La resistencia agraria en el Socialismo Alemán (II)

EL ESPÍRITU REBELDE, CLAUS HEIM

Claus Heim nació en el seno de una vieja familia de agricultores de Dithmarschen. Por los desacuerdos que tuvo con su familia, decidió emigrar a Paraguay, donde adquirió una estancia con ganado, el cual tuvo que defender contra las tropas en la guerra civil paraguaya de 1911.

Volvió a Europa por la Primera Guerra Mundial, donde participó como oficial y al acabar esta, volvió a Paraguay, para seguir con su tranquila vida en su estancia, pero se la encontró totalmente endeudada. En 1923 volvió a Alemania, donde se hizo cargo de una granja de 120 hectáreas de sus padres en Österfeld. Pasó los años con cierta tranquilidad, hasta que, en 1927, la crisis agrícola llamó a sus puertas y tuvo que vender 40 de las hectáreas para poder saldar las deudas.

En ese momento Heim empezó a radicalizarse y se unió a los Stahlhelm (Cascos de Acero) e inició su activismo político, hasta convertirse en uno de los impulsores de la gran protesta agrícola del 28 de enero de 1928.

Fue en Heide donde hizo su primera aparición pública y fue descrito como “una personalidad imponente en todos los aspectos: un hombre de un metro noventa de estatura, ancho de hombros, con la cabeza angulosa y una manera de hablar tranquila, deliberada pero decidida. Imponente hasta en sus peculiaridades, estaba firmemente convencido de la misión que le había sido encomendada. Un gran antepasado suyo había desempeñado un papel destacado en las luchas de los campesinos de Dithmarschen contra la opresión feudal en la Edad Media, y Heim declaró que en él había reaparecido este gran antepasado, que también se llamaba Claus, y que, por tanto, el papel principal en el movimiento Landvolk había recaído en él”.

Heim escaló rápidamente y, junto a su camarada Wilhelm Hamkens de Tetenbüll, se convirtió en el líder más importante del movimiento rural.

Ambos tuvieron en su ideario el socialismo revolucionario y el nacionalismo étnico, así como situaban su tradición en las guerras campesinas de la Edad Media, tomando por ello la bandera negra como símbolo del campesinado. Pero Heim era mucho más radical, estaba dispuesto a llegar a la acción directa si fuera necesario.

En septiembre de 1928, un periódico regional llamado Heider Anzeiger entrevistó a Claus Heim, y declaró públicamente que rechazaba el Estado existente y que, por su disconformidad “¡a partir de hoy no pago más impuestos!”. Con ello hizo un llamamiento al resto de campesinos para que hicieran lo mismo. Estas palabras le dieron una gran visibilidad y sus declaraciones resonaron por todo el Norte de Alemania.

El sentimiento revolucionario de Heim era increíble, sentía que el campesinado había sido abandonado a su suerte, tal y como le dijo a Ernst von Salomon: “el hecho es que el Estado, el gobierno, los partidos, las organizaciones agrarias, las juntas y sociedades agrarias, todo es un fracaso. La realidad es que el campesino lleva años pagando todo tipo de impuestos y oyendo hablar de cómo se ha hecho todo por él y lo único que ve es cómo se empobrece cada vez más. El hecho es que los impuestos son los únicos contactos entre los campesinos y las autoridades. El hecho es que no podemos hacer frente a todos ellos con los ingresos corrientes, y tenemos que pagar vendiendo existencias. Pero no queremos pagar vendiendo acciones. No tiene sentido, y afecta a todo. ¿Quién quiere matar a su mejor vaca lechera?”.

La resistencia agraria frente a la República de Weimar, con la que no se sentían identificada, ni por sus gobiernos liberales, ni tampoco por los socialdemócratas, pasó a mayores entre mayo y septiembre de 1929, cuando Heim y sus más allegados decidieron perpetrar hasta trece atentados con explosivos caseros contra edificios gubernamentales, causando considerables daños materiales.

Su facción también fue la encargada del boicot a la ciudad de Neumünster, por la dureza con la que la policía trato a los campesinos. El boicot duró diez meses y llevó a la ciudad al borde de la quiebra.

Fotografías del archivo policial de Claus Heim.

Ese mismo verano Heim fue acusado de terrorismo y fue arrestado junto a otros camaradas, entre los que se encontraba Hamkens. El 26 de agosto empezó el juicio contra Claus Heim y algunos de sus camaradas, pero no cooperaron con la justicia durante todo el proceso, el cual terminó el 31 de octubre de 1930 con Heim y Herbert Volck condenados a siete años de prisión, las condenas más altas de los catorce acusados. Al conocerse la condena, el NSDAP y el KPD mostraron su solidaridad con Heim y los suyos en sus periódicos, mientras que los periódicos liberales y socialdemócratas fueron muy críticos con ellos.

En 1931 fue trasladado a la prisión de Celle y entonces, el NSDAP le hizo una oferta para convertirse en su principal candidato para Schleswig-Holstein, algo que hubiera beneficiado a ambas partes, sobre todo a Heim quien gozaría de protección frente a procesos judiciales, pero Heim se negó, por el alejamiento cautelar del NSDAP con el movimiento rural, así como por la recompensa que puso Hitler para conocer la autoría de los atentados, lo que le pareció que estaba debajo de la dignidad de Hitler.

La justicia alemana también le ofreció un indulto, siempre y cuando diera su palabra de honor de que abandonaría la violencia, a lo cual Heim también se negó. Otra oportunidad se le presentó en 1932, cuando Bruno Ernst Buchrucker funda el Comité Claus Heim, con el que se inicia una campaña para su liberación, entre los que participarán Ernst y Bruno von Salomon, Ernst Jünger, Ernst Niekisch, Otto Strasser, Walther Stennes, entre otros.

Niekisch entonces intentó ganarse a Heim, le propuso ser el candidato de un consorcio de grupos nacional revolucionarios, una propuesta que fue apoyada por Otto Strasser, Karl Otto Paetel, Erich Ludendorff, los Freikorps Oberland, la asociación Wehrwolf, entre otras organizaciones. Heim podría haber sido el punto de unión entre nacionalistas y comunistas, algo que, por supuesto el KPD vio como un peligro, pues su candidato, Ernst Thälmann no tendría nada que hacer frente a Heim, por ello enviaron a Bodo Uhse para dividir a los partidarios de esta iniciativa y lo logró, retirando Heim su voluntad por presentarse.

En 1932, Heim finalmente es liberado gracias a una moción de amnistía del parlamento regional de Prusia, la cual fue aprobada gracias a los votos del NSDAP, el Partido Nacional del Pueblo Alemán [DNVP] y el KPD. Nada más salir de prisión, intentó reactivar el Movimiento Popular Rural con su nuevo periódico llamado Dusendüwelswarf, pero nunca volvió a levantar cabeza y con la prohibición del periódico en 1933, se retiró a su granja.

Claus Heim fue una figura querida entre obreros y campesinos, tal es así, que incluso Alfred Kantorowicz, miembro del KPD, le dedicó las siguientes palabras: “El Freikorpsführer Heimsoth, el rebelde Ernst von Salomon, el líder campesino Claus Heim siguen en el campo de la transición, pero la tendencia de su decisión final es ya indudable. Ellos y miles de personas son vanguardistas hoy en día. La señal ha sido dada por ellos y la decisión final de las masas de millones que aún vacilan, aún confusas, un día les seguirán no puede llamarse otra cosa que revolución proletaria”.

Y, aun a pesar de su retiro, no dejo nunca de dar su opinión, algo que incomodó a algunos y por ello fue detenido en 1939, pero se libró de ser encarcelado gracias a su cuñado, que era un miembro importante del NSDAP. Después de aquello, Heim rara vez volvió a hacer una aparición pública, una de sus últimas apariciones que se recuerdan fue durante el funeral de su camarada y amigo Wilhelm Hamkens en 1955, al que le rindió honores. Entre el 26 de noviembre de 1965 y el 5 de agosto de 1966, fueron publicadas las memorias de Heim en la revista Bauernruf, dos años después, el 1 de enero de 1968, dejaría nuestro mundo y por fin, descansaría en paz.

LA VOZ DE LA REFLEXIÓN, WILHELM HAMKENS

Wilhelm Cornelius Hamkens, nació en el seno de una familia de agricultores conocida localmente. Tras el fallecimiento de su padre, se convirtió en el jefe de tres distritos de Tönning y, por entonces, se mostró neutral ante los movimientos rurales.

En 1914 se presentó voluntario para participar en la Primera Guerra Mundial, durante la contienda, pudo ascender de soldado a teniente, siendo condecorado en varias ocasiones. Al finalizar la guerra, heredó en 1921 un tercio de la granja de su abuelo, unas 40 hectáreas en Tetenbüll y tres años más tarde, contrajo matrimonio con Margarete Luise Doepner, hermana de Friedrich Doepner, futuro líder del Movimiento Popular Rural en Prusia Oriental.

Al poco tiempo empezó a involucrarse en política, donde no destacó especialmente. Primero se unió a la Orgesch (Organización Escherich) de Georg Escherich, para más tarde formar parte de la Tannenbergbund (Unión de Tannenberg) de Erich Ludendorff y finalmente en los Stahlhelm Westküste (Cascos de Acero de la Costa Oeste), conocidos por ser el ala radical de los Cascos de Acero de Schleswig-Holstein, influenciados en su pensamiento por la Bund Wiking (Liga Vikinga).

Alemania tenía graves problemas sociales, económicos y políticos y, en 1927, los problemas económicos se agravaron, sobre todo para el campesinado, quienes recibieron la peor parte de la crisis. Hamkens no se quedó fuera de esta espiral de miseria y entonces empezó a frecuentas los círculos tradicionales de campesinos, donde conoció a Claus Heim.

En aquel entonces Hamkens parecía otro, empezó a destacar y se puso al frente del movimiento de unificación y manifestación de Eiderstedt. Con la influencia que gozaba en ese momento, intentó unir a todos los grupos rurales, promoviendo entre sus ideas el nacionalismo étnico (pues el campo alemán estaba siendo desplazado por los productos extranjeros), una visión futura del agrarismo y el antiparlamentarismo. A su movimiento lo bautizó como Movimiento Popular Rural.

Wilhelm Hamkens y su esposa.

Sus planes eran revolucionarios, pero apostaba por la resistencia pasiva, como el boicot y el rechazo a pagar impuestos, algo que en 1929 le costó una condena a prisión de un mes, todo ello, por haber convocado una huelga contra los impuestos, algo que además lo convirtió en un mártir del movimiento.

Durante este mes estuvo en la prisión de Husum, pero luego fue trasladado a la de Neumünster, donde el 1 de agosto de 1929 sería puesto en libertad. Para entonces, el movimiento rural convocó una gran concentración para celebrar su liberación y aprovechar la ocasión para manifestarse frente a las autoridades.

Hamkens y Heim tenían buenas relaciones, pero Hamkens nunca estuvo de acuerdo con los planes terroristas de Heim, lo que supuso largas discusiones con Heim y con Bruno von Salomon, quién también confiaba en el terrorismo para derrocar al sistema. Pese al rechazo a esos métodos, él también fue arrestado acusado de terrorismo, pero al no poder demostrarse que Hamkens hubiera participado en los atentados, sólo fue condenado a pagar una multa.

Los juicios por los atentados hicieron decaer el movimiento rural en picado y sus actividades con ello, y muchos de sus miembros se fueron a las filas del NSDAP. En cambio, Hamkens y sus allegados se organizaron en unas nuevas siglas, la Landvolkvereinigung (Unión del Pueblo) que centraba sus actividades únicamente a Eiderstedt y que se mantuvo hasta que finalmente el ascenso al poder del NSDAP y la presión política pudieron con ellos.

Cuando disolvieron Unión del Pueblo, Hamkens se retiró de la vida pública y, solamente tras la Segunda Guerra Mundial volvió al activismo político, en este caso para unirse en 1946 a la Unión Demócrata Cristiana de Alemania [CDU], donde fue nombrado presidente del grupo parlamentario para la CDU en el distrito de Eiderstedt.

En 1950 se unió a la Comunidad de Schleswig-Holstein [SHG], una organización que se oponía a la Federación de Personas Desplazada y Privadas de Derechos [BHE], que estaba formada por refugiados llegados desde Europa del Este. Al surgir diferencias entre la CDU y la SGH, decidió abandonar el partido en 1951, para trabajar hasta su muerte como Amtmann en Tetenbüll. Hamkens murió el 19 de junio de 1955.

UN LEGADO

La historia no siempre hace justicia con los héroes del pueblo, en realidad, estos suelen caer en el ostracismo y en el olvido en pro de un mito que jamás pudo existir para los ciudadanos que viven esclavizados por el sistema.

Pero la memoria de estos hombres y su movimiento, sobre todo la figura de Claus Heim, siempre seguirán vivas, aunque sea en unos pocos, pues fueron hombres que no dudaron ni un momento en luchar por su pueblo contra las injusticias, por proteger la tradición agraria, sus fiestas, su forma de vivir, por todo aquello que representaban en cuerpo y alma.

Hoy, aunque pueda parecer increíble, aún hoy hay campesinos en Alemania que recuerdan este honorable movimiento, del que podemos aprender y hacer memoria, haciendo honor a aquellos olvidados que lucharon entre negras tormentas. Hoy recordamos a los héroes del Movimiento Popular Rural.

Durante las protestas campesinas de Alemania en 2020, hicieron esta fotografía aérea donde se puede ver el símbolo del Movimiento Popular Rural. Participaron 330 tractores y más de 500 campesinos.

Christian Revolutionarii

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