencia para impedir que los funcionarios se llevaran a los bueyes y no necesitaron nada más, tal y como los vieron, huyeron. Más tarde volvieron con un grupo de policías y, tras la refriega, 55 campesinos fueron detenidos y los bueyes fueron embargados y llevados al mercado local, donde se negaron a venderlos a cualquiera, así que esperaron a que se reunieran suficientes donaciones para devolvérselos al granjero de origen.

Fotografía tomada en Beidenfleth, con un grupo de campesinos armados tras evitar el embargo de los bueyes.

Estas tácticas pasivas fueron generalmente idea de Hamkens, pero el boicot fiscal fue iniciativa de Heim, quien se negó a seguir pagando impuestos y, con él, otros muchos se le unieron. Un ejemplo de ello ocurrió el 4 de marzo de 1929 en Steinberg, cuando alrededor de 1.200 campesinos quemaron las liquidaciones de impuestos y, en base al Artículo 1 de la Constitución de Weimar, donde se establece que “El Reich alemán es una república. El poder del Estado emana del pueblo”, se declararon como “pueblo” y, como pueblo del que emanaba el poder, declararon ilegales las liquidaciones de impuestos emitidas contra su consentimiento.

Muchas de estas acciones no fueron bien recibidas por el gobierno, por lo que tenían que optar por tácticas más contundentes que la simple presencia de unos funcionarios y en muchas ocasiones, tenían que enviar a la policía como refuerzo para presionar a los ciudadanos y llevar a cabo los embargos o la recaudación de impuestos.

Mitin del Movimiento Popular Rural.

Todas estas acciones que mostraron más que simples discursos vacíos, fueron los que dieron una gran popularidad al movimiento rural que se presentó, en ocasiones, como un rival de los partidos mayoritarios en las zonas rurales. Gente de izquierdas, de derechas y nacional revolucionarios, encontraron en el movimiento rural una forma más activa de expresar su descontento y de apoyar al agrarismo local frente a la decadente República de Weimar.

Otro de los medios de difusión que tuvo el movimiento rural, fue un periódico llamado Das Landvolk, que se publicó con el subtítulo “Lewwer duad üs Slaaw!” (¡Mejor muerto que esclavo!) que hacía referencia a la balada Pidder Lüng escrita por el poeta alemán Detlev von Liliencron.

El periódico empezó a publicarse desde el 11 de enero de 1929. Tuvo una tirada de hasta 12.000 ejemplares y, para Claus Heim, que fue quien solicitó su apertura, tenía que reflejar el pensamiento del movimiento rural y pertenecer al espíritu campesino. Bruno von Salomon fue su editor en jefe, pero también participó su hermano Ernst von Salomon, así como Bodo Uhse, Friedrich Wilhelm Heinz, Herbert Volck, entre otras figuras de la revolución conservadora.

Cabecera del periódico Das Landvolk.

Por supuesto, la radicalización cada vez fue a más y la resistencia pasiva no fue todo, también hubo muestras de resistencia activa, las cuales fueron promovidas por Claus Heim, quien creía que la acción sería la que los llevaría a la revolución.

Esta facción más radical, pero bien avenida con la facción más “moderada” (pese a las desavenencias por los métodos para conseguir sus objetivos), mantenía conexiones con antiguos miembros de los Cuerpos Libres, con los que, en colaboración, perpetraron algunos atentados con explosivos caseros. Muchos de estos atentados fueron contra oficinas de distrito, oficinas fiscales, edificios gubernamentales e, incluso, en domicilios particulares de funcionarios. También se realizó un atentado contra un periódico muy crítico con el movimiento rural.

Todos estos atentados solo causaron daños materiales, no hubo ningún herido, ni tampoco víctimas mortales, pues, aunque a algunos no les faltaban ganas, siempre procuraron que los atentados fueran simples advertencias contra el gobierno de Weimar. Fue mediante estos atentados que también se hizo popular la siguiente canción:

Sr. Administrador del Distrito, no se preocupe,

no vivirás mucho más…

Esta noche a las dos,

te visitaremos,

con el despertador, el explosivo

¡y la batería de bolsillo!”

La financiación para estos atentados llegaba de los propios miembros del movimiento rural, así como de Claus Heim, quien vendió una parte considerable de sus terrenos y se había endeudado considerablemente para poder hacerlos realidad.

Miembros del Movimiento Popular Rural.

Se armó un gran revuelo por los atentados y las autoridades locales, en su talante, decidieron culpar al NSDAP de estar detrás del movimiento rural, por supuesto, la prensa de los otros partidos democráticos no tardó en unirse y señalizar al NSDAP como culpable de los atentados, ansiosos por su ilegalización y anteponer sus intereses a la verdad.

En cierto modo, el movimiento rural tenía una concepción muy próxima a las ideas de los hitlerianos, tanto el anticapitalismo, como el pesimismo cultural, el nacionalismo étnico, el discurso socialista radical e incluso, las teorías de sangre y suelo. Pero no había nada que vinculara ambas organizaciones, salvo la colaboración que a veces mantenían, como con otras organizaciones del mismo ámbito político. La diferencia estaba en que el NSDAP ya fue ilegalizado con anterioridad y, cuando empezaron los atentados, prefirieron mantener una distancia cautelar, llegando a prohibir desde entonces cualquier colaboración con el movimiento rural a sus miembros.

Ante tales acusaciones Hitler no tardó en pronunciarse, y ofreció una recompensa de 10.000 marcos a quien demostrará que el NSDAP no estaba vinculado a los atentados. Para Heim esto fue una falta de honor y dignidad, pues era como querer delatar a los autores de los atentados a las autoridades, lo cual, no pudo perdonárselo jamás.

Pero independientemente de ello, las autoridades ya localizaron a Claus Heim y otros miembros del movimiento rural, y fueron arrestados, enjuiciados y enviados a prisión. Heim, quien tuvo una de las mayores condenas, tardaría 3 años en obtener la libertad, ciertamente gracias a la colaboración del NSDAP y el KPD.

En cuanto al movimiento rural, nunca más levantó cabeza, en realidad, muchos creyeron que el futuro pertenecía al NSDAP y por ello, se pasaron a la nueva fuerza del mañana. Claus Heim abandonó entonces su actividad política y Wilhelm Hamkens, hizo lo propio hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Christian Revolutionarii

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