Hendrik Pistorius, último asesinado de la comunidad bóer de Sudáfrica

Los granjeros sudafricanos viven días tristes. Desde hace años los Boers viven en un estado de angustia continua. Al temor a los brutales ataques por sorpresa y en superioridad numérica, a los robos de ganado y a las ocupaciones y expropiaciones por parte del gobierno de sus tierras.

Entre el 1 de enero al 31 de julio de 2022 se han realizado setenta y ocho ataques a fincas con veintiún asesinatos. El saldo ha sido el siguiente: En enero; 14 ataques a granjas y 4 asesinatos. Febrero; 17 ataques a granjas y 3 asesinatos. Marzo; 7 ataques a granjas y 1 asesinato. Abril; 12 ataques a granjas y 3 asesinatos. Mayo; 10 ataques a granjas y 2 asesinatos. Junio; 3 ataques a granjas y 1 asesinato. Julio; 15 ataques a granjas y 7 asesinatos.

Los últimos ataques han sido muy significativos, con un componente de odio que los medios sudafricanos evitan mencionar a toda costa. En al mes de julio, Alheit Smit, de 77 años y propietario de una granja en Kestell en el Estado Libre, descubrió los cuerpos sin vida de su esposa, su hijastro de diecisiete años y cinco empleadas.

El asalto con muerte más reciente se ha realizado hace pocos días durante este mes de agosto. Los asesinos entraron en la propiedad entre las 3 y las 7 de la mañana dando muerte al granjero blanco Hendrik Pistorius.

El Bóer fue golpeado hasta la muerte, su cuerpo había sido mutilado y su cabeza aplastada, tal ensañamiento difícilmente corresponde a un simple asesinato por robo como lo han intentado pasar los medios locales.

Se estima que en Sudáfrica hay actualmente aproximadamente 30.000 granjeros o propietarios rurales dedicados a la agricultura en su carácter comercial. Ante los peligros y la inseguridad jurídica, muchos de ellos han decidido emigrar a Australia, Estados Unidos o Centroeuropa. Otra gran cantidad se han retirado o han muerto sin que sus descendientes siguieran la tradición familiar.

Una de tantas revueltas.

La situación es dramática e injusta, los granjeros blancos son los legítimos propietarios de sus tierras y no se las han robado a la mayoría negra del país como lo transmite desde los medios y desde el propio Gobierno para impulsar la agenda de expropiaciones sin compensación que el CNA y otros grupos de izquierda y nacionalistas negros llevan adelante. Varias canciones de lucha de la resistencia negra contra el antiguo régimen del apartheid llamaban directamente a “matar al bóer”, y aún son coreadas en numerosas ocasiones por los partidarios de los nacionalistas negros que, siguen teniendo la promesa de la tierra como elemento central de su discurso. Muchas de estas granjas se han ido a la bancarrota tras ser traspasada a un propietario negro que nunca se ha dedicado a la agricultura pero que tenía buenas relaciones con el gobierno.

La demonización del granjero blanco, les pone en el punto de mira y es una de las explicaciones más claras al repunte de los ataques que se están viviendo en los últimos años. Si en el pasado Sudáfrica era un país prospero, en la actualidad y con la nueva gestión, el país esta peor que nunca, con continuas revueltas, asesinatos y las tasas de criminalidad más altas de áfrica. Comprender el orden natural de nuestra cosmovisión es esencial para entender que, la convivencia entre mundos antagónicos es imposible.

Tengamos presente en nuestras oraciones al afrikáner Hendrik Pistorius.

Manu Beramendi

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